Monstruo sin veneno

Hay directores que parecen dar vueltas en círculo sobre determinadas coordenadas temáticas. Algo así le está sucediendo a Todd Solondz, que desde su impecable retrato de la sociedad disfuncional en Happiness, parece haberse metido en un callejón sin salida, y eso se traduce en que el espectador padece una sensación de déjà vu con los personajes, las casas con su porche y las vallas blancas, la sordidez de su estilo, las patologías que afectan a los personajes, y en definitiva la sensación de ver el mismo veneno vertido en anteriores filmes. Esto precisamente es lo que sucede en su última película, La vida en tiempos de guerra, de la que cuesta encontrar diferencias con la citada Happiness o Cosas que no se olvidan.
Su último filme se sumerge de nuevo en el universo de Happiness a través de la resquebrajada familia Jordan. En esta ocasión las tres hermanas tratan de buscar su lugar en el mundo mientras intentan superar los fantasmas del pasado, o al menos, afrontarlos y perdonarlos.
Detrás de su plano argumental, Solondz destapa todas sus obsesiones temáticas: el perdón, la religión, la pedofilia, la violación, el vacío espiritual, la incomunicación, y lo hace envuelto en un contexto desolado, marcado por la América post 11-S (a eso alude el título). Lo que en otras películas vertía con cinismo, humor ácido y provocación, aquí solo destaca lo último. Es en su empecinamiento por la transgresión donde el director de Palíndromos pierde de vista la película, y por consiguiente el conjunto decae en ritmo e interés. A pesar de ello, contiene algunos diálogos hilarantes, como los de la secuencia que abre el filme, y punto de inicio de la pérdida de interés sobre el mismo.
Todd Solondz sigue encaprichado en rizar el rizo con los traumas (de índole diversa) que afectan a la sociedad norteamericana (y por ende la occidental), sin embargo, su fórmula se repite cíclicamente hasta el aburrimiento, y lo que en el pasado tenía garra ahora no es más que un indefenso veneno para los fieles que le siguen riendo y mostrando aprecio.


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