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Novedades discográficas junio de 2017

posted by KeithModMoon 28 junio, 2017 0 comments
Phoenix – Ti amo

Phoenix TI Amo

La banda liderada por Thomas Mars regresa tras un silencio de cuatro años con Ti Amo, un álbum que celebra sus raíces europeas y que fantasea sobre unas vacaciones en Italia. Como toda la música de Phoenix, una fragancia colorista, buen rollista, alegre, hedonista, pegadiza impregna estos 36 minutos de la nostalgia de los veranos refulgentes.

Los franceses no han perdido su habilidad por tejer composiciones pop de adhesión inmediata. Este nuevo lote aliñado con sabores y fragancias italianas, con canciones en francés, italiano e inglés, ofrece numerosos tentempiés musicales enraizados en la nostalgia euforizante de la canción italiana y europea. A veces se acercan peligrosamente a Coldplay (“Telefono”) o a lo que pudiese sonar en un Eurovisión la década de los 70, pero logran enderezar la empresa con melodías con sello Phoenix (aunque sin llegar a las cotas melódicas más excelsas), sintetizadores brillantes, letras sencillas pero efectivas. Ti amo no sobresale entre los trabajos más pluscuamperfectos de la banda, quizá aquejado por un número no tan elevado de hits, que es su mejor arma arrojadiza, pero es difícil no encariñarse con este LP ni lanzarse a esos días bañados por aguas transparentes y reflejantes a los que parecen evocar los diez temas compuestos.

Tema clave: “Goodbye Soleil”

7

 

Chuck Berry – Chuck

Chuck Berry - Chuck

El incombustible Chuck Berry realizó su último duck walk el pasado 18 de marzo, cuando a sus 90 años el oxígeno dejó de correr por las venas de una de las personalidades que forjaron el rock & Roll. Las semanas previas a su deceso sorprendió a propios y extraños cuando anunció la salida de un trabajo convertido posteriormente en póstumo. Un Chuck, que como el de otros grandes mitos desaparecidos en los últimos meses, supone la carta de despedida, que en el caso del de St. Louis llega a los jukebox digitales 27 años después del último lanzamiento oficial.

Un último esfuerzo discográfico que se erige, en cierto modo, como la constatación final de un espíritu rockero indomable, solo silenciado por la sepultura. Resulta difícil imaginar la capacidad de Berry en sus días finales, ya nonagenario o cercano a serlo, encadenando riffs o lanzando alaridos. Y más sorprendente resulta ver el buen pulso que mantenía pese a su avanzada vejez, a veces con la ayuda vocal e instrumental de invitados (Tom Morello y Gary Clark Jr. le echan una mano en algunos temas), y con un grupo profesional de músicos  de apoyo en sintonía (The Blueberry Hill Band). Berry recupera por instantes el olor incendiario primigenio, aunque lo combina con temas más reposados, medios tempos que transportan al oyente a su natal St. Louis. Mención aparte su actualización del hito “Johnny B. Goode” ahora adaptado a los nuevos tiempos bajo el nombre “Lady B. Goode” y esa extraña incursión al dub downtempo con “Jamaica Moon”. Pese a su avanzada edad, y un sonido probablemente poco afín al que escuchan las nuevas generaciones en Youtube, Berry mantenía la llama avivada gracias a un voz saludable y entera, a unos riffs clásicos pero con punzada, y a unas melodías y un ritmo, que la mayor parte del corto recorrido del LP, siguen llamando a la acción, al baile y al desenfreno.

Tema clave: “Big Boys”

7

Lorde – Melodrama

Disco del mes

Lorde - Melodrama

Tras su meteórica recepción con Pure Heroine (2013), Lorde regresa cuatro años después  para confirmar su derecho de admisión entre las grandes del pop contemporáneo. Con Melodrama vuelve a competir con Adele para capturar el pulso emocional de la mujer joven contemporánea y dejar una capa de sonido permanente que enternece y atrapa al oyente. Si el anterior disco suponía la puesta a punto de un talento bruto en edad insultante, ahora, con 20 añitos,  vislumbra un alargado horizonte desde el que intentar asaltar el trono del pop mundial con algo de más peso en su equipaje.

Atributos no le faltan como vuelve a demostrar en su álbum de reválida. Un compendio de esas melodías adhesivas, capas de instrumentalización de perfecto tino, la voz melodramática pero sin llegar a lo pegajoso de su artífice, y unas letras desmenuzando su YO interior. La neozelandesa es una cazadora de sentimientos a flor de piel que logra transmutar en canciones de perfección pop como corroboran: “Writer in the dark” – donde parece encarnarse en Martha Wainwright -, “Sober”, “Sober II (Melodrama)”, “Homemade Dynamite” (con bajos que parecen sacados del portátil de Flume) “Green Light”, “Perfect Places”, “Supercut”, “The Louvre”…y sigue… de hecho el verdadero trabajo es encontrar un corte desechable en el lote. No es Melodrama la invitación para descubrir un talento en bruto precoz –  ese mensaje ya caló en su anterior disco – sino la confirmación de una artista con una madurez inusitada que vuelca en sus composiciones, tanto a nivel instrumental como lírico, con un estilo y pulso que recorre los altibajos emocionales propios de la edad en que transita. A veces impulsando el hedonismo retumbador, a veces dando cancha a un melodrama sentido, y otras optando por mayor sobriedad. Siempre, bien ajustado, siempre en el lugar correcto. Larga vida musical que le espera.

Tema clave: “The Louvre”

marco 75

Fleet Foxes – Crack-up

Fleet Foxes - Crack-up

Tras un voluntario parón para coger aliento vital, Robin Pecknold ha decidido retomar el liderazgo de los Fleet Foxes para la confección de Crack-up, este tercer álbum de estudio que recupera a la formación de Seattle para deleite de sus seguidores. Seis años después de su última entrega discográfica y nueve de su esplendoroso debut, la banda sigue iluminando el camino del indie-folk contemporáneo.

Crack-up es un trabajo que no oculta la huella dactilar del pasado de Fleet Foxes pese al hiato de reflexión y oxigenamiento de la banda. Los arreglos detallistas y la capa instrumental ensimismada acompañan la totalidad de la escucha. Mientras el componente lírico queda marcado por una presencia de H2O – como ya pone de manifiesto su portada – que parece canalizar y apaciguar la mente de Pecknold, así como referencias literarias y mitológicas. Una música que sigue emergiendo de los paraísos desérticos y virginales de los océanos más recónditos para aportar una calma espiritual tan atemporal y distante con el ruido de nuestros días. Pecknold y los suyos se desmarcan con una magia anacrónica, una melancolía latente entre los surcos de las canciones  mecida por una instrumentalización preciosista y cinemática, con una estructura interna cargada de altibajos rítmicos y de intensidad, escaladas de épica controlada entremezcladas con parajes de baja intensidad. Fleet Foxes habrán perdido algo de la pegada emocional respecto a sus trabajos primigenios, pero mantiene un candor y abrigo de escasa contestación, sus melodías siguen acariciando el paladar aunque hayan perdido su propiedad pluscuamperfecta.

Tema clave: “Fool’s Errand”

7

Vince Staples – Big Fish Theory

Big Fish Theory

El único reparo hasta la fecha en la carrera de Vince Staples es haber nacido en la misma época que Kendrick Lamar y Kanye West. Y ni esas, porque poco parece importarle el seguir destinado a no acaparar todos los flashes como demuestra en su segundo trabajo de larga durada, un Big Fish Theory en el que se sale de la tangente con una inesperada jugada de rap-rave y una inteligentísima reflexión sobre el lugar del rapero en el ecosistema rap. Un discurso que ya trabajó en el muy estimable anterior Ep, Prima Donna, y que ahora profundiza con un cambio tonal en lo instrumental.

A sus 23 años el rapero californiano se ha ganado a pulso un lugar destacado y relevante dentro de la escena rapera contemporánea. En su último esfuerzo discográfico rompe con la rotundidad y la dureza del asfalto de su primer LP, para darle un imprevisto envoltorio electrónico, bajos atronadores, texturas metalizadas, flashes y humo de pista de baile se acoplan sobre las rafagas líricas del norteamericano. Equipado con los beats proporcionados por productores de la talla de SOPHIE, Jimmy Edgar y Flume, Staples vuelve a poner de manifiesto una versatilidad sobrada para adaptarse y abrir nuevos caminos, en esta ocasión, el club se funde con el rap para acelerar las pulsaciones al máximo, como ocurre con las contundentes y agotadoras “BagBak”, “Homage”, “Love can be…”. Aunque no todo se reduce a adrenalina introducida en la espina dorsal por vía directa y dolor acentuado en el coxis, Staples también se distingue con una interesante lírica que aborda las preocupaciones  como rapero, el papel que se le supone, en definitiva, cómo los raperos son percibidos y cómo se perciben ellos mismos. El estrellato rap y la conexión social centran el contenido de este disco, como ya exploró con clarividencia y sin velos en su anterior Ep. Otro encomiable trabajo que lo aúpa entre los talentos más auténticos y brillantes del rap actual.

Tema clave: “Bagbak”

marco 75

Roger Waters – Is This The Life We Really Want?

Roger Waters Is this the life we really want?

El legendario miembro de Pink Floyd rompe con un silencio excesivo (su último disco con nuevo material se remonta al año 1992) ante los turbulentos e inciertos tiempos de la era Trump y el Brexit. Pese a mantenerse en una actividad envidiable, con prolongadas y espectaculares giras reviviendo los clásicos de Pink Floyd que pasaron en más de una vez por nuestro territorio, publicar una ópera, y hasta reunir a sus antiguos miembros para un histórico Live 8 en 2005, el músico no había encontrado el anclaje para dar salida a su creatividad y su vena combativa y comprometida. Problema resuelto por el actual enmarañado y crispado mapa político, escenario idóneo para lanzar este disco político con la complicidad sonora de Nigel Godrich, el habitual ingeniero de sonido de Radiohead.

Ya el propio título no lleva el engaño del enfoque político y crítico adoptado por Waters en el mismo. Un tono que imprime mediante unas letras inspiradas, con referencias a los refugiados, a la guerra, a Trump y el Brexit. Por su parte, el apartado musical, reforzado con la presencia de Godrich, remite a los Pink Floyd de la última etapa con Waters al frente: The Wall y The Final Cut. Sonoridades orquestales, ampulosas, con la voz teatral y grandilocuente de del inglés, matizadas por estrofas acústicas, desabrigadas de esas producciones cargadas de elementos. En ese sentido, toda la escucha respira el sonido que Waters aportó a la banda y que él mismo ha seguido predicando en solitario: unas producciones detallistas, samplers de noticiarios y radiofónicos en repetición, voces que se comunican desde la lejanía, riffs multidimensionales y atmósferas inquietantes y fascinantes que te absorben hacia otros estados y territorios. Un ejemplar equipamiento sónico al servicio del deliberado y contundente discurso político que con la suma configuran un disco político de lo más sólido. Un retorno a la altura de uno de los músicos más relevantes que quedan en activo de ese período dorado que fueron los 60.

Tema clave: “Is This the Life We Really Want?”

marco 75

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