Después de unos cuantos meses ha quedado claro, que soy carne de procedimentales. No soy amiga de engancharme a series en la temporada estival, más que nada porque veo las que he dejado pendientes en la temporada ordinaria. El año pasado, con Rizzoli & Isles (TNT), hice una excepción y acabó convirtiéndose en una obsesión. No os voy a engañar, no hay ninguna novedad con respecto a los procedimentales a los que estamos acostumbrados. Pero aquí la pareja protagonista es femenina, la detective Jane Rizzoli (Angie Harmon) y la doctora (forense) Maura Isles (Sasha Alexander). Por tanto se pierde la tensión sexual de otras series de estas características entre chico-chica, porque por lo que parece éstas dos son heteros, aunque muchas pensamos que algunas de esas miradas escondan algo más.
La serie está basada en los libros de Tess Gerritsen y cuenta con los guiones de Janet Tamaro (Bones, Lost, entre otras). Pero si hay un ‘pero’ bastante evidente durante toda la primera temporada son los diferentes casos, la mayoría de ellos demasiado evidentes, y un punto a corregir de cara a la segunda que se estrena en EEUU el 11 de julio.
Jane Rizzoli es la detective que se mueve en un mundo de hombres y parece ser que tiene que defender que vale para su trabajo caso tras caso. Viene de una familia de clase media y se empeña en demostrar que todo lo que ha conseguido ha sido a base de trabajo. Por el contrario, la doctora Maura Isles, proviene de una familia bastante acomodada, de una clase social totalmente diferente al de Jane, y es una fashionista, hasta el punto de que en uno de los capítulos descubrimos que una de sus pasiones es comprar zapatos por Internet. Y como toda fashionista, y algo que se está volviendo muy común en otros procedimentales como El cuerpo del delito, donde las féminas doctoras acuden a la escena del crimen, independientemente de donde esté localizado, ciudad, bosque… con unos tacones de infarto. Exceso de glamour y falta de credibilidad. Pero lo más sorprendente de Maura Isles no son sus tacones, es que sea un Google con piernas, no hay dato que no almacene su cabeza, información que a Jane Rizzoli aburre e incluso en ocasiones puede acabar con su paciencia, pero que al fin y al cabo son uno de los momentos más cómicos de los diferentes capítulos.
Uno de los puntos fuertes de la trama es la aparición de la madre de Jane, Angela Rizzoli, interpretada por la maravillosa Lorraine Bracco (la inolvidable Jennifer Melfi de Los Soprano), que no acaba de aceptar que su hija sea detective y que para colmo su hijo, Frankie Rizzoli Jr. (Jordan Bridges) copie cualquier actitud de su hermana y haya ingresado también en el cuerpo de policía de Boston, y se encarga de meter a su hija en pequeños problemas domésticos.
Y, evidentemente como no podía faltar en cualquier procedimental una pareja de ayudantes de la detective principal. En este caso, el detective Barry Frost (Lee Thompson Young), el joven en el cargo que tiene pánico a los cuerpos (sí, casualidades de la vida le ha tocado el departamento de homicidios) y al que le toca soportar las bromas de su compañero, el detective Vince Korsak (Bruce McGill).
Rizzoli & Isles se convirtió en el éxito del pasado verano con más de siete millones de espectadores durante los diez capítulos de los que consta la primera temporada. Actualmente Calle 13 está emitiendo esta primera entrega en España (miércoles a las 22:25). Habrá que esperar para la segunda, pero Rizzoli & Isles tiene algo que le diferencia del resto, cuando lo encuentre, se lo haré saber, por el momento, un consejo: dadle una oportunidad.



