Precious – Lee Daniels

La jovencita que cargaba con todo 

Clareece ‘Precious’ Jones es una chica negra de 15 años, que no sabe leer ni escribir, que vive en unas de las zonas más deprimentes de Harlem, y que encima, sufre las humillaciones y vejaciones de su madre. La llegada de un segundo embarazo provoca que sea expulsada del colegio, sin embargo,  este otro revés le llevará a entrar en una escuela alternativa, donde una ejemplar profesora le ayudará a ver luz donde antes sólo reinaba oscuridad.

En pocas líneas este es el argumento de la película que encandiló al público de Sundance 2009, que recibió tres nominaciones a los Globos de oro (ganando el de mejor actriz secundaria), y que ayer recibió seis nominaciones para los Oscar (incluyendo mejor película, mejor director y actriz), y cuyo estreno en nuestras pantallas se espera para el próximo viernes.

Lee Daniels consigue con Precious un duro relato trazado con respeto, sin concesiones a la galería, pero dejando aflorar las emociones y sentimientos que esta hermosa historia pueda generar en el espectador.

Daniels logra hacernos un nudo de marinero en la garganta, que afloja mediante la inserción de algunos momentos oníricos de la protagonista imaginándose una vida mejor. A algunos estos instantes les pueden descolocar, y sin duda, su puesta en escena, cercana a productos de la factoría Wayans o a los disfraces de Eddie Murphy en alguna de sus comedias, ayudará a ello. Pero para quien escribe son bálsamos muy necesarios ante el padecimiento que invade la vida de esta joven chica. No sólo son vitales en la vida diaria de “Precious” para sobrellevar estoicamente todas las míseras que le rodean, sino para el espectador para hacer el viaje con ella.

Daniels también demuestra inteligencia y saber hacer dirigiendo a su reparto. La labor Gabourey Sidibe en el cuerpo de esta obesa cuyo mal menor es su condición física resulta, en ciertos momentos, sobrecogedor. Nivel al que también está uno de los villanos más realistas y despreciables que han pasado últimamente por una sala de cine, me refiero a la madre de Precious, interpretada por Mo’Nique, quien apunta hacía el Oscar. Igual de meritorio, y quizás más sorprendente, resulta la apuesta de Daniels en confiar papeles secundarios en unos irreconocibles (por físico y actuaciones) Mariah Carey y Lenny Kravitz. También merecen un puesto de honor Paula Patton por construir ese personaje de profesora encantadora, y todas las chicas que pueblan esa especial clase.

Precious es un notable filme, que respira autenticidad, realismo, crudeza y optimismo en partes iguales, pero cuya historia, y sobre todo, sus personajes, llegan a conmover. Quizás su mensaje, un tanto “ianqui”, de que cualquier persona puede superarse por muy desfavorable que sea su situación patina un poco sobre la superficie de la realidad, pero como ocurre con sus escenas oníricas, resulta aliviante un poco de esperanza entre una historia tan dramática y despojadora.    

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