CrónicaElectrónica

Crónica MIRA 2017

posted by KeithModMoon 14 noviembre, 2017 0 comments

Foto: Ricard Codina

El Festival MIRA ha buscado en su séptima edición la consagración en el denso tapete de los festivales barceloneses. Y lo ha hecho a través de mantenerse fiel a su origen molecular, apostando por la electrónica y sus variantes más arriesgadas, a la vez que daba salida al arte audiovisual. Todo ello apuntalado por un programa cargado de exquisiteces que resultó muy difícil de declinar.

Pocas objeciones asaltaron a la primera visita de este autor a un festival que ha encontrado en el espacio Fabra y Coats su ecosistema perfecto. La única pega irrumpió el viernes con varios problemas técnicos que lastraron el buen rumbo de algunos de los participantes. De manera notoria en el ritmo desplegado por el binomio formado por The Bug y Dylan Carlson en su predilección por atmósferas envolventes y desencaja marcapasos a base de drones y navajos electrónicos y que se vio fracturado por fallos técnicos que interrumpieron su directo. En ese mismo escenario, una hora antes, servidor había capturado un par de temas del folk onírico, espectral e hipnótico de Julianna Barwick. Otra representante de ese pop electrónico de mínimo continente pero máxima expresividad, en la línea de la propuesta de Julia Holter.

Aprovechando los desajustes técnicos en la sala principal, las escaleras de uno de las torres de la imponente fábrica de Sant Andreu daban acceso a modestas y pequeñas instalaciones de arte que combinaban, con mayor o menor acierto, luces y sonidos.

De vuelta al plano musical Fantastic Twins endulzó las suelas de los presentes con un dominio loable de los platos. Presentando su primer álbum debut, la francesa cargó las pilas de los presentes.

En cierta sensación desangelada se cristalizó la extravagante fusión del talante electrónico de James Holden con los The Animal Spirits, esta banda utilizada para encauzar su discurso en el live instrumental. Una propuesta que no terminó de cuajar pese a la particularidad de escuchar percusiones, instrumentos de viento  y cierta puesta en escena free jazz sobre las bases sintéticas del inglés.

Y bajo ese signo de cierta decepción se cerró la primera jornada.

Pero la segunda, la del sábado, compensó de primeras las taras del viernes. De entrada con la atmosférica y ensoñadora velada programada por el binomio que forman el productor inglés Shackleton y la cantante y productora Anika Henderson. Presentando su reciente trabajo conjunto Behind the Glass, su live, apoyado por los imponentes e hipnóticos visuales de Pedro Maia, fue de los que hacen perder la noción del tiempo.

La artista londinense Kelly Lee Owens aterrizaba en Barcelona con la credencial de ser una de las revelaciones del campo electrónico más gustosas de la temporada. Sin embargo, algún contratiempo con su equipaje, la obligó a reformular su propuesta de directo a un Dj set donde no escatimó hits de pura actualidad. Jamie XX, Daphni y más gemas de la maleta de la inglesa se dejaron caer para jolgorio de la sala. Fue una sesión efectista, directa a la cadera, pero eficiente y realmente complaciente, que puso de manifiesto el buen criterio que guía el mapa sonoro de la inglesa.

MIRA Dome 2016

Ambiente MIRA Dome en 2016

La comodidad y el ajuste de artistas, sin solapamientos dolorosos, bajo esquemas binarios (aquí sí que se agradecen) permitió ponerse en la cola para experimentar el Mira Dome, aka el igloo Imax patrocinada por una marca de ropa deportiva. Una cúpula inmersiva que albergó varias proyecciones 360º de videoarte. Algunas de ellas realmente espectaculares que pusieron de manifiesto el abanico de posibilidades que abren para el cine y los visuales en el futuro presente.

De vuelta al fragor musical Mike Paradinas, a través de su alias µ-Ziq, no quedó eclipsado por su leyenda. Su metralleta de IDM compuesta por ráfagas rítmicas jungle y drum & bass puso a prueba los miocardios y los tendones del público. Una batería de ritmo incesante e intratable de un clásico con una trayectoria de más de 20 años a sus espaldas.

Regusto dulce culminado con la sesión complaciente y hedonista de Paranoid London. Parapetados en su acid house marca de la casa, el dúo inglés encendió la cancha con un público entregado al baile. Abriendo así una compuerta que duraría varias horas más en el enclave santandreuenc y fuera de este.

 

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