Domingo de serie

Domingo de serie: Mindhunter (Temporada 1)

posted by Omar Little 26 noviembre, 2017 0 comments
Los mecanismos psicológicos de un serial killer

Mindhunter cartel

Basta un plano aéreo de acercamiento y una larga secuencia de un negociador del FBI con un secuestrador con problemas mentales para que Mindhunter se posicione, desde su primer aliento, entre los platos culinarios más exquisitos de esta temporada seriéfila que se acerca a su fin. Una introducción que no solo marca el molde técnico soberbio que se reproduce con precisión en todos sus episodios, sino que anticipa ese ritmo de cocción parsimonioso, desnutrido de golpes efectos, acción y cadena de giros y edulcorantes baratos.

Porque Mindhunter es un producto diseñado para sibaritas. Una ficción aliñada para el deleite recreativo de sus fotogramas en su paso pausado por el nervio óptico. Un efecto solo al alcance de pocos autores en el Hollywood contemporáneo. Uno de ellos, David Fincher, es quien se apropia con su depurado y marcado estilo (se podrían escribir varios párrafos sobre sus travellings, sus planos simétricos, su atinada ambientación, los invisibles chromas), de la batuta formal de esta serie de factura perfecta. Poco importa que solo dirija cuatro de sus 10 episodios, su perenne huella formal ya marca el producto desde su excepcional primer capítulo. Desde entonces, autores de la talla de Asif Kapadia o Tobias Lindholm, solo les queda ceñirse al inmejorable molde que hace de la serie una de las cotas cinematográficas de este 2017.

Correspondido, como no podría ser de otra manera,  con un sólido relato inspirado, en su tono, con el Zodiac de David Fincher, donde lo caudal no es el cómo ni el quién sino la investigación, el efecto en los personajes centrales y la obsesión (enfermiza) por lo macabro y los vericuetos psicológicos que conducen a este. Una serie que se desmarca desde el principio de los transitados caminos del subgénero serial killer, de la habitual tensión y angustia asociados a este. En su lugar premia la exploración psicológica de la pareja de agentes del FBI llevando a cabo el estudio de estos asesinos en serie de renombre (se habla que Charles Manson podría salir en la segunda temporada) como parte de un revolucionario estudio. Para entendernos… Mindhunter es un cruce fabuloso entre Zodiac, Masters of Sex y True Detective, de la última en cuanto captura con plenitud parte de la América alejada de las grandes carreteras y autopistas y por la impagable química entre estos dos agentes del FBI opuestos. Ambos interpretados por dos desconocidos: Jonathan Groff como Holden Ford, un meticuloso, obsesivo y frío agente y portador del verdadero peso dramático de la serie; y el excepcional Holt McCallany  como Bill Tench, el agente rudo y fortachón sin embargo con mayor empatía y sensibilidad. Completa el trío una psicóloga investigadora que se une a la unidad comprometida con la noble causa de esta y que interpreta la televisiva Anna Torv (Fringe), un personaje que arranca con potencial y personalidad pero poco a poco queda eclipsado por el imbatible dúo protagonista.

Aunque de nuevo, y lo recalco porque este punto al seriéfilo del binge-watching, probablemente le decepcione, Mindhunter rehuye de los crímenes y sus sanguinarios escenarios, su proeza narrativa se construye a través de interrogatorios ampliamente dilatados en el tiempo, donde la pareja de agentes hacen gala de sus ingeniosa retórica para extraer valioso información de terribles asesinos en serie reales, algunos de ellos aún en vida (entre barrotes). Sin olvidar el influjo y la sombra de estos impactantes encuentros en su día a día familiar y en sus asuntos internos personales. Como tampoco la otra pata narrativa de la serie: los esfuerzos y las dificultades por superar las barreras morales y de incomprensión de la época (poniendo el foco en el seno del FBI) ante un estudio de las características.

La serie desborda inteligencia e ingenio en el desarrollo de sus personajes, la maravillosa puesta en escena, los diálogos, incluso, pese a su impecable estética setentera, mantiene un diálogo con preocupaciones y elementos del zeitgeist del momento: la manera de representar el sexo, el lesbianismo del personaje de Torv o que se ponga sobre la mesa, y en pantalla, el porqué de no incluir actores negros en el casting.

Proezas de una buddy serie superior a todo lo que acostumbra a salir del catálogo Netflix. Mindhunter es el caviar que llevan tiempo buscando sin fortuna. El decoro, mimo y grandeza con la que está formulada y creada resultan difíciles de batir en este 2017.

8,5

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