Domingo de serie

Domingo de serie: El ministerio del tiempo (Temporada 3)

posted by Paloma Méndez Pérez 5 noviembre, 2017 0 comments
Honor y reputación

el Ministerio del tiempo 3

Normalmente en las series los creadores luchan por conseguir audiencia y seguidores y atraer un buen casting de actores y tener suficiente presupuesto. En el caso de El ministerio del tiempo, tienen que luchar también contra RTVE más preocupada por promocionar otros contenidos. La temporada 3 ha sido la guinda al quedar dividida en dos partes y al cambiarse el horario de emisión de los dos últimos capítulos.

Pero si bien está lo que bien acaba, El ministerio del tiempo ha estado de 10. Comenzaron con un homenaje a Hitchcock en su visita al Festival de San Sebastián en un capítulo que deberían estudiar aquellos que quieran crear contenido para televisión en el futuro y entre tanto se han paseado los tradicionales Cervantes y Lope de Vega, Buñuel con Viridiana y Alfonso XII. Un compendio habitual de historia y cultura que en este caso ha sido especialmente exitoso.

Uno de los grandes aciertos de la tercera temporada es el salir de España. Ya habíamos estado en Filipinas anteriormente, pero no habíamos prestado atención a un interesante, a efectos de la trama, pasado colonial español. Digo interesante, porque nos ha permitido viajar hasta Colombia, México y Cuba y nos ha dado motivos para ser un poco más críticos con las actividades en el pasado de España y con nuestra influencia en el presente de estos países. Además, El ministerio del tiempo tiene la fácil excusa de los viajes en el tiempo para observar las reacciones de los seres humanos ante los cambios, sin tener que ponerle nombre a ninguna ideología. Memorables son las conversaciones de Alonso (Nacho Fresneda) y Pacino (Hugo Silva) mientras por ejemplo, le salvan la vida por segunda vez a Simón Bolívar.

Gran tino han demostrado también como es habitual, con el plantel de actores. Con algunos capítulos siendo 4 en el equipo costaba darles la importancia en las tramas que merecían. En eso Nacho Fresneda especialmente y Hugo Silva como ya se vio en la temporada anterior, han quedado victoriosos. Era evidente como después de tres temporadas siendo Alonso de Entrerríos, de lejos el personaje que menos simpatía podría despertar entre los espectadores, Nacho Fresneda nos ha convencido de las virtudes de un hombre con un juicio muy particular. Que su personaje sea tan entrañable es responsabilidad directa de un actor que ha logrado que un hombre del medievo (machista, ultra-católico y movido por el honor) tenga la destreza de participar de la vida contemporánea sin ser un alienígena o alguien a evitar.

Como en temporadas anteriores también ha habido una trama transversal, algo enrevesada, a la que se le daba solución en el penúltimo episodio para poder dedicar el último de ellos al gran sello distintivo de esta serie: La paradoja temporal.

La tele dentro de la tele, en un último episodio donde vemos como la ficción acaba con la realidad haciéndonos partícipes del fin de la emisión de El ministerio del tiempo, mientras éramos espectadores del final de El ministerio del tiempo. Por primera vez en la tele los propios televidentes hemos sido parte de un bucle temporal en el que vivimos con interés el apagón definitivo de una serie que ha sido con mucha diferencia lo mejor hecho en España hasta ahora.

Buenos guionistas, excelente dirección artística y grandes directores pueden hacer magia en la televisión, haciendo que en pantalla siempre tengamos algo reluciente a lo que mirar mientras siguen trabajando por detrás. Como cuando Lola se cuela en el ministerio mientras el gol de Iniesta.

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