Lost Final Season: Impresiones The End

Con lágrimas en los ojos me dispongo a escribir esta entrada. Dado su carácter trascendental voy a evitar transcribir todos los hechos que han acontecido en este final de la sexta temporada (sería una odisea) tal y como se ha venido haciendo con esta última temporada, y simplemente voy a intentar describir lo que Lost ha transmitido con su final.

Creo que este capítulo, hay que analizarlo a dos niveles. Por una parte la trama que presenta y las soluciones de los conflictos presentados en esta sexta temporada, y por otro lado,  verla en su cómputo global, cómo la conclusión de la historia que ha mantenido en vilo a la televisión en los últimos seis años. Y en los dos niveles creo que ha superado el corte. No con la nota que se hubiera merecido, pero sí que Lost quedará prendada para siempre en las retinas de todos sus adictos.

Tengo que reconocer que al principio pensé que no la habían liado lo suficiente con la explicación a la pregunta más incesante de todos estos años (incluso para los que no vieron ni un capítulo), pero luego pensé que habían tomado la decisión más acertada con tal de no sembrar la calles de cadáveres empotrados en el asfalto.   Me ha sorprendido que la respuesta a todo haya sido una de las primeras teorías que corrieron en la red. Me ha dejado algo confundido que hayan optado por esa salida, sobre todo por haberla introducido en los flash-sideways.  Lo enmarcable y admirable de este capítulo ha sido uno de los puntos que más me temía que resolvieran a la ligera: el hecho de conectar la realidad de la isla con los flash-sideways.

De hecho el riego sanguíneo se ha detenido en mis párpados durante los últimos quince minutos. No sólo por ver cómo se destapaba el pastel, sino por ver, lo cuidado que ha estado esa puesta en escena (basada plenamente en el cristianismo, a pesar de que todas las religiones se pueden ver reflejadas). Hilvanada con multitud de detalles, como la llegada de Jack a la iglesia, el encuentro con al ataúd vacío de su padre, cómo descubre su estado, y la puntilla final de cerrar el círculo de la serie con Jack herido de muerte en el suelo de la isla, y con el primerísimo primer plano de su ojo cerrándose para siempre (se oyeron aplausos mezclados con lágrimas), por desgracia o no, de muchos ionquis catódicos.

Pero por otra parte han maquillado (como producto hiper popular que es) todo lo triste que tiene su final con los reencuentros de los flash-sideways, casi todos ellos enfocados a que cada uno recobre su antigua pareja y estén felices en el cielo. Y eso me ha extrañado y lo he encontrado excesivo, viendo cómo lo pintan dan hasta ganas de acelerar la muerte de uno. Y después de oír a Evangelly Lilly que el final sería dramático, esperaba algo más punzante, o como mínimo, no tan azucarado.

Y seguramente a muchos, en los que me incluiría, si no fuera por el apego personal que le tengo a este serie que empecé a seguir por TVE un domingo de tarde ya muy lejano, la solución escogida por Lindelof y Cruse es un poco corriente, en el sentido que tenemos ejemplos muy cercanos que optaron por ese giro final sorpresivo (Sexto Sentido y Los otros, por ejemplo). Pero a medida que han pasado los minutos, y la televisión no estaba calentando mi coco con sus rayos, me gusta este final, porque es tajante, pero a la vez abierto a algunas interpretaciones. La mía es que la isla es un paso previo a la muerte, donde las acciones de uno forjan el destino de terminar en el cielo o en el infierno. Eso se ha presentado a través del carácter central de la serie, y con el que empezábamos la aventura, el doctor Jack Shepard. Y concluye reuniéndose con todos sus compañeros (ya muertos) en una iglesia, símbolo del cielo. Por eso, el detalle de ver a Ben Linus fuera de ella, a pesar de que es invitado a entrar en ella. Llegados a este punto, nos queda la experiencia de revisionar toda la serie, y comprobar si esta explicación cierra los huecos de interrogantes que poblaron muchos de sus capítulos

Y sobre el capítulo en sí, diré que ha sido cañero, pero a nivel de ritmo inferior a algunos de los Final Season de otras temporadas.  También porque las tramas se reducían ya a unos pocos personajes. La primera parte de este extenso final, ha ido enfocado al enfrentamiento épico (la música ha incidido mucho en esa idea) entre el humo Locke, y Jack el jacobita. Con un clímax en el ecuador avanzado que ha correspondido con el enfrentamiento directo a puñetazo limpio en las colinas que conducen a la cueva con los nombres inscritos en la pared. Curioso, e inexplicable, que haya sido Kate quien finalmente, y más fácil de lo que parecía, terminase con el hermano de Jacob.

Tras terminar, de forma demasiado rápida con el antagonista de los últimos tiempos, y el conflicto que tenían todos los personajes, la serie ha resuelto otro punto interesante, como el triangulo amoroso entre Sawyer, Kate y Jack, que finalmente se ha decantado a favor de los dos últimos con una emotiva despedida, que se verá arreglada cuándo se encuentren muertos.

En él Desmond ha confirmado su papel clave en la serie, y sin embargo, Ben se ha mantenido en un segundo plano.

Luego el capítulo especial ha decaído un poco hasta que no hemos llegado a las últimas e trascendentales respuestas finales.

The End no ha atado todos los cabos (ni de broma), de hecho toda la trama tan cojonuda y atractiva de Dharma tiene dos fornidos pies pero ninguna cabeza a la vista, pero la emotividad impregnada en todo el capítulo (escena inicial con uno de esos montajes musicales que tanto agradan, y el gran final), ha hecho que la impresión que me lleve sea satisfactoria.

Lo duro ha sido seguir tras el último logo de Lost, y no ver un avance de un próximo capítulo. Ahora hay que empezar a hacerse la idea de cómo recomponer nuestras vidas sin Perdidos

Conclusión: una final de temporada con altibajos y acorde al nivel de la última temporada, pero que debido a la fuerza que ha venido empujando a esta serie lo sube a números enteros.

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