Crítica

Retratos de familia – Anthony Chen

posted by Jose Luis Muñoz 16 julio, 2015 0 comments

Retratos de familia

Han de pasar dos años para que esta pequeña joya asiática, made in Singapur, llegue a nuestras pantallas y se vaya, seguramente, sin pena ni gloria de ellas. Retrato de familia es una instantánea costumbrista de una familia de clase media de la mayoría china que rige Singapur, en los años 90, cuando empiezan a estallar las burbujas económicas especulativas y a expandirse la ruina por el planeta. Un matrimonio formado por un tipo mediocre, el señor Lin (Chen Tian Wen), clandestino fumador compulsivo en un estado que criminaliza el tabaco, que va fracasando en las distintas actividades laborales a las que accede (vende cristales irrompibles que se rompen, por ejemplo), y una esposa, la señora Lin (Yann Yann Yeo, cuyo embarazo real obligó a hacer cambios en el guion),  que redacta las cartas de despido en la empresa en donde trabaja, integran el núcleo familiar; del hijo de ambos, Jialer (Jialer Koh, un chaval escogido entre un casting de 8000 aspirantes), consentido y maleducado, al que apenas ven por su horario laboral, se encarga la sirvienta filipina Teresa (Angeli Bayani), una emigrante que acaba de llegar al país; ella es quien va a buscarlo a la escuela, lo cuida, le da de comer  y lo baña. Con infinita paciencia y con cariño, esa mujer sencilla y extraña, que trabaja para la familia y ha dejado en su país un hijo de la misma edad del que cuida, se irá ganando su corazón y ocupando el lugar de la madre.

Anthony Chen (Singapur, 1984) retrata con precisión ese cuadro familiar disfuncional de padres ausentes (magnífica la celebración del cumpleaños del pequeño), lo adorna con pinceladas de su vida cotidiana y logra que un halo de ternura preciso flote sobre esta historia emotiva. Es Teresa, la muchacha filipina, la extranjera, a veces menospreciada por sus señores clasistas, la que consigue introducir en el seno de esa familia un cierto grado de humanidad, que parece haberse esfumado por las duras circunstancias laborales, y que ese grupo humano que convive entre las cuatro paredes adquiera de nuevo los valores de una familia.

Recuerda en alguno de sus momentos el primer largometraje de ficción de Anthony Chen, premiado en el Festival de Cannes con la Cámara de Oro a la mejor ópera prima y en el Festival de Gijón, a los retratos familiares del nipón Yasujiro Ozu, sus Cuentos de Tokyo, o algunas de las películas del filipino Brillante Mendoza. La principal baza de este film multipremiado de Singapur es su lenguaje cinematográfico naturalista y una eficiente dirección de todos sus intérpretes. El realizador de Singapur, que se inspira en experiencias personales (él también se crió con una sirvienta filipina), va más allá del retrato familiar íntimo de esa familia tipo para ofrecer un fresco de la materialista sociedad de su país, uno de los tigres económicos de Oriente. Un film intimista, emotivo y social que respira naturalidad por todos sus poros. Una película pequeña, mínima, y un ejemplo de que menos, en muchas ocasiones, es más.

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