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Domingo de serie: Legión (Temporada 1)

posted by Omar Little 16 Abril, 2017 0 comments
La psique mutante

Legión FX

A algunos les parecerá prematuro encumbrar a Noah Hawley entre los grandes de la televisión moderna, pero su trabajo resulta la mejor garantía para otorgarle ese privilegio. Tras surgir prácticamente de la nada y marcarse un sonorazo golpe en la mesa con el remake de Fargo, Hawley lleva a cabo una pirueta triple en su nuevo ejercicio como creador. El resultado es Legión, otro producto FX con vises para convertirse en fenómeno, y que, por razones que se me escapan, no ha creado una legión de fans dispuestos a cosplayear a diario delante los puertos de wifi más cercanos.

Pero aquí no andamos ya con chiquilladas, los tiempos de la paja, las camisetas con estampados horteras y el extinguido acné han quedado muy atrás, y casi que nos alegramos que la ficción de FX no haya provocado un boom de merchandising, mientras no repercuta en su renovación, al menos.

Legión es relevante dentro de la producción de este año por muchos motivos. El primero y más evidente por aportar aire fresco al trilladisimo y cansino universo Marvel, y por extensión DC Comics y otras factorías de héroes. Ya desde su inmaculado arranque, Legión se desmarca – solo al final del mismo, uno entra en contacto con cierta familiaridad superheróica -del boom boom acción de esas películas, para en su lugar edificarse como una anomalía exquisita: un mundo alucinado y alucinante de una mente esquizofrenia debatiéndose entre cordura y locura, entre fantasía y realidad. Los dos ejes opuestos sobre los que se edifica la estructura de la serie, y sobre lo que pivotan la mayoría de trama y el conflicto principal.

Esa fascinante exploración por una mente mutante especial, quebradiza, rota, en constante dilema entre enfermedad o poder especial, da vía libre al lucimiento estético programado por otra clase de mente prodigiosa, la del plano real, la del susodicho Noah Hawley. Su carrusel de color, formas, texturas, formatos y pirotecnia visual es un confeti apreciable hasta por el daltónico. Una factura sobrecargada, barroca, inflada con una mancha universal tamaño XL donde caben referencias de la cultura pop, a 3 por frame, más o menos. Su piloto es la demostración más palpable, especialmente dirigido hacia el universo pop rock de los dorados 60’s, desde la propia música, la estética, o los personajes (la co-protagonista se llama Syd Barrett, el mejor cerebro para introducir los placeres de este serial).

Y ese es quizá su mayor peligro, como el mal viaje de ácido, uno corre el riesgo de quedar sepultado ante la avalancha de inputs, de quedar tragado con tanto fogonazo, y de perderse en su laberíntico mapa argumental porque sí,  ahí va el primer palo, Legión se ofusca en exceso en enredarse, hasta el punto en que el desoriente del que estás detrás de la pantalla se alarga en exceso, y eso pese a partir de la más simple de las tramas…unos mutantes perseguidos por unas fuerzas especiales y todos ellos preocupados por el protagonista de la función, un salvador. Sin embargo éste lidia con un parásito alojado en su cerebro, lo que dará canje a escenas de lo más estrambótico, surrealistas, inesperadas y alucinantes.

Y pese a esos capítulos de desconcierto general, pese a un par de un total de ocho algo desinflados, la serie resurge en su tramo final – ese impagable número de cine mudo con el Bolero de Ravel – dejando así en evidencia un milagroso diseño, tanto de guión como de ese fascinante universo creado a la no semejanza de las trolleables pelis Marvel, sino como un potaje sin resolver de la cultura pop, mamando del cine de los setenta, los videojuegos, la música psicodélica, y series tan vistosas como Utopía. Además finalizan con un final potente, dejando abierta una puerta de lo más sugerente para su segunda temporada.

Adentrarse en este viaje psicotrópico de FX es como juntar los universos de Community, Utopia de Dennis Kelly (otro crack), Hannibal y American Horror Story, aliñarlo con unas mínimas gotas del universo Marvel, y dejarlo madurar en un manicomio regentado por Syd Barrett y Keith Moon. Legión es la bomba deseada para ser arrojada al universo superhéroe y lamer las cenizas generadas. Viva la nueva religión mutante ideada por un ser algo anormal.

marco 75

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