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Juego de tronos: Review 7×04 “The Spoils of War”

posted by Omar Little 7 Agosto, 2017 0 comments

Juego de tronos 7x04

Juego de Tronos traspasa el ecuador de la temporada del parpadeo calcinando haters, escépticos y trolls con un final mayúsculo, una batalla que ha justificado los insípidos instantes que la han precedido.

10 minutos antológicos que incorporar al mausoleo de la acción del fantástico medieval. Una vez más Juego de Tronos ha dispuesto músculo para demostrar que no hay quien le tose, ni en el cine ni en la televisión, a la hora de orquestar las batallas más bestiales.

Y eso que el tema ha empezado algo soso con reencuentros familiares en el Norte de los tres hermanos Stark, siendo Arya la última en llegar, pero demostrando la gran personalidad adquirida como nikita y sus habilidades esgrimistas. Y con Sansa en su nueva responsabilidad de Lady Stark pero más sonriente, y con Brandon recuperando algo de los minutos en pantalla que siempre le han negado.

En otras coordenadas Lannister y Custo Dalmau – qué grato resulta recuperar a este personaje – han estado enfrascados contando lingotes, y preparando el suministro de víveres para el reino de Cersei, mientras Bronn se obstinaba en pedir su parte del pastel envuelto en forma de castillo. Mientras que en Dragonstone, Daenerys y Jon Snow han intimidado un poco más durante su paseo por las grutas y el descubrimiento de su Atapuerca. El entendimiento de ambos ha terminado de cristalizarse con la reina de dragones pidiendo opinión al propio Jon sobre los siguientes movimientos de guerra a acometer, después de que, y por culpa de los últimos fracasos que la han dejado sin aliados, se haya cansado de la paciente estrategia militar de su mano. Sin embargo, la respuesta de Jon es clara, no ir a machete con toda la artillería dragonesca y sembrar el terror entre los habitantes porque entonces se convertirá en otra reina déspota en la lista – y hablando de listas, Arya no ha soltado prenda cuando le han preguntado sobre esta, solo contestando que la mayoría de los integrantes en ella están muertos.

Aunque todo ha quedado en pecatta minuta, en hierbajos expulsados sin digerir, cuando en los ya clásicos diez minutos antes de los finales gloriosos, ese paraje cacereño donde se relajaban las tropas de los Lannister se ha convertido en el escenario de una parrillada gigantesca. Primero con el ataque sioux de dothraki que ha pillado por sorpresa a Bronn, Jamie y los Tarly. Aunque la aparición estelar, marcando un punto de inflexión de no retorno en la batalla, la ha protagonizado la presencia de Daenerys a los lomos de uno de su Fújur salvajes y sin domesticar. A partir de ahí una escabechina alucinante pasada por la barbacoa. Con las tropas de Lannister calcinadas y mermando, Jamie ha intentado frenar el ataque con los arqueros, cuyas flechas han hechos cosquillitas al dragón. En esas, Custo Dalmau se ha tenido que escabullirse del fragor de la batalla para apoderarse de la ballesta gigante. Y ha sido al segundo intento que ha conseguido herir al dragón aunque no lo suficiente para cambiar el signo de una batalla perdida desde que ese incómodo silencio fuera roto por la presencia en el horizonte de uno de los animalitos de Daenerys. Sin embargo, la herida ha provocado que Daenerys se bajara de su infalible arma para intentar sacar la flecha a su dragón, despiste que Jamie ha intentado aprovechar para acabar con una guerra que no ha hecho más que empezar. Aunque antes de arruinar la temporada, el dragón se ha dado cuenta y lo iba a pasar por la parrilla por cometer osado movimiento cuando Bronn ha saltado sobre el caballo de Lannister  para lanzarlo hacia el lago colindante y así salvar su preciado pelo del fogonazo. El capítulo ha pasado a negro con el cuerpo del Lannister hundiéndose en la profundidad del lago. Y quizá lo más interesante ha resultado comprobar como Tyron, desde lo alto de una colina, ha contemplado la escena con la misma carga emocional que el telespectador, sufriendo como un condenado por la suerte de su reina, así como la del único pariente a quien guarda estima.

Brillante final en lo que supone la primera batalla seria y en pantalla de esta guerra sin cuartel arrancada para el control de los siete reinos. Dosis de espectáculo sin concesiones, sin detenerse en los detalles, pero orquestados con gotas de maestría y alarde técnico… o alarde digital.

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