Reseña

Pistol: la increíble historia de Pete Maravich – Mark Kriegel

posted by Cesc Guimerà 22 febrero, 2017 1 Comment
Pistol: la increíble historia del primer jugón

La increíble historia Pete Maravich

La historia de Pete Maravich es la historia del primer jugón, de un hombre con un compromiso adquirido con la estética que catapultó el deporte del profesor Naismith hacia los tiempos de Michael Jordan. Pistol fue la primera figura mediática del baloncesto, pero también un personaje con una existencia turbulenta, inestable y con un final prematuro. Con la tragedia, comienza el mito.

Para comprender lo que fue Pete Maravich, no hay mejor recurso que las palabras del propio Mark Kriegel. Maravich no fue un arquetipo, fue varios: el niño prodigio, el hijo pródigo, el precio que pagó su padre un pacto faustiano. Fue una figura contradictoria, siempre a contracorriente, la esperanza blanca en un deporte negro, un virtuoso atrapado en una orquestra, un showman exuberante incapaz de mirar a la gente a los ojos, un borracho vegetariano, un atleta que vivía como una estrella del rock, un genio despilfarrador y suicida salvado por Jesucristo

Nacido y criado bajo el cielo incandescente de las acererías de Pittsburg –un lugar extremo en el que, como dijo el filósofo Herbert Spencer, vivir seis meses justificaría el suicido, criadero de genios como Andy Warhol o personajes para las novelas de Donald Ray Pollock–, Pete fue el fruto de las obsesiones de su padre. Con el gen balcánico para la canasta, ya en su etapa escolar dejó entrever que el baloncesto acababa de alumbrar a su primera gran estrella moderna. Una celebridad dentro y fuera de la pista, imprevisible, valiente, intuitivo, astuto, una máquina de anotar y exuberante pasador.

Pete Maravich fue una estrella del pop sobre el parqué como George Best lo fue sobre el césped, un héroe de la cultura de su tiempo. Ejemplificó los excesos, las perturbaciones y los cambios de su tiempo en una América todavía en tiempos de la segregación racial. Mitificado por la fascinación enfermiza (pero razonable) a la figura del héroe caído, también fue un personaje autodestructivo, como los grandes Maradona, Marco Pantani o Bob Hayes, profundamente marcado por la inestabilidad en el entorno familiar.

Aquel desequilibrio impidió al hombre que sacó al baloncesto de la rutina brillar en la plenitud deportiva. Pistol fue el reconocido padre del showtime por el mismísimo Magic Johnson. El antagonista a la figura del Senador Bill Bradley, dos veces campeón de la NBA con los Knicks, blanco, exquisito en sus formas, ortodoxo en su juego. El arquetipo de la época. Dicen de Maravich que hubiera alcanzado los cien puntos de Wilt Chamberlain en un partido de haber existido por aquel entonces la línea de tres. La fortuna que le dotó de un talento especial para el baloncesto nunca estuvo de su lado para que lo explotara. Ni siquiera puedo pudo enfundarse el anillo de campeón al que aspiraba ya en el ocaso de su carrera. Se habría impartido justicia divina. Pero Pistol decidió dejarlo una de las temporada en la que los Celtics de Larry Bird alzarían el trofeo Larry O’Brien.

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1 Comment

Mark Kriegel – Pistol – Biff, Bang, Pow! 16 marzo, 2017 at 19:20

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