Domingo de serie: Veep (Temporada 1)

El ala patética de la Casa Blanca

Veep

Ahora que el descrédito de la clase política parece haber alcanzado máximos históricos – aunque no nos engañemos esto no es algo exclusivo de nuestro tiempos, y tristemente, en el futuro seguirá siendo así- son varias las series que giran alrededor de la política. Una de las últimas en llegar ha sido Veep, cuyas tramas se ven algo diezmadas ante tanto despropósito y desfachatez con el que nos salpica la actualidad política día si y día también.

La vicepresidenta Selina Meyer es algo así como el equivalente ficticio de una Sarah Palin de haber sido elegida, comparte cargo y pose los mismos galones de torpeza e incompetencia que su homologa real. A nivel físico lo suyo es una imagen más mediterránea, más relajada para la vista. Para entendernos… no es una vulgar camarera de un bar de desayunos en la ruta 66, sino que se acerca más al modelo Debra Winger. Una vicepresidenta a la que da vida Julia Louis-Dreyfus, con un carácter especial para un cargo de su relevancia, y con una lengua más sucia que la de Quique San Francisco. Y lo que es más importante para la serie, siempre dispuesta a cagarla hasta el fondo.

Pero aquí no acaba el chisme, porque a su lado, pegados con pegamento, hay toda una crew de asesores ineficientes que en lugar de velar por ella parecen hundirla.

Éstos vendrían a ser los principales claims con los que Armando Iannucci busca afiliados para su creación. A partir de esto propone un programa formado por ocho capítulos en los que se asiste a la ruina política de la vicepresidenta más incompetente que ha ocupado nunca la Casa Blanca, como mínimo, hasta la fecha.

Iannucci demostró ser todo un maestro en lanzar dardos envenenados contra los políticos en la sátira BBCiana The Thick of it (nueva temporada en camino), y ya en suelo americano, con la genial película In the loop. Con Veep pretende repetir jugada en formato sitcom pero se queda corto. Ni sus pullas son tan letales, ni el dibujo de sus personajes resulta tan incontestable, ni su humor se encamina directo a la carcajada. Parece como si el inglés, ante una producción HBO en suelo yanqui, se hubiera sentido amordazado, y hubiera controlado sus impulsos de incorrección y de mala leche.

Se percibe en la prudencia con el que se afrontan las tramas de ciertos capítulos, pero incluso en el desequilibrio entre humor y seriedad que destilan los personajes. Pronto estamos ante una caricatura, como nos alejamos de la sátira para estar más cerca de la realidad.

Y lo que quizás juega más a la contra de esta serie es que todas las meteduras de pata, todos los bochornos, todas las ineficiencias y vergüenzas, son pan del telediario del mediodía, algo que resulta demasiado familiar como para no atizar un poco más allá.

Filmada al estilo falso reality en la línea The Office, Veep es una divertida serie sobre lo humillante y patético que lleva implícito la vida política, y es un producto bien ligado a nivel de guión, diálogos, personajes, realización y con aciertos inspirados de humor, al que solo le pedimos de cara a la próxima temporada (ya confirmada por la cadena) más arrojo, más valentía para mofarse de los que se cagan, y seguirán haciéndolo, encima nuestro. Que muchos de ellos rozan la idiotez ya lo sabemos (el momento de Bush con el cuento al revés está ahí, al que incluso la serie le rinde un guiño humorístico), pero que su retrato puede ser mucho más ácido, incorrecto e inteligente es algo que el propio Iannucci ha demostrado que así puede ser.

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