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	<title>El Destilador Cultural &#187; Reseña</title>
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		<title>Submarino &#8211; Joe Dunthorne</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Jan 2012 07:30:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cesc Guimerà</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reseña]]></category>
		<category><![CDATA[Joe Dunthorne]]></category>
		<category><![CDATA[Submarino]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2012/01/submarino-joe-dunthorne.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-10206" title="Submarino Joe Dunthorne" src="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2012/01/submarino-joe-dunthorne.jpg" alt="Submarino Joe Dunthorne" width="259" height="400" /></a></p>
<p>El relato adolescente forma parte de la historia literaria moderna desde que <strong>J. D. Salinger</strong> se convirtiera en figura de culto, y quizá en el primer escritor pop de la historia, al dar vida a Holden Caulfield. <em>The Catcher in the Rye</em> (1951), nuestro <em>El Guardián Entre el Centeno</em>, personaliza el complicado salto entre la infancia y la edad adulta surgido en el mundo occidental en la segunda mitad del siglo XX, a consecuencia de los avances sociales en la posguerra. La sociedad ha evolucionado, pero, más de cinco décadas después, la transición emocional en busca de una forma de encajar en el mundo sigue planteándose como una de las etapas más complejas de la existencia humana. En este período de transición transcurre <strong>Submarino</strong>, la primera del galés <strong>Joe Dunthorne</strong>, que llega a España más de dos años después de convertirse en uno de los debuts más aclamados en las islas.</p>
<p>Adolescente narrador, como Holden Caulfield, Oliver Tate no es un chico cualquiera. Afectado de la síndrome de Cotard, un tipo de autismo en que la persona afectada cree que está muerta, demuestra una inteligencia, sentido del humor y la ironía impropios de su edad. La historia de Oli transcurre físicamente en la costera localidad galesa de Swansea y metafóricamente bajo el agua. El protagonista, solo y torpe con los pies sobre el suelo, observa desde las profundidades el mundo que le rodea y, como un submarino, torpedea sus oportunidades de ser feliz. A sus 15 años, salvar el matrimonio de sus padres se ha convertido en una obsesión, y su plan de ataque pasa por hacer estallar el supuesto romance que su madre mantiene con su instructor de capoeira.</p>
<p><span id="more-9800"></span>La cadencia y la angustia adolescentes son presentes en todo el relato, pero el gran logro de Dunthorne recae en saber retener la sabiduría del escritor adulto, lo que conviertre Submarino en una obra cautivadora para todos los públicos. Todo suena verdadero. Las torpes conversaciones con los compañeros de colegio, vecinos, sus propios padres o el empeño por perder la virginidad con Jordana, su novia pirómana, protagonista también de otro de los episodios imprescindibles de toda obra con protagonista adolescente; el torpe sexo primerizo. Un conjunto enriquecido por el sarcasmo, la grosería, pero también la elegancia que transpira el insolente Oli en todo momento.</p>
<p>Al lado se Sam, el padre quinceañero que protagoniza <em>Todo por una Chica</em> (<em>Slam</em> en el original), la novela de un adolescente perpetuo como <strong>Nick Horny</strong>, o Chrispother Bone, personaje principal de <em>El Curioso Incidente del Perro a Medianoche</em>, de <strong>Mark Haddon</strong>, Oliver Tate ya es uno de los personajes adolescentes esenciales en la literatura contemporánea,</p>
<p>El fenómeno Submarino tuvo continuidad en el Reino Unido en 2010 con <a href="http://www.eldestiladorcultural.es/cine/critica/submarine-richard-ayoade/">la adaptación cinematográfica</a> a cargo de <strong><a href="http://www.eldestiladorcultural.es/tag/richard-ayoade/">Richard Ayoade</a></strong>, uno de los directores de videoclips más reputados de las islas. Videos de <strong>Super Furry Animals, The Last Shadow Puppets</strong>, “Fluorescent Adolescent” o “Cornestone”, de los <strong>Arctic Monkeys</strong>, “Vlad The Impaler” de <strong>Kasabian</strong>, o “Oxford Comma” de los americanos <strong>Vampire Weekend</strong> llevan su firma. La banda sonora de Submarine, además, son seis temas compuestos por <strong>Alex Turner</strong>, editados en un EP el pasado mes de marzo.</p>
<p>El Guardián Entre el Centeno convirtió a <a href="http://www.eldestiladorcultural.es/literatura/el-largo-adios-j-d-salinger/">Salinger</a> en un escritor de culto. En gran medida porqué la fama creó a un personaje de esquivo, que renegaba de su repercusión pública y que decidió retirarse en una cabaña en New Hampshire para, según dice la leyenda, escribir solo para sí mismo. Dunthorne no es Salinger, pero Submarino ha convertido a este habitual en revistas de poesía y <strong>Channel 4</strong>, en una de las voces más prometedoras entre los jóvenes escritores británicos.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2011/11/marco-751.gif"><img class="aligncenter size-full wp-image-9189" style="border-width: 0px;" title="marco 75" src="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2011/11/marco-751.gif" alt="marco 75" width="180" height="146" /></a></p>
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		<title>Sábado por la Noche y Domingo por la Mañana &#8211; Alan Sillitoe</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Dec 2011 08:00:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cesc Guimerà</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña]]></category>
		<category><![CDATA[Alan Sillitoe]]></category>
		<category><![CDATA[Impedimenta]]></category>
		<category><![CDATA[Sabado por la Noche y Domingo por la Mañana]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2011/12/Sabado_noche_domingo_manana.gif"><img class="aligncenter size-full wp-image-10210" title="Sabado noche domingo manana" src="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2011/12/Sabado_noche_domingo_manana.gif" alt="Sabado noche domingo manana" width="305" height="461" /></a></p>
<p>Postales de la Inglaterra obrera como <strong>Sábado por la Noche y Domingo por la Mañana</strong> (1958) y <em>La Soledad del Corredor de Fondo</em> (1959) convirtieron a <strong>Alan Sillitoe</strong> en estandarte de una generación de escritores, los “angry young men” (los jóvenes airados) y en uno de los pocos autores capaz de superar la pretensiosa barrera de la aceptación impuesta por el establishment literario, que miraba con recelo y desprecio la figuras provenientes del estrato proletario. La editorial <strong>Impedimenta</strong> ha rescatado ahora este clásico atemporal protagonizado por Arthur Seaton. Una estampa de ficción con fondo biográfico que convirtió al autor de Nottingham en uno de los grandes cronistas de su época.<br />
<span id="more-9420"></span><br />
Si durante el siglo XIX <strong>Charles Dickens</strong> trasladó a sus novelas las historias del inframundo que por entonces era el East End londinense, a través de figuras exuberantes e imaginarias que escondían tras de sí duras vivencias personales, Sillitoe perdurará por acercar al imaginario colectivo la realidad de la gris Inglaterra industrial de los 60, con su Nottingham natal como epicentro de las historias. “Los ingleses del sur de Inglaterra tienden a creer que la situación de este país es desesperada. Los de Nottingham, no. Los de Nottingham han estado y siguen en las fábricas y en las minas. Yo mismo he trabajado en esos lugares y mi padre fue un peón. Y cuando tú te tienes que levantar y trabajar como un perro de la mañana a la noche para ganarte la vida, ves las cosas con menos dramatismo, aunque parezca paradójico”, aseguraba el propio autor en una entrevista a <strong>El País</strong>, poco antes de fallecer el 25 de abril de 2010.</p>
<p>Despojada de aspereza y sofisticación, Sábado por la Noche y Domingo por la Mañana es un reflejo de la obsesión británica por el sistema de clases. El ritmo de la cadena de montaje de una fábrica de bicicletas marca los latidos de Arthur Seaton hasta la llegada del fin de semana con un puñado de libras en el bolsillo. La interminable ruta por los pubs de la ciudad, los resultados del Notts County en la jornada de liga, las apuestas en las carreras del hipódromo y jugarse el cuello por acostarse con las mujeres de sus compañeros en la fábrica, marcan la batalla personal de un rebelde en una lucha contrasentido contra el compromiso y las convenciones de una época.</p>
<p>Arthur Seaton es el primero de los individuos sublevados, proletarios, nacidos en barrios marginales de la Inglaterra de posguerra, que más adelante pasaría el testigo a Colin Smith, el joven ingresado en un Borstal (los centros penitenciarios en los que se buscaba la regeneración de jóvenes delincuentes a través del deporte) protagonista del relato principal que dio nombre a La Soledad del Corredor de Fondo, y a otros personajes de los muchos ensayos, relatos y poemas que convirtieron a Alan Sillitoe en uno de los pocos autores de la época que pudo vivir de su pluma.</p>
<p>Hijo de obreros, abandonó el colegio a los 14 años y solo pudo dedicarse a la literatura al recibir una pensión vitalicia de la RAF (The Royal Air Force) tras contraer la tuberculosis en Malasia. Sábado por la Noche, Domingo por la Mañana y La Soledad del Corredor de Fondo fueron escritas en Palma de Mallorca, donde el escritor vivió durante cinco años a finales de la década de los 50. El propio Sillitoe se encargó del guión de la adaptación cinematográfica de la novela, (como también hizo con La Soledad del Corredor de Fondo) dirigida por <strong>Karel Reisz</strong> en 1960, y que pocos meses atrás pudimos ver en la Filmoteca de Catalunya dentro del ciclo “A Touch of Class: Clases Sociales y Cine en la Gran Bretaña”. Su calado en la cultura popular británica es tan profundo que una frase de Arthur Seaton inspiró a <strong>Alex Turner</strong> para poner nombre al primer trabajo de los <strong>Arctic Monkeys</strong>, <em>Whatever People Say That I Am, That’s What I’m Not</em> (2006).</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2011/12/marco-8.gif"><img class="aligncenter size-full wp-image-9336" title="marco-8" src="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2011/12/marco-8.gif" alt="8" width="180" height="146" /></a></p>
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		<title>A la caza de la mujer &#8211; James Ellroy</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Dec 2011 16:00:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Luis Muñoz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña]]></category>
		<category><![CDATA[A la caza de la mujer]]></category>
		<category><![CDATA[James Ellroy]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" title="A la caza de la mujer - James Ellroy" src="http://content.cyberferia.com/getcover.ashx?ISBN=9789876580748&amp;size=3&amp;coverNumber=1" alt="" width="244" height="415" /></p>
<p>Novelar la propia vida siempre tiene un riesgo: que ésta carezca de suficiente entidad como para ser contada, pero la vida de <strong>James Ellroy</strong> es en si misma una novela tan negra como la suma de todas las ficciones que salen de su cabeza.</p>
<p>En el fondo de<strong><em> A  la caza de la mujer,</em></strong> que no acaba de ser unas memorias al uso, está la búsqueda obsesiva del escritor californiano de esa madre que perdió en trágicas circunstancias siendo niño. El libro más personal de Ellroy, más que una novela, es una confesión en el diván del psiquiatra de sus traumas y fobias más profundos, de sus coqueteos con los estupefacientes y sus relaciones con las mujeres en las que siempre buscó a su progenitora. Y un ejercicio de puro narcisismo sin complejos, porque este peculiar novelista de género negro, uno de los más importantes e influyentes de la década, con un currículo de obras impresionantes a sus espaldas como <em>La Dalia Negra, L.A. Confidential, Sangre en La Luna, América</em> y un largo etcétera, es un egocéntrico compulsivo que se cree que el  mundo gira a su alrededor y  delira diciéndose que es  el mejor escritor del mundo.</p>
<p><span id="more-9246"></span>Con tanta autoestima, A la caza de la mujer nos confirma el Ellroy más adusto y antipático que siempre hemos visto e intuido, de ceño fruncido y ademán amenazante, una imagen que ha cultivado desde el principio de su carrera literaria, un personaje al que es absolutamente fiel en todos los párrafos de su novela autobiográfica que parece escrita para reafirmar ese aureola de tipo duro que le precede y que nadie pone en duda.</p>
<p>Nos habla Ellroy en este libro, inusualmente breve para el número de páginas a que nos tiene acostumbrados,<strong> </strong> del trauma que supuso el asesinato de su madre, Jean Hilliker, que inspiró una de sus más exitosas novelas, <em>La Dalia Negra </em>(<em>Ahora Jean Hilliker tendría noventa y cinco años. La Maldición tiene cincuenta y dos. He pasado cinco décadas en busca de una mujer a fin de destruir un mito</em>); de su obsesión enfermiza de allanar casas para espiar a mujeres en su juventud; de sus vicisitudes literarias; de sus problemas con el alcohol y las drogas; de su afición a los perros agresivos con los que se mimetiza; de su racismo sin complejos unido a una religiosidad extrema cercana al Tea Party; de su devoción por Beethoven, del que utiliza una cita para abrir el libro; de sus irracionales ataques de hipocondría viendo cáncer en cualquier bulto extraño, hasta en los granos y eczemas; de las adaptaciones cinematográficas de sus libros y del dinero que ha ganado con ellas; de las mujeres que han pasado por su vida, algunas tan extrañas como él, y en las que ha estado buscando siempre a esa madre muerta (<em>Christine fue la tercera. Más que con el sexo, enloquecía con los granos. Nos liamos a principios del 71 y nos veíamos periódicamente. Yo me enzarzaba en peleas con sus numerosos novios. Chris era poetisa y dermatóloga frustrada. Mi espalda asaltada por el acné despertaba su deleite</em></p>
<p>Y lo hace con su estilo habitual, la frase pistoletazo, seca, corta, desnuda y sin adjetivos, de una aridez premeditada que es su seña de identidad, que si en sus novelas negras funciona a la perfección, aquí no acaba de cuajar.</p>
<p>Madison, Wiscosin, estaba junto a un lago y era frío como la mierda de pingüino. Un campo cubierto de nieve flanqueaba la casa de la tía Leoda. El primer día me enzarcé en una guerra de bolas de nieve. Una bola con la corteza helada me reventó en la cara y me aflojó varios dientes. Me encerré en un dormitorio trasero a cavilar.</p>
<p>El principal problema de este libro no es otro que su protagonista: James Ellroy. Si lo comparamos con otra novela autobiográfica reciente, <em><a href="http://www.eldestiladorcultural.es/literatura/verano-j-m-coetzee/">Verano</a></em> de <strong>Coetzee</strong>, el abismo resulta brutal. Con Ellroy cobra pleno sentido la frase de <strong>Margaret Atwood</strong>: <em>Interesarse por un escritor porque nos gusta su libro es como interesarse por los patos porque nos gusta el foie-gras</em>. Así es que espero su próxima novela policial, que en ese campo el pitbull <strong>Ellroy</strong> casi siempre suele ser magistral. Foei-gras.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2011/12/6.gif"><img class="aligncenter size-full wp-image-9251" title="6" src="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2011/12/6.gif" alt="6" width="180" height="146" /></a></p>
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		<title>Llueve sobre La Habana &#8211; José Luis Muñoz</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Oct 2011 17:00:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marc Muñoz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña]]></category>
		<category><![CDATA[Llueve sobre la Habana]]></category>

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		<description><![CDATA[Aquí os dejó la reseña que el Nuevo Herald le dedicó a la última novela publicada por nuestro colaborador José Luis Muñoz &#8220;Tan pronto el asesino es atrapado, una pulsión tan elemental como respirar nos invade: la ingenua tranquilidad de sentir que...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2011/10/llueve-sobre-la-habana.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-10214" title="Llueve sobre la habana" src="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2011/10/llueve-sobre-la-habana.jpg" alt="Llueve sobre la habana" width="248" height="400" /></a></p>
<p>Aquí os dejó la reseña que el <strong>Nuevo</strong> <strong>Herald </strong>le dedicó a la última novela publicada por nuestro colaborador <strong><a href="http://www.eldestiladorcultural.es/tag/jose-luis-munoz/">José Luis Muñoz</a></strong></p>
<p>&#8220;Tan pronto el asesino es atrapado, una pulsión tan elemental como respirar nos invade: la ingenua tranquilidad de sentir que al menos esta noche dormiremos más seguros. El terror está en otra parte Después, inevitablemente, aparece otra y es la curiosidad por saber cómo es su rostro. Es como si observándolo pudiéramos obtener una revelación de su mirada, de sus arrugas, del por qué de tales actos. Por lo general ese rostro nunca dice mucho, es tan común como el vendedor de arepas de la esquina de casa que siempre está quejándose de la economía, o el vecino norteamericano que saluda mostrándonos una perfecta y carísima dentadura de dientes blancos. Acostumbrados a demasiados vecinos con rostro de asesinos en serie, tal vez sea el enigma de su identidad y no sus crímenes aberrantes lo que todavía hoy sigue produciendo una irresistible fascinación por la figura de Jack the Ripper.</p>
<p>En <em>Llueve sobre La Habana</em>, en cambio, el autor español José Luis Muñoz invierte cualquiera de los modelos y le pone un rostro definido, personal y mundialmente famoso a la pasión por matar: el actor de Hollywood George Clooney. “El americano tendría 45 años, buen porte, alto, bronceado, manos de boxeador, brazos de jugador de tenis”, agrega en las primeras páginas de esta novela policial de género negro, que se lee con la entusiasta rapidez que solo las obras de este tipo se enorgullecen de poseer. Al fin y al cabo todo aquí es cuestión de tiempo: ha aparecido una jinetera asesinada y otras más vendrán. El que lo sospecha con la seguridad que da el oficio (algo que también tiene Muñoz a la hora de escribir novelas negras) es el veterano policía Rodríguez Pachón, hombre de métodos violentos y escéptico de casi todo, aunque no del comunismo.</p>
<p><span id="more-8617"></span>Comienza entonces el conocido y no por eso menos efectivo juego en que el cazador hambriento va en busca de su presa. Esta persecución sembrada de imprevisibles obstáculos y sombríos dilemas éticos, sorprende aún más e invita a reflexionar cuando el escenario es La Habana bajo el régimen de Fidel Castro. Como tantos otros autores (Jim Thompson, Patricia Highsmith, Hubert Selby Jr., sólo por nombrar los clásicos del género), Muñoz sabe perfectamente que la novela negra es otro medio para denunciar lo que huele mal en la sociedad: la estructura de poder, el sometimiento, esa perversión que sostiene o aplasta a las personas que viven en una ciudad (una Nación) empobrecida y afixiante que da al mar.</p>
<p>“No se dormía. No se podía dormir en aquella Habana apestosa, de calor húmedo, de son hasta altas horas de la madrugada y negros bailones por sus calles, pobres todos, sí, pero con ganas de rumba, cuyas casas eran pasto de las cucarachas y hervían de sofoco. A los turistas ignorantes les fascinaba que los habaneros vivieran prácticamente en la calle sin caer en la cuenta de que aquello no era ni gratuito ni exótico, y que si lo hacían era porque resultaba imposible encerrarse en sus casas de mierda en donde no había prácticamente nada. Odiaba la muchacha tanto aquella ciudad como decían amarla los que bajaban del avión y se deshacían en elogios por su arquitectura decadente, por su cultura, por la dignidad de sus habitantes entre tanta pobreza y se maravillaban de los buenos que eran los cubanos con su mansedumbre y paciencia. Cuánta educación, si hasta los que barren las calles son licenciados en algo!”</p>
<p>Está claro: mostrar la miseria propia sin olvidar la ajena. Porque en todo esto hay algo que molesta, algo que se suele pasar por alto en los ambientes de la cultural políticamente correcta, y que es tan éticamente repudiable como cualquier sistema de opresión: cierta mirada extranjera (probablemente residuos del colonialismo) hacia lo peor del color local; un souvenir efímero, por otra parte, que los turistas con euros o dólares picantes dejarán caer en la alfombra del aeropuerto, una vez en la comodidad de Madrid, París, D.F., Buenos Aires, Nueva York o Miami.</p>
<p>El libro de Muñoz, por fortuna, no distorsiona las miserias. Como pocas escritas por un autor extranjero, <em>Llueve sobre La Habana</em> describe la perturbadora actualidad cubana. Es más, los diálogos (filosos, prepotentes, oscuros) salpicados del argot habanero proporcionan un realismo definitivo a la novela. Lo mismo ocurre con Rodríguez Pachón, las jinetreras muertas, Bemba (la otra mujer en esta historia) y George Clooney, nuestro asesino en La Habana.&#8221;</p>
<p><strong>Hernán Vera Alvarez</strong></p>
<p>Publicado en el <a href="http://www.elnuevoherald.com/2011/10/23/1049423/nuestro-asesino-en-la-habana.html">Nuevo Herald</a></p>
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		<title>Lo que fue de nosotros &#8211; Carlos Manzano</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Aug 2011 16:19:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Luis Muñoz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Manzano]]></category>
		<category><![CDATA[Lo que fue de nosotros]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2011/08/lo-que-fue-de-nosotros.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-10217" title="Lo que fue de nosotros" src="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2011/08/lo-que-fue-de-nosotros.jpg" alt="Lo que fue de nosotros" width="213" height="320" /></a></p>
<p>Es <strong>Carlos Manzano</strong> (Zaragoza, 1965) un apasionado de la literatura en su faceta de creador (las novelas <em>Fósforos en manos de unos niños</em>, <em>Vivir para nada</em> y <em>Sombras de lo cotidiano</em>) como de estudioso (desde hace años dirige la revista <strong><em>Narrativas</em></strong> dedicada al estudio y a la creación literaria), y esto lo advierte el lector en cada una de las páginas de <strong><em>Lo que fue de nosotros</em></strong>, una pieza literaria que no por breve es menos intensa, una narración envolvente y adictiva que deja en suspenso al lector y lo arrastra por sus páginas sin soltarlo un momento.</p>
<p>La pérdida de un hijo es un trauma que pocos padres soportan. Más si, como en el caso de la novela de Manzano, el niño es de corta edad y ha sido brutalmente asesinado. La pareja protagonista se rompe porque se cruzan mutuos reproches y buscan culpables, hasta en ellos mismos. Mientras el padre literalmente enloquece, la madre busca refugio en el sexo extremo para ahogar su dolor. En medio un investigador, un viejo policía a un paso de la jubilación, que no puede ocultar la pasión que experimenta hacia la mujer desconsolada.</p>
<p><em><span id="more-7830"></span>La muerte violenta de un hijo trastoca tu vida de arriba abajo. Ya nada vuelve a ser igual. Han pasado más de dos años, dos años inmensos que me han convertido en el tipo que ahora soy: huraño, hosco, insensible. Me he vuelto mala persona, lo admito. Pero creo que tengo justificación.</em></p>
<p>Puede que la mayor virtud de la novela de Carlos Manzano, exquisitamente bien escrita y en la que los personajes están dibujados a conciencia, sea su estructura narrativa impecable que la hace pivotar sobre el terceto protagonista. Es <em>Lo que fue de nosotros</em> una novela de tres voces, que se expresan en primera persona, y cada una de ellas se entrecruza para darnos la versión, siempre subjetiva, de los hechos. Es a través de esos tres puntos de vista, trazados con maestría, como el lector va configurando una realidad que es brumosa y turbia y va modelando unos personajes que son lo que ellos mismos quieren, o dicen ser, pero también el reflejo que tienen en los demás.</p>
<p>Podríamos hablar de un thriller psicológico, de una novela negra, pero es mucho más <em>Lo que fue de nosotros<strong>.</strong></em> Es un canto desesperado al dolor humano, a la locura que se desata cuando, contra las leyes de la naturaleza, un hijo emprende viaje mucho antes que sus padres y estos buscan culpables a toda costa para ahogar el insoportable dolor que los embarga.</p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> <a href="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2009/07/75.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-608" style="border: 0px;" title="7,5" src="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2009/07/75.jpg" alt="" width="145" height="160" /></a></span></p>
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		<title>Frío de muerte &#8211; Manuel Nonídez</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Jul 2011 18:00:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Luis Muñoz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña]]></category>
		<category><![CDATA[Frío de muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel Nonídez]]></category>

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		<description><![CDATA[Es Frío de muerte, la excelente y muy recomendable novela de Manuel Nonídez que se alzara con el XIII Premio Francisco García Pavón de narrativa, un ejemplo del mestizaje de géneros que impregna la novela negra, un cajón literario tan...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2011/07/frio-de-muerte.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-10220" title="Frio de muerte" src="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2011/07/frio-de-muerte.jpg" alt="Frio de muerte" width="200" height="300" /></a></p>
<p>Es <strong>Frío de muerte</strong>, la excelente y muy recomendable novela de <strong>Manuel Nonídez</strong> que se alzara con el XIII Premio Francisco García Pavón de narrativa, un ejemplo del mestizaje de géneros que impregna la novela negra, un cajón literario tan amplio en el que caben propuestas tan originales como la que sale de la cabeza de este madrileño autor de <em>El aliento negro de Dios</em> o <em>El perfume del diablo</em>, escritor que alterna la narrativa policial con la fantástica, el relato con la novela.</p>
<p>Frío de muerte es una novela policial que nos sumerge en nuestro pretérito, en el reinado de Isabel II, lo que le da pie al autor para recrear de forma brillante la sociedad madrileña de esa época caracterizada por la degradación monárquica, la corrupción política y la amenaza de revueltas y asonadas militares. Y en ese caldo de cultivo convulso tienen lugar una serie de asesinatos de niños que aparecen salvajemente mutilados y no escapan a la atención del comisario de barrio Isaac Arribas, un Sherlock Holmes castizo, que, a través de una ardua y concienzuda investigación, llegará hasta los culpables de esos crímenes atroces.</p>
<p><span id="more-7411"></span>Nonídez arma una novela espléndida, construye sólidos personajes de ficción, definidos por diálogos perfectos que nunca son impostados, como el citado Arribas, que arrastra una situación familiar dramática sin que ello merme su profesionalidad policial, que se alternan con personajes literarios de la época como <strong>Larra</strong> o los hermanos <strong>Bécquer</strong>, lo que le da pie a introducir la propia literatura. Pero lo que más valoro de la novela, porque soy de los que opinan, no sé si con razón, que el escenario debe erigirse siempre como un personaje más de la narración, es la reconstrucción que Nonídez hace del Madrid de la época, lo que evidencia una ardua labor de documentación del autor además de un esfuerzo literario por clonar la forma de hablar de la época, y en ambos cometidos el madrileño saca nota muy alta porque con Frío de muerte el lector anda por calles empedradas y oscuras, huele la miseria de las pensiones y come en los figones de una ciudad que existe gracias al talento de Nonídez por resucitarla en papel.</p>
<p><em>Madrid es un monstruo donde doscientas mil almas abren los ojos cada mañana para que algún día se los cosa la amortajadora, donde miles de personas se levantan con lo justo para comer esa jornada, y el resto hace ayuno de cebolla y aguardiente, pero se juega a la lotería aunque no haya para garbanzos, o precisamente por eso, y, quien los tiene, empeña el colchón para ver a un Cúchares, fondón y rancio, hacer del toro un acerico…Y en medio del marasmo humano, uno o varios animales se dedican a asardinar muchachas…</em></p>
<p>Magnífico cruce de novela negra, histórica y social, extraordinariamente bien escrita, cuidada en todos sus detalles, que transporta al lector a una época de la que venimos y explica un poco esta. Excelente literatura, sin duda, que es lo que un lector, al margen de aficiones genéricas, espera encontrar en cuanto abre un libro, y éste, sin duda, merece entregar unas cuantas horas de nuestra vida que uno no da por malgastadas sino todo lo contrario.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2009/06/8.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-264" style="border: 0px;" title="8" src="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2009/06/8.jpg" alt="" width="145" height="160" /></a></p>
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		<title>Pigmeo &#8211; Chuck Palahniuk</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Jul 2011 07:00:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cesc Guimerà</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña]]></category>
		<category><![CDATA[Chuck Palahniuk]]></category>
		<category><![CDATA[Mondadori]]></category>
		<category><![CDATA[Pigmeo]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2011/07/Pigmeo.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-10222" title="Pigmeo" src="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2011/07/Pigmeo.jpg" alt="Pigmeo" width="244" height="419" /></a></p>
<p>Primero fue un vendedor con insomnio y trastornos de personalidad, luego una modelo con el rostro desfigurado, un estudiante de medicina fracasado y adicto al sexo, una agente inmobiliaria conocedora de los poderes letales de los versos de un antiguo libro africano, una camarera en una isla turística e incluso una actriz porno capaz de sacrificar su vida para batir el record mundial de polvos. El elenco de personajes parecería agotado para cualquier persona normal y corriente, pero no para <strong>Chuck Palahniuk</strong>. El turno es ahora para Pigmeo, protagonista y narrador que da nombre a la última novela del de Portland publicada en España, un adolescente que aterriza en Estados Unidos desde un país desconocido aprovechando un programa de acogida en una típica familia americana de clase media.</p>
<p>Pero Pigmeo dista mucho de ser el chico analfabeto y desnutrido que aparenta. En realidad se trata del agente número 67, un integrante más de un grupo de terroristas de élite que llega a una ciudad americana también desconocida con la misión de cometer un atentado masivo en la capital. “Aquel que mire a América verá que la nave se mueve a fuerza de estupidez, corrupción o perjuicios” es una de las muchas citas (ésta del anarquista <strong>Johann Most</strong>) que desvelan los referentes ideológicos del joven y que podría el objetivo perpetuo en la mirilla del autor de <strong>Fight Club</strong> (<em>Club de Lucha</em>, 1996)</p>
<p><span id="more-7305"></span>De nuevo la sociedad americana está en el ojo del huracán. Palahniuk vuelve a dejar por los suelos el <em>American Way of Life</em> y a cargarse el Sueño Americano. Pigmeo es otra sátira voraz, cruda, siniestra, llena de ironía y explícitos detalles escabrosos. Otra crítica a la trascendencia que ha adquirido lo más absurdo (consumismo, patrones de belleza y la prominencia del sexo) y que está llevando el país a la decadencia. Hasta aquí ninguna novedad. Pero <strong>Pigmeo</strong> también una visión doble de la xenofobia. El odio, el miedo y la ignorancia desde el punto de vista imperialista de América, pero también a través de los los tópicos antiamericanistas latentes en el fundamentalismo ¿islámico?</p>
<p>La novela llega a España, de nuevo, gracias al editorial <strong>Mondadori</strong> dos años después de su publicación, tiempo en el que el de Portland ha lanzado <em>Tell-All</em> (marzo de 2010) y anunciado que <em>Damned</em> estará en las librerías americanas en octubre del presente 2011. El retraso, sin embargo, ha valido la pena ya que superados los escollos iniciales que suponen la falta del dominio del inglés por parte del protagonista Palahniuk, en algunas ocasiones algo irregular, recupera el ritmo vibrante, la agresividad, se aleja de la gratuidad y vuelve a dejar patente que en su mente existe un rincón en el que el resto de los mortales no podemos llegar.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2009/07/75.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-608" style="border-width: 0px;" title="7,5" src="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2009/07/75.jpg" alt="" width="145" height="160" /></a></p>
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		<title>Curvas Peligrosas &#8211; Susana Hernández</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Jun 2011 09:00:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Luis Muñoz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña]]></category>
		<category><![CDATA[Curvas Peligrosas]]></category>
		<category><![CDATA[Susana Hernandez]]></category>

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		<description><![CDATA[Publicar en una colección llamada Safo y en Odisea Editorial, especializada en literatura gay y lésbica, puede llevar a engaño a los lectores que se acerquen a esta recomendable novela de Susana Hernández (Barcelona, 1969), la tercera tras La casa...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><a href="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2011/06/curvas-peligrosas.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-10224" title="Curvas Peligrosas" src="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2011/06/curvas-peligrosas.jpg" alt="" width="215" height="323" /></a></p>
<p style="text-align: left;">Publicar en una colección llamada <strong>Safo</strong> y en <strong>Odisea Editorial</strong>, especializada en literatura gay y lésbica, puede llevar a engaño a los lectores que se acerquen a esta recomendable novela de <strong>Susana Hernández</strong> (Barcelona, 1969), la tercera tras <em>La casa roja</em> y <em>La puta que leía a Jack Kerouac</em>, porque <strong>Curvas peligrosas</strong> es una novela negra con todas las de la ley, con una trama criminal bien trazada, personajes de carne y hueso y alguna que otra sorpresa en su tramo final como marcan los cánones del género.</p>
<p>Miriam Vázquez, una inspectora de policía que arrastra un trauma violento en su infancia, y Rebeca Santana, una subinspectora que se enfrenta a su primer caso (la aparición del cadáver de una disminuida psíquica en un contenedor próximo al parque del Tibidabo) deben trabajar juntas en desentrañar este asesinato, que es el primero de una serie de crímenes misteriosos, y sortear todas las suspicacias que despiertan entre sus compañeros de cuerpo por su condición de lesbianas.</p>
<p><span id="more-6931"></span>Susana Hernández no se limita a desarrollar con buen pulso la intriga de su novela sino que la sitúa en un escenario realista y creíble, describiéndolo con pinceladas precisas.</p>
<p><em>En las cuestas imposibles del Carmel, Santana recuperaba la sensación de hogar, de calles familiares, tiendas de barrio cuyos propietarios conocían a los clientes por sus nombres, bares con olor a carajillo y el repiqueteo de las fichas de dominó.</em></p>
<p style="text-align: center;">Acción, personajes bien armados, misterio, algunas pinceladas de erotismo sáfico (<em>Santana no quería pensar en nada. El propósito era vaciar la mente y drenar el cuerpo a base de sudores y fluidos compartidos, de la saliva incandescente de Malena, de sensaciones acuosas; zambullirse sin miedo en el oleaje de placeres, derrapar en sus curvas vertiginosas, hacer noche en el monte de Venus, y viajar, entre sus brazos, a la periferia de Marte</em>) y un cierto costumbrismo en la descripción de la cotidianidad de las dos policías protagonistas de la historia, conforman los mimbres de esta estimable historia policial escrita con un lenguaje preciso por Susana Hernández.<a href="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2011/11/marco-65.gif"><img class="aligncenter size-full wp-image-8989" style="border-width: 0px;" title="6,5" src="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2011/11/marco-65.gif" alt="" width="180" height="146" /></a></p>
<p style="text-align: center;"> </p>
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		<title>La mirada del observador &#8211; Marc Behm</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Apr 2011 15:00:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Luis Muñoz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña]]></category>
		<category><![CDATA[La mirada del observador]]></category>
		<category><![CDATA[Marc Behm]]></category>

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		<description><![CDATA[Probablemente sea Marc Behm uno de los mejores escritores de novela negra de todos los tiempos, y su nombre, al contrario de Dashiell Hammet, James Cain o Patricia Higshmith, por citar a algunos de los grandes, no sea muy conocido...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" title="La mirada del observador" src="http://www.sellorba.com/la-mirada-del-observador_marc-behm_libro-OAFI496.jpg" alt="" width="200" height="301" /></p>
<p>Probablemente sea <strong>Marc Behm</strong> uno de los mejores escritores de novela negra de todos los tiempos, y su nombre, al contrario de <strong>Dashiell Hammet</strong>, <strong>James Cain</strong> o <strong>Patricia Higshmith</strong>, por citar a algunos de los grandes, no sea muy conocido excepto para los especialistas en el género. Tampoco fue muy prolífico: dejó unas pocas novelas a su paso, algún guión cinematográfico extraño (el de Charada de <strong>Stanley Donnen</strong> y <em>Help</em> de <strong>Richard Lester</strong>, por ejemplo) y se exilió a Francia desde su Trenton natal, y allí murió, en 2007, en Fort-Mahon-Plage, casado con una francesa, no muy lejos de dónde había desembarcado durante la Segunda Guerra Mundial como infante de marina.</p>
<p>Como escritor fue tardío. Empezó a publicar a los cincuenta y dos años novelas poco convencionales como <em>La reina de la noche</em> o <em>La doncella de hielo</em>, pero sin duda es <strong>La mirada del observador</strong>, recuperada por la magnífica colección RBA Serie Negra dirigida con buen criterio por la canadiense <strong>Anik La Pointe,</strong> su indiscutible obra maestra. Porque pocas novelas de género negro tienen una capacidad de perturbar como ésta, de llevar al lector por un tortuoso itinerario trufado de crímenes y que éste establezca la misma complicidad con la sangrienta mantis religiosa que la del protagonista, el misterioso el Ojo, que la sigue a todas partes y la protege cuando es menester.</p>
<p>El Ojo, un detective en horas bajas, que vierte muy poca información sobre sí mismo salvo su afición por los crucigramas y relaciones sentimentales fracasadas, recibe el encargo de unos padres para que investigue a la novia de su hijo. Lo que descubre acerca de la personalidad de esa atractiva muchacha, que le recuerda a una hija a la que no ha vuelto a ver, le sorprende. La mujer es una asesina en serie implacable que adopta un sinfín de personalidades y va cambiando caprichosamente su nombre al mismo ritmo que el color de su peluca. Pronto el Ojo se olvida de su encargo para seguir las andanzas de esa peligrosa mujer y recorre con ella, durante diez años, Estados Unidos, de costa a costa (<em>Una tarde se encontró en la playa de Halfmoon y no tenía ni idea de cómo había llegado hasta allí; otra noche se quedó dormido en su coche en un aparcamiento de San Lorenzo y despertó cinco horas más tarde al otro lado de la bahía, en la sala de espera de una terminal de autobuses en Belmont. Una mañana se miró al espejo y se quedó asombrado de tener bigote</em>) y de cadáver en cadáver, protegiéndola cuando su vida peligra o cuando está a punto de ser apresada por la policía que le sigue la pista.</p>
<p><em><span id="more-6309"></span>Se levantaron y fueron a la pista de baile. El Ojo se reclinó en la silla, cruzó los brazos y los miró. Pasaron bailando junto a su mesa. Permaneció meciéndose justo enfrente de él, con los ojos cerrados. Nunca había estado tan cerca de ella. Su mano izquierda, sobre el hombro de Brice, señalaba en su dirección. El dedo índice estaba deformado, doblado como una hoz. El maquillaje de los ojos a media luz daba a su rostro la misteriosa extrañeza de una máscara. Perlas diminutas colgaban de los lóbulos de sus orejas. Su carne repelía la oscuridad, iluminándola, arropándola en un halo de incandescencia.</em> </p>
<p>Porque la fascinación que siente el Ojo por ese personaje frío y amoral es muy superior al rechazo que pueda sentir por su implacable y sangriento proceder en un proceso de identificación absoluto. <em>La mirada del observador</em> es una novela negra contundente, repleta de cínica violencia y áspero sentido del humor, pero es también una historia de amor absoluta, entendiendo por absoluta que una de sus partes, el Ojo, no recibe nada a cambio ni espera a ser correspondido por esa pasión enfermiza e irracional que le lleva a hipotecar diez años de su vida.</p>
<p>Paradogicamente bajo la piel de esta dura y seca novela negra, una <em>road movie</em>, utilizando el término cinematográfico tan preciso para definir esta novela de múltiples escenarios, trufada de muerte  por disparos, apuñalamientos, estrangulamientos, ahogamientos, envenenamientos (<em>El doctor número dos fue asfixiado con la almohada mientras dormía bajos los efectos de su champagne de bodas</em>)  resulta ser el recorrido alrededor de una obsesión amorosa, (<em>La había encontrado. En recompensa por todas sus pérdidas le había sido concedido este premio: una chica dormida en un cuarto sombrío. El mundo entero era un abismo lleno de los hombres que ella había asesinado, pero también era su gracia y su redención. Le había llamado y él había venido. A partir de ahora nunca la abandonaría</em>) hay una gran historia de amor, la que el Ojo experimenta por esa mujer en la que, irracionalmente, o no, ve el fantasma de su desconocida hija. Y esa relación intangible entre los dos protagonistas de la novela, el narrador Ojo y la asesina mutante, que apenas llegan a rozarse en algún instante, cuando la toma en sus brazos después de quedar malherida, es una de las bazas más fuertes de <em>La mirada del observador</em>. </p>
<p>Con prosa seca, sin artificios (<em>El Hogar Municipal de Niñas Mercer era puro Charles Dickens. Paredes mugrientas, un patio sucio de hollín, ventanas puercas, arcadas de mazmorra. Parecía una imagen retrospectiva de la época victoriana</em>), dominio perfecto de los diálogos, descripciones precisas y habilidad para el dibujo de los secundarios (las víctimas, los policías, los dueños de los moteles…) Marc Bhem edifica esta extraordinaria arquitectura literaria y construye esta original historia policial en la que el lector va de la mano del Ojo siguiendo los pasos de esa bella e inmoral ejecutora guiada sólo por su afán de dinero. </p>
<p><em>El tiempo pasa. Nada queda. Excepto viejas fotografías de rostros jóvenes</em><em>. </em>Bhem perfila el desarraigo de unos personajes y el de toda una nación, la suya con frases magistrales. Behm<strong> </strong>es un  <strong>Hopper</strong> literario que pinta la frialdad de una nación sin historia en el lienzo de su novela, porque un sentimiento de derrota y frustración, de búsqueda de la felicidad sin rozarla nunca, pivota sobre esas 235 páginas de lectura adictiva.</p>
<p>Un clásico. Una novela extraordinaria y sublime. Una de las cinco mejores novelas policiales de todos los tiempos, sin duda. Sobresaliente.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2009/07/85.jpg"><img class="size-full wp-image-467  aligncenter" style="border: 0px;" title="8,5" src="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2009/07/85.jpg" alt="" width="145" height="160" /></a></p>
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		<title>Dublinesca &#8211; Enrique Vila-Matas</title>
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		<pubDate>Sat, 23 Apr 2011 07:00:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Luis Muñoz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña]]></category>
		<category><![CDATA[Dublinesca]]></category>
		<category><![CDATA[Enrique Vila-Matas]]></category>

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		<description><![CDATA[Todas las novelas de Vila-Matas están infestadas por la literatura, en todas hallamos referentes literarios explícitos que nos remiten a otras obras y a otros autores, pero quizá sea Dublinesca en donde eso es más explícito y descarado, porque la...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" title="Dublinesca" src="http://imag.lecturalia.com/blog/images/2010/12/id_12042_dublinesca.jpg" alt="" width="213" height="315" /></p>
<p>Todas las novelas de <strong>Vila-Matas</strong> están infestadas por la literatura, en todas hallamos referentes literarios explícitos que nos remiten a otras obras y a otros autores, pero quizá sea <strong>Dublinesca</strong> en donde eso es más explícito y descarado, porque la última novela del autor de <em>El mal de Montano</em>, con la que termina, precisamente, su relación con <strong>Anagrama</strong> y se pasa al sello <strong>Seix-Barral</strong>, es un funeral apocaliptico de la literatura, tal como la entendemos, tal como la entiende el propio autor.</p>
<p>Un funeral en Dublín, le dice y le subraya. Un funeral no sólo por el mundo derruido de la edición literaria, sino también por el mundo de los escritores verdaderos y los lectores con talento, por todo lo que se echa en falta hoy en día.</p>
<p><span id="more-6229"></span>Samuel Riba, un editor literario que vive en una perpetúa desazón desde que dejó su editorial, emprende un viaje a Dublín siguiendo el rastro de <strong>Joyce</strong> y su <em>Ulises</em> y lo hace rodeado de amigos y en el día del Bloomsday. En la capital de Irlanda, en sus pubs, paseos y encuentros, el editor pasa revista a sus fracasos, a su frustrado intento por descubrir a un autor genial al que salvar de toda la mediocridad que se vio obligado a publicar, y entona un <em>mea culpa</em> celebrando el funeral por la Galaxia Gutenberg, por el libro como objeto, ese que se toca a la vez que se lee, en aras de la digitalización ante la que autores y editores andan aterrados.           </p>
<p>Le llega al alma <em>la desaparición de los autores literarios</em>. No deja siempre de conmoverle esa realidad que la Red anuncia para el futuro, cada día con más claridad. “Pero veamos-dice el articulista-: si el previsto final del libro impreso ya provoca en el lector tradicional más que extrañeza, rechazo, ¿qué decir del escritor que ve en este vértigo una especie de atentado al objetivo y la naturaleza de su trabajo? Pero, al parecer, el rumbo está definido y la suerte de la tinta y el papel echada.           </p>
<p>Destila la novela de <a href="http://www.eldestiladorcultural.es/tag/enrique-vila-matas/">Vila-Matas</a>, escrita con su proverbial maestría, humor, como toda su obra anterior, tristeza que se filtra entre tanta ironía. Riba, y no lo disimula el barcelonés en ningún instante, es un trasunto del propio <strong>Herralde</strong>, por lo que el libro que marca la ruptura literaria con su editorial durante tantos años se convierte en un homenaje al editor de raza que acaba de vender Anagrama a Feltrinelli, pero también tiene rasgos del propio autor.           </p>
<p><em>Qué viejo se ve, qué viejo está desde que se retiró. Y qué aburrimiento no beber. El mundo, en sí mismo, es muchas veces tedioso y carece de verdadera emoción. Sin alcohol uno está perdido.</em></p>
<p>En esta novela fantasmal, sumida en la niebla, que habla de mundos perdidos y futuros inciertos, transitan, además de Joyce, al que Vila-Matas rinde homenaje ya desde su título además de citar y comentar algunos de los párrafos de su <em>Ulises</em>, <strong>Samuel Becket</strong>, <strong>Paul Auster</strong>, <strong>Martin Amis</strong> y otros autores a los que el autor barcelonés conoce bien. Pero no sólo hay metaliteratura en <strong>Dublinesca</strong>, porque el escritor barcelonés, desde que estuvo a punto de perder la vida, reflexiona también, y lo hace amargamente, sobre la existencia, su transcurso y su miseria final: la enfermedad y la muerte. </p>
<p><em>No hay que buscarles paliativos al drama de sus padres y al suyo propio, envejecer es un desastre. Lo lógico es que todos los que vieran declinar sus vidas gritaran de espanto, no se resignaran a un futuro de mandíbula colgando y babeo irremediable, y aún menos a ese brutal despedazamiento que es la muerte, porque morir es rasgarse en mil pedazos que empiezan a desperdigarse vertiginosamente para siempre, sin testigos. </em><em> </em></p>
<p>Encontramos en la novela sorprendentes y lúcidos preceptos, no por demoledores menos ciertos, que <strong>Vila-Matas</strong> va desgranando en esa travesía literaria y humana que es esta novela reflexiva y discursiva más próxima al ensayo que a la narrativa, desprovista de acción física pero no de acción intelectual y extraordinario interés.</p>
<p><em>Todo ser humano lleva dentro de sí una cierta cantidad de odio hacia sí mismo, y ese odio, ese no poder aguantarse a sí mismo, es algo que tiene que ser transferido a otra persona, y a quien puedes transferirlo mejor es a la persona que amas.</em></p>
<p><em>Dublinesca</em> es un estupendo ensayo literario, una reflexión en voz alta sobre el hecho literario, vehiculado a través de una novela que se lee con pasión porque además de inteligente y endemoniadamente bien escrita es muy amena. Un libro que engancha por su carga intelectual como las novelas de <strong>Milan Kundera</strong> o <strong>Thomas Bernard</strong>. </p>
<p>Samuel Riba, el editor errante sin editorial, es Herralde, es Vila-Matas, soy yo, somos nosotros, los nostálgicos de un mundo que desaparece y con el que nos vamos, los escépticos y aterrados por la llegada de otro extraño al que no sabemos si llegaremos a adaptarnos y si ni siquiera nos interesará hacerlo.</p>
<p><em>Imposible no volver a pensar que hay un tejido ajado que a veces permite a los vivos ver a los muertos y a los muertos ver a los vivos, a los supervivientes. Imposible también no ver a Riba ahora avanzar infestado de fantasmas, ahogado por su catálogo y cargado de señales del pasado.</em></p>
<p><em>Dublinesca</em> es una obra literaria mayúscula del, seguramente, mejor escritor vivo que tenemos.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2009/07/9.jpg"><img class="size-full wp-image-476  aligncenter" style="border: 0px;" title="9" src="http://www.eldestiladorcultural.es/wp-content/uploads/2009/07/9.jpg" alt="" width="145" height="160" /></a></p>
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