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Ágora – Alejandro Amenábar

posted by Jose Luis Muñoz 5 Noviembre, 2009 4 Comments

Hace un buen puñado de años, al socaire de los fastos del “Descubrimiento de América” ? lo pongo entre comillas porque el continente estaba suficientemente descubierto por sus pobladores ? Carlos Saura realizó una de sus mejores películas, dejando aparte la magistral La caza, que fue literalmente triturada por la crítica: El Dorado. Esa cinta épica y shakesperiana que se centraba en el cainismo de aquel puñado de hombres enloquecidos que embarcaron para buscar fortuna en el Nuevo Mundo y encontraron, sobre todo, la muerte, la miseria y la locura, tuvo una crítica cainita que se cebó en ella, como también lo hizo con una de las películas más ambiciosas de Bigas Luna: Volaverunt. Idiosincrasia hispana que no veía bien que nuestra cinematografía levantara el vuelo del terruño y aspirara a otros universos.

Algo parecido le está sucediendo al realizador hispanochileno Alejandro Amenábar con su excelente Ágora. Una mesnada de críticos puntillosos se esfuerza en decir que la película es aburrida, que le falta pasión, que no hay tensión, que el guión es endeble, que vaya forma de despilfarrar el dinero… Pero críticos y público no van, por suerte, de la mano y Ágora se está convirtiendo, por meritos indudables, en la sensación cinematográfica de la temporada y en la película española más vista.

Tras la apabullante puesta en escena de Ágora, tras la grandiosidad de las imágenes del director hispano chileno, tan capaz de desenvolverse en el cine de gran presupuesto como de realizar una película intimista como Mar adentro, se esconde una visión crítica de la humanidad en un momento histórico que, por desgracia, se repite de forma cíclica. Ágora, pues, no es una película de romanos, aunque los haya, ni de acción, aunque ésta sea prodigiosamente recogida por la cámara de Amenábar, sino una revisión crítica de la historia de la humanidad a través de una de sus muchos períodos de intransigencia.

La última película del director de Abre los ojos es un fresco histórico construido con precisión de orfebre ? los deslumbrantes efectos especiales no se ven sino que se intuyen, y están al servicio de la historia ?, que muestra las rencillas por el poder que se suceden en una Alejandría en donde el Imperio Romano empieza a desmoronarse, incapaz de imponerse ante el movimiento cristiano que arrasa con los últimos símbolos del paganismo y se ha infiltrado ya, como cualquier movimiento subversivo, en sus instituciones ? magnífica la escena en la que el obispo de Alejandría pretende, sin éxito, que el prefecto romano Orestes hinque su rodilla ante la cruz ?. Ágora ofrece una visión demoledora de las religiones, sean del signo que sean, como refugio de ignorantes y rémora al avance de la civilización tan perfectamente encarnada en esa mujer valerosa, sabia y adelantada a su época, Hypatia, que en su pasión por el conocimiento, los misterios del universo y la ciencia se olvida de su propia vida.

Amenábar consigue un perfecto equilibrio entre el cine espectáculo, con escenas de gran brío dramático ? los intentos por salvar los rollos de papiro de la biblioteca de Alejandría, por ejemplo, de la turba cristiana; las matanzas sectarias entre judíos y cristianos que se encadenan hasta la expulsión de los primeros de la ciudad; la tensión entre paganos y cristianos que se salda con la destrucción de esculturas de los dioses de los primeros ?, e intimista ? Hypatia impartiendo clases a sus jóvenes alumnos o preguntándose por la disposición y límites del universo ?, seduce con la belleza de sus imágenes ? magnífica la recreación de ese mundo al revés con los caballos invertidos que arrasan la biblioteca, o cómo plasma el afán destructivo del hombre en ese plano cenital y acelerado que muestra a los humanos como insaciables termitas ? y arma un discurso crítico perfectamente trasladable a nuestros días. Si algo hubiera de reprocharle a la última película del realizador de Tesis es la endeblez manifiesta de sus protagonistas masculinos, especialmente el del tribuno Orestes (Oscar Isaac) y el del esclavo Davos (Max Minghella), ambos enamorados de Hypatia, frente a la solidez de, por ejemplo, el veterano actor francés Michael Lonsdale en el papel de Theon, padre de Hypatia.

En Ágora Amenábar describe esa lucha a muerte que, desde nuestros orígenes, ha existido entre quienes se dejan guiar por la razón y aspiran al conocimiento de todo lo que nos rodea, como la extraordinaria personalidad de la filósofa Hypatia, perfectamente encarnada por Rachel Weisz, y quienes rechazan toda racionalidad para cobijarse en el oscurantismo, en este caso concreto judíos y cristianos que se hermanan en su lucha bárbara por derribar todo atisbo de luz. Y así la película de Amenábar,  con la fuerza y la belleza del gran espectáculo, con su trazo clásico y ampuloso, mete al espectador en una determinada época de la historia, el Egipto inmerso en la decadencia del Imperio Romano, con un mensaje claro y universal: el fanatismo está reñido y en colisión con el afán de conocimiento, lo niega por sistema, pero la barbarie y la ignorancia no pueden con la razón y la civilización que acaban siempre por imponerse.

La última película de Alejandro Amenábar se cierra con un broche perfecto: Hypatia estrangulada por su enamorado esclavo que nunca la tuvo, pese a desearla desde siempre, y que así la libra de la atroz  lapidación a que la condenan los cristianos. Luego fue descuartizada. Pero su memoria perdura por los siglos de los siglos.

8,5

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4 Comments

Patxi 13 Noviembre, 2009 at 11:26

Menos mal que hay gente que empieza a darse cuenta que lo de la crítica con esta película ha sido demencial. La verdad es que no entiendo las reacciones virulentas e impresentables que ha desatado.
A mí me ha parecido maravillosa. Es una lástima que los españoles juguemos tan a menudo en nuestra contra, tirando piedras sobre nuestro tejado.

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José Luis Muñoz 13 Noviembre, 2009 at 16:46

Pues sí, Patxi, es nuestro maldito carácter, a años luz de nuestros vecinos franceses que se adoran hagan lo que hagan.
A mí también me pareció sencillamente maravillosa, desde principio a fin, y lo dicho, conjuga inteligentemente espectáculo formal con un fondo critico hacia toda forma de intolerancia.
Gracias por tu comentario

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Onatta Lecona 3 Enero, 2010 at 09:43

Escribo desde México y muero por verla, acá no ha sido estrenada; espero lo hagan pronto. Aunque -como empiezan a colegir algunos coterráneos- es posible que la intolerancia católica -ahora entronada con el ilegítimo gobierno de derecha que nos “encabeza”- esté obstando su estreno.

En fin, me encantó tu reseña y me ha entusiasmado más.

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Ganadores premios Goya 2010 | El Destilador Cultural 15 Febrero, 2010 at 02:16

[…] de forma previsible, siendo Celda 211 la triunfadora de la noche con 8 Goyas, seguida de los 7 de Ágora, que se ha llevado casi todas las categorías de carácter técnico. El filme carcelario de Daniel […]

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