El arte de los videojuegos nos guarda de vez en cuando, alguna que otra grata sorpresa, a diferencia de otros, que la última vez que nos sorprendieron Luis Enrique caía mal pese a que le habían roto la tocha. Si esto sucede hoy en día es gracias a los juegos indie, y a plataformas como Xbox Live y PSN que dan vida a estos títulos. El último pelotazo lo puede haber causado Limbo, un juego creado por los daneses Playdead que acaba de irrumpir en Xbox Live Arcade y que ya ha causado el revuelvo en las carnes de sus catadores.
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Permitirme que me lance en picado, y sin paracaídas de seguridad, a la teoría del videojuego, pero si hay algo que me preocupa actualmente, hasta el punto de llevarme a escribir estas líneas, es la reiteración de propuestas con que el mercado del videojuego avasalla a los gamers, eso sí, todas ellas presentadas como algo realmente único y diferente. Y esto me lleva a no saber hasta que punto deberíamos echar la vista atrás para encontrar un juego realmente revolucionario, o que aportara suficientes elementos novedosos a la escena. ¿Seria Shenmue de Yu Suzuki (2000), el GTA III (2001) , o los Sims (2000) de Will Wright?. No cabe duda que los tres ejemplos citados son tres referentes de la industria, al que luego han acudido mil desarrolladoras para copiar la misma formula con variaciones (por suerte no es del todo cierto con la última), o simplemente, sin ellas.
Significativo ha sido el caso de los sandbox que han querido seguir la estela de éxito de GTA. La fórmula de Rockstar se ha multiplicado en los últimos años, no sólo por ellos mismos que se manejan a la perfección en este género, sino otros desarrolladores, que con mayor o menor fortuna, han sacado adelante sus propuestas, las más recientes: Assasin’s Creed, Prototype, Infamous.

Ayer hizo acto de presencia en tiendas europeas el esperado regreso de Sam Fisher. En Splinter Cell Conviction controlamos a un colérico ex-agente que descubre, tras la supuesta muerte accidental de su hija, que ha sido traicionado por su anterior agencia, y que se prepara un letal complot terrorista.
Splinter Cell: Conviction marca de alguna manera el inicio del atropello con el que vamos a tener que vivir nuestras vidas a partir de ahora. Instalado Fisher en nuestro salón, no tardarán en acompañarlo los vaqueros canallas del epic western que lleva entre raíles Rockstar, o el escritor metido en la boca del miedo de Remedy. A los que seguirán una lista de títulos interminables, hasta el día en que la palmemos por saturación y digamos: Fue un sin vivirrrrr!!!!!!!!!.
When Larry met David
Tras la limitada lista que un servidor escribió sobre los videojuegos de la década 00, creímos necesario ampliar el horizonte con alguna selección sonsacada a verdaderos líderes de opinión en la materia. Tras muchas llamadas, e-mail infructuosos, y visitas a puerta fría, pudimos contactar finalmente con Dave Perry, quien nos obligó a compartir té y galletas con el la hermana mayor de Andy Wachowski. En un descuido entre pasta y pasta aproveché para preguntarle por los gemelos de Matrix y las razones que le motivaron a escoger el nombre de Lana, en medio del alboroto que precedió a mis dudas, conseguí zamparme mi última galletita antes de que dos fornidos me sacaran a patadas del hotel.
Tras fracasar en la primera intentona, a alguien de la redacción se le ocurrió contactar con una pareja más asequible, con la que ahorrarnos viajes, dinero y malos tragos. Así fue cómo decidimos ponernos en contacto con el equipo más prolífico, productivo y omnipresente de la ciberesfera, algo así como los Jesus Vazquez del mundillo del periodismo videojueguil. Así que ni cortos ni perezosos hicimos nuestra petición a Xavi Robles y Pep Sànchez, los dos responsables de AnaitGames, verdaderos curtidos en la materia y en todo tipo de juegos, para que nos dijeran que les había parecido la década a nivel de libros de texto editados en lingala.
La lista que sigue a continuación es su selección conjunta:
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Shenmue 1 y 2 (Dreamcast y Xbox)
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Uncharted 2 (PS3)

Si hace unos meses servidor desataba su furia contra las principales distribuidoras del sector de los videojuegos por la ola de retrasos que estuvieron a poco de arruinar el otoño, ahora debo contener mis arritmias para que mi corazón no estallé de jubilo ante lo que se intuye como un año histórico (jugablemente hablando, por supuesto, en lo demás, una puta mierda).
Pero si nos centramos en los títulos que están programadas para llegar a nuestros hogares, y destruirlos, 2010 promete ser un año para el recuerdo. Contengan sus monederos, cojan sus baberos, y lean las diez razones por las que está prohibido palmarla en 2010.
1. Heavy Rain (PS3) – Fecha: 24 de Febrero 2010
La aventura de Quantic Dream lleva tiempo causando estragos a los que seguimos la actualidad de bien de cerca. David Cage promete marcar un antes y un después, y a juzgar por sus vídeos, y a la calidad que se desprende, lo puede lograr. Eso sí, antes deberá convencer a los cultivadores de odio de los QTE’s.
2. Alan Wake (Xbox 360 y PC) – Fecha: Marzo 2010
Con uno de los desarrollos más extensos y angustiosos de la industria parece que marzo será la fecha escogida para vivir en propias carnes el terror que propone la aventura de Remedy. Su historia, la excelente ambientación, y el saber hacer de la compañía finladesa parecen ser motivos más que de sobra para que nuestro pelaje se convierta en una dura e impenetrable escarpa.
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Jim es una lombriz ordinaria que dispone de un traje con superpoderes. Con la ayuda de éste y de su enorme (por tamaño y por grandeza conceptual) hámster, Jim debe recorrer y superar 9 niveles de fantasía. Bajo esta sencilla premisa se escondía uno de los juegos de la generación de 16 bits más estimulantes, divertidos, delirantes y acojonanates que este servidor tuvo el placer de desgastar. Susodicho juego tenía un nombre imborrable incluso para las peores madrugadas etílicas que recuerden los poseedores de una Megadrive o una Super Nintendo: Earthworm Jim.
El título desarrollado por Shiny tenía uno diseños de escenario y de personajes asombroso, y su particular estilo visual no sólo resultaba gratificante sino muy poco habitual en la hornada de la época.

Seguimos con el repaso, iniciado hace unos días, a esos momentos sublimes que los videojuegos nos han deparado. Momentos que son fáciles de percibir porque al recordarlos o vivirlos se nos arquea el cuerpo como el gato cuando huele la presencia de un perro.
En la primera entrega os hablé de un superventas reciente como GTA IV, y hoy toca el turno de virar nuestra mirada a esa gloriosa edad de oro de los videojuegos, cuando reinaban los 16 bits. El protagonista de esta mañana no era uno de los juegos más asombroso del catálogo de Megadrive, ni mucho menos, de hecho era poco más que mediocre. A pesar de ello, la propuesta de Disney conseguía mover de su sitio a una considerable mata de pelo cuando en la piel de Simba llegábamos a una pantalla imborrable (incluso para la dañada mente del que firma esto). Una pantalla que marcaba un punto de inflexión, ras ella se pasaba de controlar a un Simba cachorro al adulto, y con él, el juego hacía justicia a su título de El Rey león.
El Rey León era un plataformas de Dinsey, lanzado con motivo de la película de dibujos animados, y cuyo argumento y desarrollo se basaban en su totalidad en la película. El título no daba mucho de sí, y no estaba a la altura de otras adaptaciones de la época, como el glorioso Aladdin, sin embargo, en una de las pantallas el asunto daba un pequeño vuelco apetitoso.








