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Bajo radar: Chino Amobi

posted by KeithModMoon 11 mayo, 2017 0 comments

Chino Amobi

A veces hay que escarbar bastante para dar con una raíz emancipada, de valor nutritivo y proyección ascendente genuina. En este caso el bajo radar se posa en los antiguos campos de algodón de Virginia, desde donde Chino Amobi expulsa su personal distanciamiento de la música que circula por los hilos radiofónicos y del país en quiebra de valores en el que habita pese a sus raíces nigerianas. Lo realiza con un artefacto experimental y esquivo que se erige casi como una respuesta radical pero regada por un discurso coherente, una producción cinematográfico, y dejando un regadero de sensaciones de polos opuestos.

El 5 de mayo este músico y productor publicó PARADISO, definido por el propio artista “como un musical ambientado en la post-AMérica de la distorsión poblada por sirenas, demonios, angeles, curas, monstruos y otras criaturas”. Un trabajo inclasificable, de digestión pesada, en el que vomita un cúmulo de referencias dispares, a priori inconexas, creando una pasta sonora, muchas veces pesada y sin cuajar, pero óptima para lanzar contra el hormigón de las escuchas pusilánimes. En definitiva, una intrincada masa instrumental rellenada de bass, techno, rap, electro, trap, world music al servicio de un discurso crítico, político, desafiante y hasta radical.

Nombre: Chino Amobi

Localización: Virginia (USA)

Coordenadas estilísticas: noise, ambient, experimental, bass, industrial, techno, electro, rap, música africana, guajira, spoken word

Aliados: Arca, The Star of Lid, Death Grips, Young Fathers, Yves Tumor

Antecedentes: Cofundador de NON, un colectivo de artistas africanos unidos por la diáspora y articulados bajo dos conceptos clave, combatir con la música y el sonido los cánones contemporáneos y las estructuras de poder, Chino Amobi ha mantenido una producción activa con varios Ep’s, Anya’s Garden (2015) y Airport Music For Black Folk (2016). Paradiso es su debut en formato largo.

Pista sonora: No tiene demasiado sentido centrarse en ninguna pista sonora en un álbum prácticamente conceptual, y diseñado bajo una gama de registros y estilos amplia, en la que ninguna pieza suelta define su todo. Tampoco ningún tema se concibe como una invitación a un sonido rudo, áspero, de una digestión no apta para todos los estómagos. Pero sin embargo esa rudeza queda apuntalada por un discurso coherente y por ciertos pasajes sonoros que certifican la amplitud imaginativa de su artífice. Así que lo mejor es dejarse arrastrar, golpear, sacudir y disgustar por el álbum entero que sigue.

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