5 razones para no malgastar ni un segundo de vida con True Blood

A riesgo de ser vilipendiado por toda esa masa de teleadictos que la siguen con fervor, debo afirmar que True Blood me parece una tomadura de pelo considerable. Una suerte de droga adulterada por malos guionistas que ha conseguido hacer mella en un alto porcentaje de la población, muchos de los cuales, dicen seguirla sin saber muy bien el motivo, se sienten atrapados como con la más dañina de las drogas. Pero quien para que esto escribe no es más que un hype truñoso, incluso por delante (aunque aún es pronto) de Flashforward.

Antes de inundar de trolls, spam y enviar a los piratas somalíes, dejen que intente argumentar las razones por las que creo que True Blood es una tomadura de pelo y, por tanto, una pérdida de tiempo.

1. Porque Anna Paquin tenía que haberse retirado tras su debut. Esta joven actriz tuvo su momento de gloria a los 11 años cuando deslumbró en El Piano, y se le reconoció con el Oscar a la mejor actriz secundaria. Pero como suele ocurrir tras estos casos su carrera ha sido errática, de ahí que la veamos de protagonista en esta serie, dando muestras de su poco carisma y facilidad para despertar emociones al espectador, más allá, del sopor

2. Porque la moda de los vampiros aborrece que da gusto. Toda la humareda que ha provocado un fenómeno de masas como Crepúsculo ha causado mucho daño en las entrañas sociales, provocando que los vampiros descafeinados, modernos, propios de anuncios de Calvin Klein, y completamente inofensivos, apesten. Yo siempre he preferido los zombis, y comparando True Blood con Dead Set, me reafirmo en ello.

3. Esa patraña de intentar hacer creer que sus contenidos son de alto voltaje. Que la media de copulas por capítulo esté a la altura de Californication no debería ser un motivo para seguir una serie, o al menos, cuando el tratamiento es tan light como el que aquí nos ocupa. De todas formas la clara intención de buscar contenidos provocativos para enganchar al público teen, no tendría que resultar para el público adulto.

4. Que no haya ni un solo personaje con el que te puedas identificar. A pesar de la amplia paleta de personajes que pueblas los oscuros escenarios del sur, la serie no dibuja ni un sólo personaje con el que el espectador pueda identificarse y sentirse orgulloso de ello. La mayoría son estereotipos mal construidos por los actores que los interpretan.

5. Que con la cantidad de series brillantes que inundan nuestros monitores, se quiera destinar parte de nuestro tiempo a una serie de lo más vacío como pueda ser True Blood.

Y mira que de entrada presentaba buenas credenciales, como el hecho de estar ambientada en Louisiana, que fuera parida por Alan Ball, o que contará con uno de los títulos de créditos más grandes de la historia, como no, firmados por los inmensos Digital Kitchen. Pero a pesar de todo, la serie se queda en un gran bluff. Desconozco si la serie levanta el vuelo más allá de la primera temporada (pocas lo hacen), pero servidor cree que podrá dormir tranquilo los lunes por la noche, sin que ningún vampiro adolescente ronde cerca de su cama.

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