Domingo de serie: Dead Set

Carnicería en directo

A los aficionados al terror y al gore macabro, los zombis nos molan y nos molaran en cualquiera de sus vertientes. Algunos preferimos la realidad aterradora de 28 semanas después o de El amanecer de los muertos, otros prefieren la parodia como Shaun of the dead (A.K.A Zombies Party), y otros simplemente, disfrutan con los clásicos como La noche de los muertos vivientes. Sin embargo la pequeña pantalla no había recurrido demasiado a ellos para plantear productos de ficción. Una lástima, viendo producto del calibre de Dead Set, una serie inglesa de zombis emitida en 2008 por el canal E4.

Dead Set parte de una sencilla, a la vez que genial, premisa, en la que una pandemia ha convertido a Inglaterra en un infierno habitado por zombis rabiosos. En este fatal escenario, los únicos supervivientes a la masacre son los habitantes del Gran Hermano inglés, que viven ajenos a todo, aunque de forma temporal, imbuidos en su particular burbuja televisada.  La serie se divide en un episodio inicial doble, y cuatro capítulos más de 23 minutos.

Su primer capítulo nos introduce en el entre bastidores de un reality. Poco a poco se van sucediendo una cadena de personajes variopintos, algo odiosos y extravagantes que abarcan un lado y otro del programa (la producción y los concursantes del propio programa). En el bando del equipo que hace posible la realización del programa destacan el cabrito del productor (un genial Andy Nyman), y la presentadora del Gran Hermano inglés, Davina McCall, interpretandose a sí misma. La parodia inicial, con grande momentos cómicos, va dejando lugar a un frenesí visual de sangre, vísceras y acción. Con el paso del tiempo y de los capítulos, la comicidad inicial queda tapada por la contundencia de sus imágenes, lo explícito de su violencia, y por el desgarro de unos zombis de aspecto moderno: corren como liebres, gruñen de forma aterradora, y su aspecto de ojos inyectados en sangre produce cierto malestar.

Esta producción inglesa destaca por una brillantez impropia en un producto de estas características, con una realización realista y muy viva, con una puesta en escena loable, y un trabajo de maquillaje y de efectos especiales meritorio.

Bajo todo este envoltorio de espectáculo poderoso y con ritmo frenético subyace una lectura crítica a toda la televisión basura, y en particular a los realities, estilo Gran Hermano. La mirada crítica y mordaz a esta clase de productos se puede leer de forma global, y sin demasiado sutilezas, con lo intrínsico de su historia. Utilizar el plató de Gran Hermano como el último refugio del país del té, donde todos los aficionados se vuelcan en las inmediaciones para comerse a sus ídolos creados, no es más que una metáfora de las consecuencias de la tele basura, y de la naturaleza de los que viven de ella, utilizados una y otra vez como animales de circo a los que todos tiene derecho de humillar, o en el caso que no ocupa, de devorar su vísceras. Quizás se encuentre a faltar una mirada más afilada sobre la banalización de la muerte y la violencia, aprovechando, precisamente, el ideal marco dramático que propone esta ficción de Charlie Brooker.

Dead Set es un producto de ficción repleto de grandes momentos, algunos llenos de puro deliro, y que enlaza con la comedia negra más brutal, desgarrada y punzante, algo que resulta muy inusual de algo que proviene de las propias entrañas de lo que en el fondo se crítica. Una cápsula ficcional para ser devorada del tirón en un par de horas.

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