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Mad Men: Review 7×13 “The Milk and Honey Route”

posted by Omar Little 11 mayo, 2015 2 Comments

mad men 7x13

Tras levitar por encima de la exosfera con “Lost Horizon” llegaba el momento de afrontar el penúltimo trago. Uno que ha proporcionado una mezcla de efectos dulces, amargos y hasta un repunte trágico no anunciado. Era realmente difícil mantener el nivelazo del anterior, pero de algún modo han vuelto a golpear con dureza como paso previo, y necesario, al round más doloroso, el que nos abocará a muchos a un camino de búsqueda de no retorno…como el de Don, ¿o puede que él ya no?

Si no te has quedado atrapado en un motel de la América profunda renuncia a lo que sigue.

No ha hecho falta esperar ni un frame para conocer este intrigante viaje sin destino programado en el que se embarca Don en el momento que recoge a ese autoestopista en el anterior capitulo. Tras un extraño sueño de él conduciendo por la carretera, despierta en una habitación de motel. Uno más en una ruta de autodescubrimiento por motel y motel tal y cómo se nos desvela en la conversación telefónica que mantiene en uno de ellos con su hija.

Al final no ha habido ni parada en St. Louis, ni paseo por New Orleans, ni vuelta a Madison Avenue meses después con melena a cuestas, la imagen de Don, tras su muerte catódica, seguirá siempre ligada a su gomina, afeitado impecable y traje impoluto. En lugar de preparar un cambio sonado, que probablemente hubiera disgustado a parte de los seguidores, Weiner ha optado por enfrentarlo a sus fantasmas del pasado, con el objetivo de avanzar sobre ellos, de vencer de una vez por todas con la pesada sombra de su pasado.

Y de nuevo lo ha vuelto a hacer de una forma modélica como nos ha mal acostumbrados a lo largo de siete temporadas. Lo más significativo del relato no estaba sobre la superficie, sino en lo que se escondía debajo de ella. Y debajo de ésta, con pistas que remitían a El ángel exterminador, Retorno al pasado y algún otro clásico del cine negro que ahora mismo mi cabeza no le da gana de expulsar, se nos exponía de nuevo esa dualidad de identidad que ha actuado de leit motiv para este icónico personaje. Un Don que primero se encuentra reflejado en el chico del servicio de habitaciones, quien ve en él una versión suya en su juventud, interesado en recolectar cada dólar con la intención de salir de uno de esos agujeros que se reproducen a lo largo de la amplia estampa norteamericana.

Pero no ha quedado ahí el único apunte de esta parte destinada a relatar el pasaje de un Don atrapado en un pueblucho, y su pertinente motel, por culpa de una avería en el coche. También en su visita a la gala de donaciones de los veteranos de guerra hemos asistido a uno de los puntos cumbre de la temporada…y de la serie. Tras años y años de lucha consigo mismo, Don ha tenido su catarsis personal. Reunido con esos veteranos de guerra, y con el hígado a un vaso de la cirrosis, por fin ha expulsado los demonios que lo carcomían, mostrándose como Dick antes ellos, para explicar lo que ocurrió en la guerra de Corea, el desagradable capítulo que lo marcaría de por vida.

Aunque ese fragmento ha terminado con un giro inesperado, de noir ambientado en el Midwest, cuando los mismos veteranos de guerra con los que se sentaba para explicar batallitas y vaciar la bodega, en un nivel de comunión y de entendimiento con el que no podría llegar con nadie más, han irrumpido en su habitación cuando intentaba dormir la mona, para quitársela a base de hostiazos de páginas amarillas, acusándole de haber robado el dinero de la gala. Minutos en que por primera vez Don no ha sentido reparos de mostrarse como Dick – no solo por la confesión a los veteranos sino por ciertas actitudes, como la despreocupación de desenvolverse como un manitas, y cuyo máximo significado irónico es cuando se las ve para arreglar una máquina de Coca-Cola, precisamente él, que podría estar arreglando problemas más grandes de la empresa de Atlanta-. Pero a su vez, también su identidad como Don ha hecho acto de presencia, ya sea a través de su inteligencia, o su agudo sentido para ver las cosas. Y no le ha hecho falta otra secuencia para agarrar ese chico del servicio de la limpieza y obligarlo a devolver el dinero que robó  a los veteranos la noche anterior.

Aunque no toda la acción se ha focalizado a millas de Nueva York. En la ciudad de la costa este básicamente hemos asistido a la despedida de dos personajes claves de la serie. Por un parte Pete, quien en su voluntad de recuperar la familia y centrarse en Trudy y su hija, ha aceptado un importante trabajo en Wichita – en una extraña operación mano a mano con uno de los antiguos jefes de SC&P, que honestamente, no he terminado de pillar al ver el capítulo en VO. Y en su marcha de McCann se lleva lo más valioso para él en ese instante…una Trudy a quien logra recuperar confesándole el amor que siente hacia ella…uno que nunca se apagó.

La otra despedida nadie la veía venir, ha sido un mazazo para todos. Una carta que se guardaba Weiner para llenarnos de mocos la solapa de la camisa. Betty Draper, quien gozaba de probablemente uno de los mejores momentos de su vida, plenamente realizada empezando sus estudios de psicología, ha sido diagnosticada con un cáncer de pulmón terminal. Igual de hiriente han sido las primeras reacciones a la desgracia. Un Henry devastado intentando agarrase a los médicos, una Betty inesperadamente entera congratulándose de la vida que ha tenido y aceptando un fin prematuro del que cree que no merece la pena intentar alejarlo. Y lo más dañino – recordemos que el episodio se ha retransmitido durante el día de la madre- el papel jugado por Sally Draper. Primero al conocer la noticia por parte de Henry, y luego ya en la casa familiar, la pequeña conversación con una Betty otorgándole la responsabilidad, y en ella, el papel de madre – de ahí esa preciosa escena de Sally con sus hermanos pequeños, tan pequeños que a cada temporada empequeñecen – argumentando que Henry no está preparado, y que será ella quien deba hacerse cargo de los detalles tras su muerte. Todos ellos recogidos en una carta, que cuando Sally lee, ya de vuelta al internado, lo hace bajo una cascada de lágrimas, y con ella, el espectador, en otra escena que pone los pelos de punta.

Y casi al otro lado del país, un Don risueño y resuelto, cierra los problemas con la recepción del motel, entregando el dinero que el chico robó, y además se lleva a éste a su particular road trip. En otro giro inesperado de los hechos Don le da las llaves a este y se baja del coche con el otro flipándola en colores. Sentado en un banco en medio de la nada, mientras observa al chico largándose con su coche, Don esboza una sonrisa amplia y sincera que muy rara vez ha quedado dibujada en su rostro. Una que probablemente ya no resultará una mueca ajena o forzada. Don ha dejado atrás el mundo de la publicidad, se ha liberado de la losa de ese trabajo esclavo, ha exteriorizado sus demonios internos, y encima parece haber entendido que la felicidad no lo proporciona lo material sino lo humano, y los gestos. Sin duda es un nuevo Don, uno que se encamina a la felicidad…no sabemos si como Don o como Dick…¿o por fin sus dos partes son un todo?

 

¿Y qué se vislumbra en el horizonte final e inmediato?

– ¿Dónde terminará ese road trip?, ¿California parece ahora mismo el destino más viable?,¿ o volverá a Nueva York cambiado para decirle a Roger que la gente puede cambiar?, más pronto que tarde tendrá que volver cuando se entere de lo de su ex-esposa.

– Con un capítulo restante aún puede haber un cambio en el arco de Don, pero me inclino a pensar que Don ha encontrado por fin su sitio, y ha sabido encajar su identidad en él.

– Parece que el futuro de los personajes se va despejando…pero ¿y el nuestro?…¿que va a ser de nosotros en menos de una semana?

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2 Comments

Juan Jesús 15 mayo, 2015 at 12:38

Estupenda review de un episodio muy emotivo.

No me esperaba para nada lo que Weiner iba a hacer con Betty. Hubo momentos en la serie que era “odiosa” en muchos aspectos, en mi opinión, pero aun así siento que si esto lo hubiera hecho antes en la serie, aun con lo poco que ha salido en las últimas temporadas, hubiera dejado un gran vacío (Weiner, ¿por qué? ¿por qué? – Mourinho style). La evolución de este personaje a lo largo de la serie es digno de estudiar en “psicología”. Si no la vemos en el último episodio, algo que estoy casi seguro, creo que ha sido una gran despedida del personaje y del pivón que la encarna, la siempre criticada (no por mí) pero hermosa January Jones. Además, las escenas de Henry contándole la noticia a Sally (a ella sí quiero verla en la final sí o sí, por favor, Weiner, hágase tu voluntad) y cuando esta última lee la carta son pura emotividad para el espectador.

Y la casi segura despedida de Pete ha sido impresionante. Y yo que pensaba que era de los pocos que se quedaría en McCann. Creo que han mostrado al Campbell más romántico, verdadero y sincero consigo mismo. Siempre he pensado que era un personaje con el que no coincidiría casi nunca con sus locas acciones, pero reconozco que me ha impactado para muy bien. Amor, familia, viajes y una larga vida por vivir. Podemos decir que la historia de los personajes de Mad Men están acabando de forma insospechable. Para guardar secretos, confiaría en el señor Weiner como a nadie. ¡Qué dominio de esconder sus historias!

Un final que no parece que será el mismo para Don, ni el de una ni el de otro. Empezando por un sueño que le atormenta, el de que aun tiene que pedir perdón por ser quien es, no quien realmente es. Esa dualidad Don/Dick ha estado hoy más unida que nunca. He disfrutado mucho todas las escenas en el motel. Cuando arregla la máquina de Coca-Cola no he podido evitar soltar una tímida sonrisa. Tengo que decir que no me esperaba para nada la escena con los veteranos, y menos aun cómo acabaría. Pero era necesaria. Ese chaval era la representación de lo que Don fue. Engañar a todos para ganar dinero, sin importar ser quién eres. Cuando le da el coche, no sabes que pensar, pero sí que ese chico ha tenido mucha suerte (no solo en el sentido monetario creo yo). Y nos despedimos de nuevo con un Don solo. Pero no como en los anteriores cinco episodios, sino con una sonrisa que hace que no parezca él. Una sonrisa que puede llevarnos a un final épico. Una sonrisa que ha costado muchas crisis de identidad. Una sonrisa que pone punto y final a Don como publicista para dar vida a un Don (mejor dicho Dick) que está muy cerca de lo que significa felicidad para él.

No quiero hacer suposiciones de lo que nos queda por venir. Pero va a ser tan grande o más como esta última mitad de temporada (especialmente los últimos 3 episodios), que para mí se sitúa en los estándares más altos de la serie. Solo espero que no haga como su compañero David Chase en The Sopranos (serie que adoro y recomiendo ver a todo el mundo, sin excepciones, pero con un final muy polémico) y nos de un final de verdad, como Mad Men se merece.

Estoy encantado de haber podido seguir el camino de Mad Men en la última temporada con vosotros. Ha sido muy grato y he aprendido y descubierto muchos detalles de la serie y de su filosofía que a mí se me podían escapar o desconocía. Nos leemos en la “series finale”, ¡qué duro se hace decirlo!, para despedir a esta serie por la puerta grande.

Un saludo y, como Don finalmente, a sonreír a la vida, que a veces hace falta decirlo 🙂

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Christian 16 mayo, 2015 at 03:42

Creo que este capítulo fue emocionalmente brutal, jamás me espere esa bomba atómica que tenía preparada Weiner. Si hasta hace unos capítulos atrás, algunos nos quejábamos que la serie no vislumbraba un aire de cierre, creo que ahora estamos en todo lo contrario, cada escena, cada conversación parece ser la última, es más creo que la serie ya termino con Lost Horizon y ahora estamos en una especia de epilogo, es estar saboreando por un buen rato el ultimo sorbo de un vino añejo y esplendoroso que requiere paciencia y entrega para apreciarlo en toda en su magnitud.

Cuando Weiner deja caer esta bomba que significa el cáncer de Betty, quede paralizado, me emocione hasta los cojones. Pero por alguna razón siento que es una situación totalmente coherente con el personaje y la serie. Después de tantos cigarros fumados en la serie, alguien tenía que salir maltrecho (me encanta ese esfuerzo de Weiner de deconstruir el propio relato de la serie). Aquí se conjugaron un montón de cosas con exquisita maestría, en ningún momento se siente que es recurso desesperado por cambiar el rumbo de la serie. Está hecha con tanta fineza la situación del cáncer, que no queda más que aplaudir de pie a todos los que hacen posible la serie. Aquella escena de Henry llorando en frente de Sally, me dejo perplejo y conmocionado como hace tiempo no lo hacia una escena de Mad Men. Habrá que ver las implicancias que tendrá esto para el final del próximo domingo, aunque a estas alturas no me atrevo a pronosticar un final, pero aun así siento, que pase lo que pase, el final será satisfactorio, porque siento que Weiner ha encajado todo en su lugar hasta el momento. Finalmente todos los movimientos de ajedrez de los primeros capítulos de esta tanda, estaban diseñados para este final, que promete ser excelente.
Respecto a la historia de Pete, sentí una gran alegría que después de todas estas temporadas, el “hijo” rebelde de Don encontrara un horizonte de expectativas adecuado para ser feliz, de algún modo reencontró las cosas significativas que nunca debió haber abandonado. Ante ese escenario, el personaje se puede despedir con grandeza. De este modo al parecer todos los ex socios de SC&P (a excepción de un par) están abandonando el barco de McCann, lo que me parece genial como para finalizar la serie, que cada uno haya tomado un camino distinto para seguir buscando esa tan esquiva felicidad, el carburante de un motor de sueños, anhelos y convicciones.

En cuanto a Don, estamos presenciando una extensión de lo que ya estábamos viendo. Aun inmersos en este road trip, podemos ver como Draper de a poco se va desprendiendo de todas aquellas cosas (auto incluido) que lo convirtieron en la persona que era, para apagar ese infierno interior que lo extinguía continuamente. Un proceso de desintoxicación espiritual que lo arroja a sus raíces aventureras, aceptándose a sí mismo como alguien imperfecto. De todos modos queda la sensación de que ese proceso siempre va a estar fragmentado por su pasado atormentado, ese miedo a ser descubierto se hace muy latente en el capítulo. Pero a diferencia de otras ocasiones, se le ve sin culpa, después de todo es lo que le toco vivir, al final del día cada uno hace lo necesario para volver a casa, como decía uno de los veteranos. Aquella escena es muy significativa, nadie lo juzgo por su pasado. Evidentemente conto la historia a medias, cosa que se sobreentiende desde el punto de vista argumental.

Don atraviesa un proceso de purificación, que no va a borrar su pasado, no va a cambiar su forma de ser, no va a cambiar sus miedos, pero si le va a permitir convivir consigo mismo, dejar de odiarse y juzgarse para sentirse nuevamente libre, esa última sonrisa es tan reveladora y significativa, que no deja espacios a dudas. Don finalmente empieza a vislumbrar aquellas cosas realmente significativas de la vida. Bert ya se lo dijo, finalmente las mejores cosas de la vida son gratis. Ese demonio publicitario que el mismo creo, para vivir la vida de las revistas, está dando sus últimos suspiros para llevar a cabo esa reorientación de sentido tan necesaria para su vida. ¿Se acuerdan del poema de meditaciones en emergencia, en el primer capítulo de la segunda temporada? Parece casi premonitorio: “Now I am quietly waiting for the catastrophe of my personality to seem beautiful again”.

Hay que destacar un hecho bastante importante y que ha pasado algo inadvertido, pero creo que la conversación de Sally y Don, es muy significativa, el tipo puede estar desprendiéndose de todo, pero aún mantiene el contacto con su hija e incluso le detalla la hoja de ruta que tiene planificada. Esta debe ser la expresión de que Don comprende que sus hijos son finalmente lo único que tiene en la vida, ¿será esta una señal de cara al final de la serie? De todas formas siento que todo encaja muy bien, quizás algunos no lo saben pero Weiner diseño el final de la serie cuando estaba escribiendo la cuarta temporada. Y creo que se nota, todo pareciera estar hecho con una sutileza y una calma tremenda, la resolución de la vida de Don hasta el momento me fascina, todo es muy coherente y aterrizado, creo que es absolutamente lo contrario al final de Lost jajaja.

Todo pareciera que estar perfectamente orquestado para el ultimo capitulo. Solo resta disfrutar, aunque lo primero que haré será ver la serie de nuevo. He estado viendo algunos capítulos sueltos del principio, y todo parece cobrar tanto sentido en estos capítulos finales, que cuando este el mosaico completo, la serie adquirida una mayor grandeza a la que tiene.

¿Se han puesto a pensar que si el chico del motel choca con el auto y queda irreconocible, cabe la posibilidad de que confundan su cuerpo con el de Don Draper, dada la documentación del vehículo? Suena loco, pero si en una de esas…

Voy a dejar un par de links

Este es el tráiler de la 5 temporada, pero igual aplica para el final, hagan como yo y emociónense
https://www.youtube.com/watch?v=vesjh3LXSKM

Un tributo muy bueno al personaje de Don
https://www.youtube.com/watch?v=bTzua0URqzc

Una canción bellísima interpretada por Judy Holiday con imágenes de la serie, si aún están afectados por lo de Betty, quedaran devastados.
https://www.youtube.com/watch?v=Qy08OyEKm6U

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