Reseña

Levantones, narcofosas y falsos positivos – José Reveles

posted by Jose Luis Muñoz 12 Julio, 2012 4 Comments

Levantones, narcofosas y falsos positivos

El macabro saldo de víctimas desde que Felipe Calderón, el ahora ya expresidente de México, abordó la guerra contra el narco supera las cincuenta mil víctimas, tantas como las que se producen en combate en la guerra de Afganistán. Paco Ignacio Taibo fue muy gráfico cuando, en una ocasión, le pregunté por las causas de esa masacre: “Es como intentar acabar con un enjambre de abejas con un palo; las abejas enloquecen y pican a todo el mundo”.

De esos picotazos de las abejas enloquecidas, de las responsabilidades de ese continuo derrame de sangre, de la crueldad de esos sacrificios humanos que nos hacen pensar en los rituales aztecas, aunque no tengan lugar en las escalonadas pirámides de Tenochtitlán sino en el asfalto de sus urbes y carreteras, de la corrupción de todos los estamentos del estado, de la lucha por el territorio de las distintas bandas, nos habla el crudo libro del periodista mexicano José Reveles que no se calla a la hora de repartir responsabilidades. En esa guerra sin tregua ni cuartel, sin apenas prisioneros, con torturados y desmembrados, en donde se rinde culto a la muerte, hay una víctima, la sociedad mexicana en su conjunto, y una posible derrota futura: su sumisión a la violencia, que la violencia, como cáncer social, forme parte del tejido mexicano y sea indisociable de él.

El valiente ensayo de José RevelesUna cárcel mexicana en Buenos Aires, La Quina, el lado oscuro del poder, Las manos sucias del PAN, Villa, Sofía Loren y los sandinistas, Las historias más negras del narco: impunidad y corrupción, El cártel incómodo, Narcoméxico–, ejemplo de periodista valiente y comprometido con su entorno, habla de una sociedad corrompida hasta el tuétano, de una policía famosa planetariamente por su ineficacia, de unos militares que, en su vesania, no son mejores que los narcos a los que dicen combatir. Aplica el ejército mexicano, y su más temible arma de marina, el principio que utilizó EEUU en la guerra de Vietnam: toda víctima es enemiga y hay que anotarla en la contabilidad de las bajas del lado contrario de esa guerra. “No hay que decir un ciudadano más asesinado, sino un delincuente menos”. Premiados por el número de víctimas que consiguen, no dudan los militares, a imagen y semejanza de sus colegas colombianos, en masacrar campesinos e indígenas y presentarlos como narcos caídos en combate para cobrar su recompensa. Y mientras más víctimas, tengan o no que ver con la guerra difusa contra el narco, mientras más sube ese conteo de cadáveres, más imagen de eficacia se da, o eso piensan los enloquecidos que dieron el pistoletazo de salida a esa macabra carrera.

Denuncia José Reveles que uno de los más temibles grupos de sicarios, los Zetas, enfrentados a los carteles del Golfo, surgió de un cuerpo de elite del ejército mexicano, su excrecencia, y por eso matan tan bien. Apunta a la injerencia de EEUU, que ayuda con agentes y tecnología y no ve con malos ojos, sino todo lo contrario, que se masacren a los grupos de latinoamericanos que intentan pasar su frontera.

“Yo lo veo más bien como una limpieza social que está ejecutando el Estado mexicano, cumpliendo con una política de Estados Unidos de impedir a toda costa el trasiego de migrantes que quieren llegar, pasando por México, hacia Estados Unidos”, afirma un general mexicano.

Existen granjas, sí, granjas, al otro lado de la frontera en donde esos indocumentados, a los que nadie va a echar de menos, esperan a ser descuartizados para ser vendidos a peso a clínicas sin escrúpulos del país que veta su entrada vivos pero no muertos y a trozos.

En reuniones públicas grabadas, diversos líderes rurales hacen mención de torturas extremas, de violaciones a mujeres, de muertes durante los tormentos, de cómo se enterraba hasta el cuello a personas vivas, en medio de hormigueros, bañándolas con leche Nestlé para que, si no morían de inanición, fueran devoradas por las hormigas. 

Se llega a la conclusión, leyendo el pormenorizado libro de José Reveles, sangrante en anécdotas, algunas sencillamente insoportables que hablan mal de la condición del género humano capaz de semejantes aberraciones perfectamente homologables a las de los nazis del III Reich, que México es un estado fallido y que quizá interese que así sea y lo siga siendo por muchos años, porque en el país norteamericano hace mucho que se perdió el respeto por la vida humana que se vende a peso y es simple mercancía.

“Al ser tantas las víctimas, tienen técnicas para desaparecerlas y que no haya acumulación de cadáveres. Una de esas formas es descuartizarlos y ponerlos en recipientes de 200 litros con diesel hasta que se consuman; también los echan a pozos, los entierran en fosas y a otros les echan ácido, cualquier forma de desaparecer el cuerpo del delito”.

Levantones son los miles de secuestros que se producen a lo largo y ancho del país, sin que se pida rescate por los secuestrados, que acaban bajo tierra cuando nada se puede sacar de ellos, sean hombres, mujeres o niños; las narcofosas son esos agujeros negros en donde yacen los miles de cadáveres sin identificar, muertos en esa guerra que el gobierno mexicano, falseando la realidad, adjudica a los ajustes de cuentas; falsos positivos los miles de mexicanos inocentes, víctimas de los retenes de todo tipo, que barran las carreteras, muertos en asaltos, en balaceras cruzadas, a los que se estigmatiza como delincuentes en esta guerra sin sentido que recuerda, por sus métodos, número y crueldad extrema, a la que libraron en Argelia ejército e insurgentes islamistas. Como en aquella, la de México debe buena parte de sus muertitos a los que debían velar por la vida de todos los mexicanos y se convierten en el problema pasándose por la solución.

EEUU pone las armas (el trasiego impune de todo tipo de armas de fuego para los arsenales de los narcos mexicanos es otro de los grandes negocios) mientras México pone la sangre y envía la droga. Con ese problema añadido, el de la violencia al de su pobreza, México se convierte en un país dócil a los intereses estadounidenses.

El combate al narcotráfico no viene a ser sino un pretexto, una hipótesis de guerra del Pentágono y el Departamento de Estado para mantener su presencia en todo el mundo, específicamente en América Latina y sobre todo en México.

Levantones, narcofosas y falsos positivos es un libro que duele y mancha de sangre cada vez que se pasa una de sus páginas, necesario y terrible. Puro Conrad de El corazón de las tinieblas. Desazonador, porque no se vislumbra salida del túnel.

 marco 75

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4 Comments

THE PUNISHER 19 Julio, 2012 at 00:43

TRISTE PERO CASI CIERTO, UNO DE LOS PUNTOS AUN NO ES REALIDAD, COMO EL CASO DE QUE FELIPE CALDERON AUN NO ES EXPRESIDENTE, TODAVIA TIENE 4 MESES MAS, PARA AUMENTAR SU SALDO DE “DELINCUENTES” MUERTOS, MUERTITOS QUE COMO EN CUALQUIER GUERRA, SIEMPRE HAY INOCENTES VICTIMAS DE FUEGO AMIGO (POR ERROR O A PROPOSITO), POR ESO LOS GRINGOS NOS SIGUEN ENVIANDO ARMAS MAS MODERNAS Y A CADA RATO DETIENEN A FEDERALES, JEFES DE GRUPOS DE DELINCUENTES, ASI COMO A MILITARES, QUE NO PASARON COMPLETA LA CUOTA ($$$$$).

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José Luis Muñoz 18 Septiembre, 2012 at 10:44

Gracias por tu comentario The Punisher. La situación en México es muy dolorosa y no creo que el PRI la solucione. Es un problema de fondo económico y cultural cuya violencia nos deja perplejos. Me extiendo en sus posibles causas en un artículo publicado en la revista Sub-Urbano de Miami titulado El vecino del Sur que puedes leer si así lo deseas. Hace dos años publiqué también una novela negra, La Frontera Sur, que giraba en torno a esa difícil vecindad fronteriza de los dos países norteamericanos. No sé si se puede adquirir en México o descargar en formato ebook.

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¿Dónde está el dinero del Chapo Guzmán?: José Reveles y Francisco Cruz 30 Abril, 2014 at 20:32

[…] en la Expo pública, en la que promovieron sus libros Tierra narca, de Francisco Cruz y “Levantones, narcofosas y falsos positivos”, de José […]

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¿Dónde está el dinero del Chapo Guzmán?: José Reveles y Francisco Cruz - Pulso Ciudadano Tres Punto Cero 10 Mayo, 2014 at 21:45

[…] en la Expo pública, en la que promovieron sus libros Tierra narca, de Francisco Cruz y “Levantones, narcofosas y falsos positivos”, de José […]

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