Crítica

La pequeña Venecia – Andrea Segre

posted by Jose Luis Muñoz 2 Noviembre, 2012 0 comments

La pequeña Venecia

La limpia historia de amor entre un septuagenario pescador de la exYugoslavia, es decir, de ninguna parte, afincado en Italia llamado Bebi El Poeta (Rade Sherbedgia), porque se entretiene componiendo rimas fáciles, y una explotada mujer china llamada Shun Li (Zhao Tao) que, desde una fábrica textil de las afueras de Roma, es destinada a regentar el bar Il paradiso de una pequeña localidad pesquera de la laguna de Venecia llamada Chioggia, le sirve a Andrea Segre, documentalista y director de ficción para televisión y cine con una obra desconocida en estos lares, para orquestar un poema fílmico acerca de la soledad de dos seres sensibles, el encaje de los emigrantes en Europa y los nocivos tópicos que se tejen a su alrededor, y el entendimiento intercultural.

Con sencillez, sin aspavientos ni énfasis, Segre emociona con esta tierna historia que es, a la vez, el retrato sociológico de un pequeño pueblo, con el bar como corazón de su vida y la crisis económica sobrevolando las mentes de sus ociosos parroquianos, y la denuncia de la incomprensión que padece cualquier tipo de emigrante en Europa, chino esta vez, que deja en su lejano país a lo más querido, su hijo, y malvive en un régimen de semiesclavitud porque tiene que pagar de por vida la deuda contraída en su viaje de supervivencia.

La pequeña Venecia es una cinta que respira autenticidad por todos y cada uno de sus poros, está exquisitamente fotografiada, musicada sin tono enfático y maravillosamente interpretada por dos actores inmensos como son Rade Sherbedgia, con un enorme parecido a Georges Moustaki y al que el espectador recordará como dueño de la tienda de disfraces al que acude en su larga noche de insomnio Tom Cruise en Eyes Wide Shut de Stanley Kubrick, y la exquisita y experimentada actriz china Zhao Tao, con un largo currículo en su país como protagonista de muchas de las películas de Jia Zhang-ke y premiada con el David de Donatello por su actuación en este film.

Minimalista y sobria, bella y lírica, emotiva sin ser lacrimógena, la película de Andrea Segre tiene momentos mágicos como cuando sube la marea y el agua entra en el bar Il Paradiso, ante el asombro de Shun Li, y el pescador yugoslavo deposita una vela flotante como homenaje a la cultura oriental, o la secuencia en la que Bebi El Poeta, rechazado por la mujer china, porque sus amos le prohíben relacionarse con él bajo pena de no traerle a su hijo, y golpeado por un matón racista del pueblo, cruza una dolorida mirada con su amada platónica a través del reflejo de la ventana del local antes de perderse en la noche.

8

Blog Widget by LinkWithin


Leave a Comment