Domingo de serie: Bored to death

Músculo sin fuerza

Bored to death es como ese tío o tía que lo tiene todo: un piso en Nueva York, trabaja en el mejor canal de televisión, sus amigos son Jason Schwartzman, Ted Danson y Zach Galifianakis. Además tiene referencia de lujos, y inicialmente parece ser divertido, pero que sin embargo, y de manera sorprendente, no se come un rosco. Veamos por qué.

La serie de la HBO se centra en Jonathan Ames (nombre también del creador de la serie), un escritor en crisis creativa que ha sido abandonado por su novia, por entre otros motivos, su afición al buen vino blanco y a la mejor hierba. Marcado por Raymond Chandler decide buscar la inspiración en trabajos de detective privados sin licencia  través de anuncios que cuelga en Craiglist. A sus aventuras de matiz noir se le unen dos amigos, y verdaderos motores de la serie: por un lado Ted Danson en el papel de George Christopher, el rico editor de una revista que afloja pasta gansa cada vez que se le antoja fumar marihuana y que no se pierde ni una gala que tenga lugar en NY. Por otro lado está Ray Hueston, un dibujante de cómics sin éxito obsesionado en dar esperma a una pareja de lesbianas para que puedan tener su criatura.

A pesar de desfilar con este elenco de personajes inclasificables e irrisorios los cortos capítulos de Bored to death no terminan por enganchar a uno. Con un fojo inicio, la serie de Amer se recupera con el transcurso de los capítulos (ocho) de su primera temporada. No obstante el esquema de los capítulos es siempre el mismo, cayendo un poco en la reiteración y apoyándose sólo en la inspiración de la trama concreta de cada capítulo, porque no hay ningún hilo conductor que  junte ambas historias. Tampoco ayuda a ensalzar el relato, un humor que se queda en chisposo, a pesar de coger como referencias al director indie Wes Anderson (¿es significativa la elección de Schwartzman?) o al judío Woody Allen. Es quizás la falta de mala leche, o sus apariciones intermitentes, lo que le impide coger a Bored to death la garra suficiente.

A pesar de todo, es una serie que se visiona con facilidad, que a ratos resultará divertida, y que funciona como pequeñas cápsulas de entretenimiento noircomico (como diría su creador), pero que en su conjunto no entusiasma para nada. Esperemos que mejore en su ya confirmada segunda temporada, porque los elementos están allí, ahora sólo falta sacarles el jugo que contienen.

Blog Widget by LinkWithin