Crítica

El irlandés – John Michel McDonagh

posted by Jose Luis Muñoz 14 agosto, 2012 0 comments

El Irlandes

He aquí una de esas películas aparentemente intrascendente, sin pretensiones, pero bien realizada y de resultado simpático. El irlandés es una comedia en clave de trhiller negro que se desarrolla en una pequeña localidad irlandesa del condado de Galway, en donde habitualmente no sucede nada y lleva una existencia plácida su casi único policia, el sargento Gerry Boyle (Brendan Gleeson), un tipo inconformista, solitario, aficionado a las Guinness y a las prostitutas de una sofisticada agencia, lector oculto aunque vaya de borde por la vida (prefiere Gogol a Dostoievski), que se salta la ley cuando le conviene y cuida con cariño a su moribunda madre Eileen Boyle (Fionnula Flannagan) recluida en un asilo. La tranquilidad de la población se trastoca cuando llega el bisoño nuevo policía Aidan McBride (Rory Keenan), aparece un cadáver en una casa abandonada con un disparo en la frente y un agente del FBI, especialista en narcóticos, Wendell Everett (Don Cheadle, que se interesó tanto por la película que se implicó como productor) se desplaza a la zona porque tiene el aviso del desembarco de un gran alijo de cocaína en el puerto de la localidad.

Lo que hace John Michel McDonagh en su debut ante las cámaras es fundir hábilmente las pautas de varios géneros (el western, ya que el sargento Boyle es algo así como el sheriff que se las ve en solitario con los delincuentes que turban la paz del lugar, enfrentado a sus colegas que aceptan ser sobornados, y la balacera final se produce bajo los acordes musicales de espagueti western para que no haya dudas; el trhiller con ramalazo tarantiniano: los tres villanos, Francis Seehy Skeffington (Liam Cunningham), Liam O’Leary (David Wilmot) y Clive Korner (Mark Strong) son charlatanes irredentos y elucubran sobre la existencia o no de filósofos ingleses, por ejemplo, mientras se disponen a ejecutar su golpe; y la comedia de colegas servida por la presencia de ese aburrido agente del FBI interpretado por Don Cheadle que da pie a groseros chistes racistas por parte de Boyle y a una serie de gags debido al desconocimiento que el norteamericano tiene del idioma irlandés cuando investiga por su cuenta y nadie entiende lo que les pregunta).

El irlandés es un film concebido para el lucimiento de ese gran actor de impresionante presencia que es Brendan Gleeson, cruce entre Victor McLaglen y Ernest Borgnine, que no había tenido oportunidad de tener entre sus manos un papel protagónico desde la excelente The General de John Boorman. Los paisajes desolados y verdes, las tabernas y el aire melancólico de su principal intérprete remiten a las películas de John Ford.  John Michel McDonagh arma una comedia negra e irreverente (un miembro del IRA aparece con sombrero texano, desciende de un escarabajo e ignora que el maletero del coche está delante y no detrás) y la resuelve con buenas gotas de cinismo y llevando la parodia a las escenas más dramáticas (la madre, ante el fin de sus días, lamenta no haber participado en orgías y haber consumido drogas) o violentas (los monólogos de los villanos, ante sus sucesivos momentos trascendentes, bien podrían ser del cine de los Monty Python).

Película de sonrisa, que no de carcajada.

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