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Celda 211 – Daniel Monzón

posted by Jose Luis Muñoz 12 Noviembre, 2009 3 Comments

No es muy proclive el cine español al género carcelario, al contrario del norteamericano que lo ha frecuentado desde la época dorada del cine negro a nuestros días? El hombre de Alcatraz, Corredor sin retorno, El expreso de medianoche, Fuga de Alcatraz, La casa de cristal, Cadena perpetua, La milla verde, Monster ball…, la lista sería interminable ?, por lo que Celda 211, de Daniel Monzón ? La Caja Kovak, El Corazón del Guerrero? , sobre la obra homónima de Francisco Pérez Gandul que recoge uno de los muchos motines con que la COPEL, Coordinadora de Presos en Lucha, puso contra las cuerdas a la recién inaugurada democracia española, es una excepción que ha levantado muchas expectativas que se cumplen una vez visionado el film.

Del tono de la película habla ya la primera secuencia, antes de que aparezca el título, en la que un recluso de la fatídica celda 211?nadie que pase por ella saldrá vivo? endurece el filtro de un cigarrillo con un mechero hasta convertirlo en cuchilla con la que sajará sus venas, y esa sangrienta escena inicial de suicidio, que obliga a cerrar los ojos al espectador, da una idea de la dureza visual, aunque nunca gratuita, que preside la película de Daniel Monzón  en la que un novato funcionario de prisiones, atrapado en un motín carcelario, deberá comportarse como uno más de la jauría desesperada, para no ser descubierto, hasta el punto de que cruzará la difusa línea divisoria entre el “bien y el mal” y se situará justo al otro lado, en el bando de los desesperador.

El de Celda 211 es un tema antiguo ya explotado en el cine desde The Molly Maguires de Martin Ritt, aquí traducido como Odio en las entrañas, en la que el policía Richard Harris se hace pasar por revolucionario para deshacer una célula subversiva liderada por Sean Connery y, para convencerle, debe cometer actos terroristas que implican muerte, hasta la muy reciente y ejemplar Infiltrados de Martin Scorsese en la que Matt Damon y Leonardo di Caprio, mafioso y policía, intercambian papeles y se adentran en la policía y la mafia respectivamente, o la ejemplar Promesas del Este de David Cronemberg, con ese personaje ambivalente y oscuro interpretado por Viggo Mortensen que no sabemos de qué lado está exactamente;  Daniel Monzón  traslada la impostura al mundo carcelario introduciendo una variante: la suplantación de rol por parte de su protagonista viene forzada por su instinto de supervivencia y no por una estrategia determinada de desactivación del motín ? perfectamente clarificadora la secuencia en la que el funcionario, encerrado en una celda por los amotinados, se deshace de los cordones de los zapatos, lanza su credencial al retrete y desaliña sus ropas para parecer uno más de los presos ? lo que lleva al espectador a una angustiosa empatía con los avatares del protagonista siempre en peligro de ser descubierto si no interpreta a la perfección su papel.  

Hay algunos fallos de guión ? nunca se enviaría a un personaje detestable como Utrilla, perfecto Antonio Resines en un papel muy alejado de sus registros habituales, a negociar con unos reclusos a los que ha maltratado y le tienen ganas; la mala nueva que le comunican por teléfono al funcionario de prisiones inmerso en el motín carcelario no tiene lógica como no sea para que se revuelva contra los suyos, como así sucede ?  que no lastran esta historia potente llevada con nervio por Daniel Monzón hasta sus últimas consecuencias y que deja muy mal sabor de boca al espectador acostumbrado a historias con final feliz: el desenlace es tan desalentador como el inicio y la línea que separa el bien del mal sencillamente no existe en el film de Monzón porque sus personajes la cruzan constantemente, en uno u otro sentido.

Si la película funciona, y doy de fe ello, además de por su impecable factura, buena ambientación ? a la que contribuye la galería de secundarios que parece extraída de un casting en los patios de prisiones ?,  acción crispada por fogonazos terribles de violencia ? linchamiento y posterior degüello del funcionario Utrilla, por ejemplo ? sin olvidar nunca el retrato psicológico de esos reclusos desesperados que toman la cárcel y son fieras enjauladas que luchan a muerte para ser tratados como personas porque nada tienen que perder, es por la credibilidad de las interpretaciones, principales y secundarias. Componen los actores, tanto el rapado y con voz cavernosa Luis Tosar de andares chulescos, en su papel del coprotagonista  Malamadre, líder de la revuelta, brutal, leal, primario, tierno y hasta entrañable, como Alberto Ammann, en su interpretación del funcionario de prisiones atrapado por las circunstancias, o Carlos Bardem, sencillamente genial en el tortuoso personaje de sicario colombiano con dientes de oro, unas interpretaciones tan creíbles que no es aventurado decir que seguramente serán recompensadas con los Goya de este año. 

Sin duda Celda 211 es una de las películas más duras del cine español de los últimos años, un viaje que sumerge al espectador en el submundo terrible de las prisiones y que está a la altura de las mejores cintas de cine carcelario estadounidense.

8

Ver Celda 211 en Filmin

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3 Comments

Dos trailers por los que fijarse en el cine galo: Un profeta y Micmacs à tire-larigot | El Destilador Cultural 7 Diciembre, 2009 at 16:40

[…] La cinematografía francesa lleva unos años alejada de mi radar cinéfilo, pero puede que esto cambie gracias a estos dos trailers. El primero de ellos es del filme Un profeta, thriller dirigido por Jacques Audiard que navega también por el cine carcelario, puesto en boga en nuestro país gracias a Daniel Monzón y su Celda 211. […]

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Marc Muñoz 12 Febrero, 2010 at 14:15

Intensa y trepidante película que se apoya en su inteligente guión, las excelentes actuaciones (especialmente la de Lluis Tosar y Carlos Bardem) y con un tono descarnado que enmudece en varios momentos al espectador. Sin duda debería arrasar en los Goya de este domingo.

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Trailers Dog Pound y Leave on me, los dos principales filmes premiados en el Tribeca Film Festival | El Destilador Cultural 2 Mayo, 2010 at 15:00

[…] francés que nos parece transportar directamente a la dureza de los filmes carcelarios del estilo Celda 211 y Un profeta , o de filmes como La chaqueta metálica o Alguien voló sobre el nido del cuco. […]

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