
Dos National Book Awards, dos Nationals Book Crítics, un Pulitzer, tres PEN/Faulkner, la medalla Nacional de las Artes, la medalla de Oro de Narrativa (concedida anteriormente a John Dos Passos, William Faulkner y Saul Below) y el honor de ser el único escritor norteamericano vivo cuya obra está publicada en la Library of America en edición completa y definitiva. Con un currículo como éste bajo el brazo, resulta indispensable seguir la obra de Philip Roth, por mucho que su última novela, Indignación, se la pueda considerar como una obra menor dentro de su laureada trayectoria.
La novela de Roth centra su enfoque en Marcus Messner, un judío nacido en Newark, Nueva Jersey (el escenario predilecto de Roth y sus tramas) que decide marcharse a estudiar a la universidad de Winesburg, Ohio, con tal de dejar atrás el férreo control que le somete su padre, un esforzado carnicero de barrio.
Esta historia le sirve al escritor para presentarnos a un joven contrariado con todo lo que le envuelve: religión, familia, educación, y el contexto de la guerra de Corea como arma que apunta directamente a la generación joven de la década de los 50′s. Poco a poco nos adentra con su admirable prosa en la indignación que siente el protagonista con todos los estamentos. Particularmente difícil resulta para un judío de barrio adaptarse a la clase WASP de una universidad de prestigio. El camino que él toma para rebelarse, o simplemente, para no asimilar aquello que odia, le conduce hacía un final trágico.
Precisamente a raíz de este final, Roth establece un desesperanzador subrayado en que remarca las posibles devastadoras consecuencias que se esconden tras la más mínima elección que se lleve a cabo.
Habría poco a discutir si se quisiese comparar su última novela con obras cumbres del mismo escritor como Elegía, Pastoral americana o La conjura contra América, pero como todo lo que nace de este erudito autor es digno de admiración, Indignación no podía ser menos. Se encuentra a faltar una mirada más incisiva y elocuente, tal y como nos tiene mal acostumbrados a sus lectores, pero todo lo que provenga de la conexión manos-mente del gran nombre de las letras actuales, merece, como mínimo, una lectura.


Llevo poco mas de un año leyendo a Philip Roth, he leido ´pastoral americana, el teatro de Sabbath, me case con un comunista, cuando ella era buena y el mal de Portnoy. Es como tu dices un “autor digno de leer”. No soy demasiado amigo del consenso a la hora de elegir quien es más o menos, mejor o peor autor. De más está decir que cada cual es feliz con lo que lee, o lo que pueda leer.
Para mi Roth es lo mejor que he podido leer. Si tuvieramos mas vida, tiempo y acceso a todo lo escrito en la tierra, quizás mi opinión sería diferente. Por ahora no la cambio: la belleza de la mordacidad de Roth, su hermosa crudeza y su valentía son sobrecogedoras.
No puedo estar más de acuerdo contigo. Yo llevo un par de años leyendo a Roth. Todo empezó con la excelente Elegía, que provocó en mi la imperiosa necesidad de ir siguiendo toda su obra (la última en caer esta Indignación). A mi también me bloquea la mente el abanico literario inabarcable a descubrir (de hecho simplificar y agilizar estos descubrimientos es una de las razones de ser de este blog), pero para mi, y hasta donde he leído, Philip Roth ocupa el lugar más alto de los escritores en vida.
Por mucho que le hubiera dado vueltas no hubiera dado de lleno en la diana como haces en tus últimas líneas al definir su estilo.