Novedades discográficas octubre

(Haz clic en los enlaces de los títulos para escuchar el disco en Spotify)

Crystal Castles – Crystal Castles II

Causaron un gran revuelo cuando irrumpieron por primera vez en la actualidad musical allá en 2008. Más que por su electrónica de chiptune (sonido muy abalanzado a melodía videojueguil de 8 bits), fue su actitud punk encima de los escenarios, y fuera de ellos, y los constantes líos en que se vieron envueltos este dúo de Toronto.

Ahora parece que Alice Glass y Ethan Kath regresan más calmados con su segundo LP. La rabia desbocada da paso a un electro más controlado, al menos en esos temas que lidian con el trance más etéreo.  Hay cierto rudísimo, y no falta algún grito alocado de su cantante, pero aquí todo suena más digerible para el oyente (al menos para el que esto subscribe) Quizás algunos fans de la banda se sentirán decepcionados con el nuevo paso emprendido, pero temas galopantes (con su tétrica intro) como “Vietnam” les deberían hacer recapacitar.

Klaxons – Surfing The Void

Los ingleses Klaxons corrieron el peligro de ser engullidos por la propia ola mediática que generaron con su irrupción. Su discreto debut (Myths of the near future) fue pronto encumbrado, y a los cuatros vientos, por revistas musicales tendenciosas. Y toda la parafernalia extramusical auspiciada por las propias revistas de tendencia dio como fruto el efímero fenómeno de la nu-rave.

Por suerte, tres años después, este cuarteto (antes trío) ha querido demostrar que ellos están por encima de modas pasajeras y etiquetas estúpidas, sacándose este Surfing the void como prueba  palpable. Y solo necesitan un tema como “Echoes” para convencer . Un irresistible single del que cuesta despegarse en días, que digo, semanas. El resto del disco sigue con la estela del indie frenético que se respira desde su tema inicial, pero muy bien apoyado en una trabajada producción, en ráfagas de guitarras densas, en atmósferas recargadas y de carácter esotérico, y hasta lúgubre (ver el final de “Cyberspeed”). Su sonido suena más compacto, más definido, más apacible y demuestran que, de momento, es ajeno a lo trendy.

7

Chromeo – Business Casual

Pee Thug y Dave One llevan ya unos años poniendo patas arriba las pistas de baile. Su electro-funk sinuoso se filtra en la epidermis y sus señales tardan en desaparecer semanas, o incluso, meses. Business Casual es su último trabajo, y sigue en la línea de lo otros dos, en ese sentido su sonido es completamente reconocible.

Pese a una batería de hits pegadizos iniciales el disco va perdiendo algo de fuelle a medida que avanza. Pero realmente poco importa cuando sus cinco primeros temas te han alzado a un estado de embriaguez desenfrenada, lástima que con la llegada de “When the night falls” uno ya sea consciente de que su silla no se encuentra en su lugar natural.

7

David Bowie – Station to Station (Redición)

Alejado de los escenarios desde hace unos años, y manteniendo en vela a toda la legión innumerable de fans con la posible salida de nuevo material, de momento el Duque blanco ha optado por reeditar en edición especial su celebrado Station to Station, donde además incluye un CD con el concierto “Live Nassau Coliseum 76”.

El octavo disco de estudio de David Bowie data originalmente de 1976, cuando el artista inglés pasaba por una etapa de adicción a la cocaína (muy presente en el tema que abre el disco), y se empapaba del kraut-rock de Neu! y Kraftwek. Los seis temas que componen el disco representan la variedad ecléctica que siempre ha caracterizado el cantante inglés. Aquí los sintetizadores ganan terreno, y Bowie deshoja su alma como un crooner gélido y de naturaleza ambigua.

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