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Curvas Peligrosas – Susana Hernández

posted by Jose Luis Muñoz 18 junio, 2011 0 comments

Publicar en una colección llamada Safo y en Odisea Editorial, especializada en literatura gay y lésbica, puede llevar a engaño a los lectores que se acerquen a esta recomendable novela de Susana Hernández (Barcelona, 1969), la tercera tras La casa roja y La puta que leía a Jack Kerouac, porque Curvas peligrosas es una novela negra con todas las de la ley, con una trama criminal bien trazada, personajes de carne y hueso y alguna que otra sorpresa en su tramo final como marcan los cánones del género.

Miriam Vázquez, una inspectora de policía que arrastra un trauma violento en su infancia, y Rebeca Santana, una subinspectora que se enfrenta a su primer caso (la aparición del cadáver de una disminuida psíquica en un contenedor próximo al parque del Tibidabo) deben trabajar juntas en desentrañar este asesinato, que es el primero de una serie de crímenes misteriosos, y sortear todas las suspicacias que despiertan entre sus compañeros de cuerpo por su condición de lesbianas.

Susana Hernández no se limita a desarrollar con buen pulso la intriga de su novela sino que la sitúa en un escenario realista y creíble, describiéndolo con pinceladas precisas.

En las cuestas imposibles del Carmel, Santana recuperaba la sensación de hogar, de calles familiares, tiendas de barrio cuyos propietarios conocían a los clientes por sus nombres, bares con olor a carajillo y el repiqueteo de las fichas de dominó.

Acción, personajes bien armados, misterio, algunas pinceladas de erotismo sáfico (Santana no quería pensar en nada. El propósito era vaciar la mente y drenar el cuerpo a base de sudores y fluidos compartidos, de la saliva incandescente de Malena, de sensaciones acuosas; zambullirse sin miedo en el oleaje de placeres, derrapar en sus curvas vertiginosas, hacer noche en el monte de Venus, y viajar, entre sus brazos, a la periferia de Marte) y un cierto costumbrismo en la descripción de la cotidianidad de las dos policías protagonistas de la historia, conforman los mimbres de esta estimable historia policial escrita con un lenguaje preciso por Susana Hernández.

 

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