“No más”: Season premiere 3a temporada Breaking Bad

Ya tenemos de vuelta una de las drogas catódicas más adictivas del momento. Breaking Bad abrió ayer su tercera temporada con uno de esos capítulos que la hacen lo grande que es. Walter White está de vuelta con su depurado producto, y los desdentados seguidores estamos de enhorabuena.

Al final de la segunda temporada dejamos a su protagonista en un barrizal de dimensiones épicas: su mujer le abandona (llevándose con ella a sus dos hijos), Jesse está enganchado al caballo por la muerte de su novia, y el padre enojado provoca deliberadamente un accidente aéreo que estalla, no por casualidad, encima de la misma cabeza de Walter. Visto ya su primer capítulo, parece que las cosas no le serán tampoco fáciles, en su ya disparatada y complicada vida.

Cantidades de Spoilers abusivas. Continuar leyendo puede provocar efectos secundarios no deseados

El capítulo empieza con unos cincos minutos de auténtica perplejidad en territorio mejicano. Estos sirven para presentar a dos sicarios/narcos del carajo, que no sólo las gastan con sus botas, sino que se compenetran como gemelos que son, y que traspasan la frontera con la convicción de que ningún gringo, por mucho que su apellido Heisenbergh recuerde al más temible capo de las SS, pueda controlar el negocio de la droga a los cercanos y poderosos narcos de la droga. A pesar de los esfuerzos para presentarles como un tipos duros de cuidado, Tuco era demasiado diabólicamente genial, como para que nos podamos olvidar de él a costa de esta nueva pareja.

De forma seguida, un conjunto de telediarios, nos recuerda el fatídico accidente aéreo con el que concluye la segunda temporada, y a continuación vemos a un Walter desperado y desolado, quemando todo el dinero recaudado a través del tráfico de su preciado cristal (saltan las primeras carcajadas).

Por otro lado, la mujer le pide al divorcio al gran profesor de química, tras enterarse de que el hombre con el que ha vivido los últimos dieciséis años ha llevado demasiado lejos su conocimiento, hasta el punto de traficar con ello. A la vez, el gran personaje que se intuía en la primera, y que se destapó en la segunda, Jesse Pinkman, está siguiendo terapia en rehabilitación.

Uno de los grandes momentos de esta premiere season, ha sido cuando en un acto de la escuela hacen una especie de homenaje a las víctimas del accidente (típicamente americano), y un poco, en su contra, le pasan el micro a Walter, quien pasa de la timidez inicial a un disparatado discurso en el que destaca el lado positivo del asunto, comparando el choque con el fatídico accidente real que tuvo lugar en Tenerife. Todo ello en concordancia con lo que se anuncia como una tercera temporada que incide en el sentimiento de culpabilidad de White.

De ahí, lo coherente, cuando vemos a Walter White reunirse con Mr. Pollo para anunciarle que deja el negocio, incluso, cuando Mr. Pollo le propone un asunto que le reportaría 3 millones de dólares, a lo que White, tras dudar, le responde que está fuera (cosa que dudo por completo, ya se meterá en algún embrollo que le haga sacar su lucidez creativa con la metanfetamina).

Por último, el capítulo concluye con los dos bastardos asesinos mejicanos dirigiéndose a la caça de Walter.

Como ya nos vienen mal acostumbrados estos traficantes de narrativa lúcida y contundente, el capítulo que inaugura esta tercera temporada es otra muestra de ingeniera audiovisual de lo que debería ser la ficción televisiva. Cranston, con su pinta de neonazi redimido, seguirá causando grandes alegrías a los tele adictos, que esperan ya con impaciencia su próximo capítulo, donde seguro que deberá hacer frente a mil encrucijadas nuevas en su incierto devenir.

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