Reseña

Colin Barrett – Glanbeigh

posted by Cesc Guimerà 13 abril, 2016 2 Comments

Glanbeigh

Glanbeigh no existe. Pero existe. “No conoces mi pueblo, pero seguro que te suena”. Así arranca El chico de los Clancy, el primer relato de “Glanbeigh” (Sajalín 2016, originalmente Young Skins) el debut del irlandés Colin Barrett, cuya sarta de personajes, delincuentes en ciernes o hechos y derechos, jóvenes con empleos precarios, sin futuro, atrapados en su bucle de drogas, alcohol y promiscuidad fue merecedora del premio The Guardian al mejor debut de 2014 y del National Book Award del pasado año para autores menores de treinta y cinco años.

De forma cruda, poética pero nada condescendiente, Barrett –nacido en el condado de Mayo y ex trabajador de una compañía telefónica– se adentra en los bajos fondos de la Irlanda post Celtic Tiger, en los estragos del pelotazo económico irlandés, en un país ya de por si castigado por una marginalidad congénita. Sus personajes recurren a las medicinas de los lugares sin escapatoria. La mayoría de ellos, aunque quizá sin saberlo, afines a Dylan Thomas (que no era irlandés, sino galés) cuando afirmaba aquello de que un empleo es la muerte sin dignidad.

Los protagonistas de los siete relatos de Glanbeigh son los biznietos de Seumas O’Keally, en un entorno urbano. Se citan en las calles de Farrow Hill o en la Boatman Tavern, que uno puede imaginar como la versión contemporánea de la Dublín precariamente iluminada de James Joyce. Son el equivalente europeo a la white-trash de Donald Ray Pollock en Knockemstiff y El Diablo a Todas Horas. Su gestión del agnst, tan potente en la literatura callejera británica e irlandesa, habría hecho de muchos de ellos, unos cuantos lustros antes, camaradas de Brendan Behan, el rebelde, provocador y bebedor con problemas con la escritura. Compañeros del escritor y ex miembro del IRA en el reformatorio de Hollesey Bay, etapa que tuvo como resultado Bortsal Boy (aquí traducido como Delincuente Juvenil por Ediciones del Viento en 2009).

Los estremecedores, por realistas, relatos de Barrett en Glanbeigh son una radiografía del caldo de cultivo en el que se forman los criminales y malhechores de poca monta  que también gracias a Sajalín (debilidad de la casa) conocimos en La Furia de Gene Kerrigan (2015). Son los colegas de Gary en la aclamada obra teatral de The Waste Ground Party de Shaun Dunne o los protagonistas de “Love/Hate”, la serie de Stuart Carolan para la RTÉ sobre crimen organizado en Dublín, un fenómeno local al que Netflix se atreve a calificar como la The Wire europea y la actualización de Trainspotting, y cuyo actor Stephen Clinch (Noely) fue detenido recientemente en la vida real por posesión ilegal de armas en una nueva muestra de que la realidad supera la ficción. Y Glanbeigh, amigos, es pura realidad.

8,5

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2 Comments

Los Pecados Gloriosos – Lisa McInerney | El Destilador Cultural 2 agosto, 2017 at 10:00

[…] Vamos bien. Porque la afirmación de Lisa McInerney no es un gancho más en busca de lectores ansiosos de literatura protagonizada por personajes malotes, criados en la mente perversa impregnada del Palahniuk del último lustro de una pluma emergente afincada en Shoderith. Nacida Galway (1981) y crecida como adolescente en Cork, Lisa McInerney se ha curtido en la Irlanda indómita de la que hablamos largo y tendido aquí. […]

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Lisa McInerney – Los Pecados Gloriosos – Biff, Bang, Pow! 3 agosto, 2017 at 17:17

[…] Vamos bien. Porque la afirmación de Lisa McInerney no es un gancho más en busca de lectores ansiosos de literatura protagonizada por personajes malotes, criados en la mente perversa impregnada del Palahniuk del último lustro de una pluma emergente afincada en Shoderith. Nacida Galway (1981) y crecida como adolescente en Cork, Lisa McInerney se ha curtido en la Irlanda indómita de la que hablamos largo y tendido aquí. […]

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