The National – High Violet

The National se ganaron el respeto internacional en buena parte por sus dos últimos trabajos publicados: Aligator (2005), y Boxer (2007), dos festines musicales de envergadura que para muchos (aquí también) fueron parte de los mejores álbumes de la década.

Este grupo de Brooklyn regresa el 11 de mayo lanzando el esperado High Violet. Habiendo tenido el gusto de escuchar el disco, puedo adelantar que estos cinco chicos la han vuelto a clavar. High Violet es el quinto trabajo de la banda, y se entrevé como la obra definitiva que les situará allí donde se merecen. Con ello, no quiero decir, que The National se vayan a convertir en unos Coldplay llena estadios, sinceramente, espero que no, porque su música es para emocionarnos desde la sencillez de sus formas, y eso no pasa por ese tipo de recintos.

Ya lo dejan claro los norteamericanos con el tema que abre el álbum, “Terrible Love”, una elegante pieza que va amueblándose lentamente hasta su mini explosión que deja un preciosista regazo de sonido tras de sí, y que el oyente intenta seguir con los sentidos ya alterados.

“Sorrow” es otro artilugio marca de la casa, donde la voz de Matt Berninger se impone con sobriedad, para solo acallarse con la repentina, pero efectiva, irrupción de un coro femenino rodeado de una bella producción.

“Anyone’s Ghost” puede que no sea una de las piezas más acertadas del álbum, pero en sí misma reside el paradigma del sonido de la banda: un ritmo regular y marcado, roto de manera poco perceptible por pequeñas variaciones que filtran luz a esa habitación que parece levantarse del suelo que la delimita.

Para el que escribe uno de los temas que más hondo se ha instalado en su corazón, es este “Afraid of everyone”. Este tema cantando con desgarro por el cantante, y con el tono enturbiador que le aportan la guitarra distorsionada. Un tema bellamente triste, que se va enriqueciendo con un crescendo que combina la entrada de bellos arreglos orquestarles, de solos de los instrumentos clásicos, y de la voz alzada de Berninger.

A esta le sigue, el single “Bloodbuzz, Ohio”, donde suelta un primer calambrazo con el cambio de registro vocal de su cantante, aquí más Interpol, más melancólico, más profundo. Y cuando uno se recupera, se encuentra ya inmerso en un torrencial de ritmo, guitarras furiosas, y clamor épico. Himno.

Sin pausa, llega “Lemonworld”, un apunte que se vislumbra más optimista que los otros cortes, pero que pronto, caemos en la cuenta, que estamos ante otra clase de la banda americana para arroparnos el oído con su candidez y suavidad.

“Runaway” es una reposada balada que parece mirarse en Johnny Cash, en el folk, y con ciertos brillos apuntalados por los albañiles de Buch Bucharach. En sí, deja un rastro de melancolía de un viaje hermoso.

 La penúltima cápsula de High Violet es “England”, un tema construido con temple y precisión, que estalla con un breve e intenso clímax, pero siempre bien sujetado por todos los miembros de la banda.

“Vanderlyle Crybaby Geeks” es su broche final, y tiene algo del folk refinado y orquestal de Grizzly Bear o Fleet Foxes, pero también tiene ese aire a canción de despedida de taberna, con su punto lumínico esperanzador, pero con su halo melancólico.

Algo que se puede aplicar a buena parte de este High Violet, el sofisticado último trabajo de esta banda esencial del rock americano, que una vez, más demuestran con sentido y refinamiento, su innata capacidad para fabricar cápsulas curativas. Su primera escucha te llamará a la puerta, a la segunda tu interés se acrecentará, y a la tercera estarás arrebatado por una de las bandas del momento.

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