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Twin Peaks: Episodio 3×07

posted by Omar Little 19 Junio, 2017 2 Comments

Twin Peaks 3x07

Parte de las últimas plegarias han sido atendidas con la última dosis tocada por el último genio dadaísta. El tono humorístico apegado al relato de Dougie se ha ido apagando a medida que la atención se desplaza con determinación hacia Twin Peaks, y con este, el drama y el melodrama ganan terreno. Ha sido al menos allí donde el capítulo ha dejado algunos de sus momentos más notorios. Aunque no todo han sido atenciones para los seguidores más exigentes, el mal rollismo ancestral de la serie aún se hace esperar (aunque esta última hora ha tenido un par de llegadas a esa zona angustiante) mientras Lynch/Frost siguen recuperando personajes familiares y ampliando la baraja de cartas, así como escudriñando y profundizando en el desarrollo dramático del retorno.

Especialmente revelador ha sido la escena entre Hawk y el Sheriff Truman alrededor del descubrimiento de las tres hojas del diario secreto de Laura Palmer encontradas por el sioux en los baños de la comisaría. El cerrojo críptico de Lynch deja la llave al alcance de cualquier con dos dedos de frente como ha vuelto a demostrar la conversación entre estos dos para explicar el significado de esas notas y la relación con el desaparecido Dale Cooper, que al fin y al cabo, no es más que lo que ya sabíamos desde los primeros episodios de la nueva temporada. La novedad es que ahora hay más gente sobre la pista del Cooper héroe y el Cooper villano. Volcados en los misterios del Cooper Corazon salvaje está un Gordon Cole pidiendo paso como uno de los personajes más emblemáticos de la serie, y su compañero de fatigas Albert, quien tras conocer los modales de Diane (Laura Dern), la misteriosa y enigmática secretaria de Dale Cooper, la han convencido para que se reúna con el Doppelganger de este. A cierta distancia de los bosques, Lynch sigue extrayendo el factor perturbador desde los espacios cerrados, la rever y el diseño de sonido que el mismo atiende. Ha quedado de nuevo expresado con el breve encuentro entre Diane y el Cooper malote, donde la primera ha reconocido rápidamente que el identificado como Dale Cooper se caracteriza por una ausencia absoluta de corazón. Y así se lo ha expresado a Gordon, quien previamente le había ordenado al alcaide que lo mantuviera bien vigilado como así no ha ocurrido. Ya que pocas secuencias después, tras una reunión a solas entre el Cooper villano y el alcaide, donde al parecer Cooper lo chantajea con asuntos sucios que conoce, no solo ha conseguido una liberación inmediata, sino con coche de alquiler y la compañía de un chungo de fatigas incluido.

Saltando hacia el relato de Dougie, este se ha caracterizado por su habitual hilaridad absurda. Esta vez lo hemos seguido en el trabajo, donde el compañero interpretado por Tom Sizemore ha intentado ponerse en la esfera de conversación de Dougie mientras este seguía absorto haciendo garabatos sobre los archivos. Entonces ha aparecido la policía, y la mujer de Dougie también ha entrado en su oficina, creando el disparatado encuentro Marx de la jornada – sí, el director también ha hecho acto de presencia-. Un interrogatorio que, por el estado catatónico de Dougie, ha resultado entre la  mujer de este y los detectives, quienes al final han confirmado que todo ese espectáculo se debía al encuentro del coche, el cual han hallado bajo los efectos de una explosión con víctimas relacionadas con bandas criminales. Para redondearlo, ya a la salida del curro, Dale Cooper ha parecido recuperar su habilidad y senectud cuando ha impedido el ataque con armas de fuego por parte del enano salido de un filme de los Farrelly.

Aunque más interesante ha resultado el relato paranormal, el de los tentáculos con cabeza de Chris Carter, donde la enviada por el Pentágono descubre lo que podría ser el cuerpo del Coronel Briggs, aunque sin signos de envejecimiento y a lo Sleepy Hollow. Tras la pertinente llamada a su superior, este ha hecho otra en fuera de campo, mientras la mujer enviada para investigar ha insinuado que a partir de ahora ese caso estará bajo ángulo conspiranoico. De regreso a Twin Peaks hemos conocido pequeños detalles e interioridades de personajes antiguos y nuevos, hemos visto transcurrir una extraña secuencia en el Roadhouse a ritmo de Theo Angelopoulos, y finalmente, sin actuación del grupo lynchiano de turno, el capítulo ha cerrado las compuertas en el icónico dinner.

La séptima entrega ha seguido perfilando el tapete argumental del retorno, aportando cuantiosas pistas sobre el encaje de las piezas, y avasallando en información y elementos propios del discurrir de la trama. Un capítulo obligado para el avance narrativo, aunque sin mucho peso bizarro, ha dejado momentos desconcertantes – especialmente en el plano visual y técnico, qué jodidamente rara es esa investigación policial y entrevista de testigos tras el placaje de Cooper al mini-yo – y también ha dejado dos apuntes de terror propios del ambiente malsano que se le pide a Lynch surcando el universo Twin Peaks. El primero de ellos, en la morgue, cuando en segundo plano se ha acercado una especie de figura oscura, durante la mayor parte de su recorrido en fuera de foco, hasta que luego, desde otro plano y perspectiva, parecía ser un homeless, uno igual de terrorífico que el de la escena desmayo de Mulholland Drive. El otro momento terror ha sido apenas una punzada de un segundo, de nuevo a través de lo sugerido, con esa puerta entreabierta e insinuando lo peor en esa localización donde minutos antes habíamos visto a Andy Brennan mantener una inquietante conversación con un leñador quien le ruega que se vaya de ahí bajo la promesa de encontrarse luego en un paraje más asolado, cosa que nunca sucede…¿qué aguarda detrás de esa puerta?

Incógnitas que se revelarán, o no, en los once capítulos que quedan para finiquitar uno de los hitos culturales de nuestro tiempo.

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2 Comments

Fran Villaescusa 19 Junio, 2017 at 14:22

La silueta de negro que parece un homeless que aparece por la morgue es el mismo que se “desvaneció” de la celda en el segundo capítulo de la temporada. ¡Mal rollo máximo!

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Alberto Varet Pascual 20 Junio, 2017 at 00:15

Eso ha sido increíble. Y el encuentro Laura Dern-Bad Cooper ha sido lo más. Está siendo alucinante. Me ha molado también lo de las páginas secretas del diario de Laura y el sonido en el hotel de Ben Horne. Buah, es la hostia. Impredecible al máximo.

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