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The Good Fight: 1×10 “Chaos”

posted by Paloma Méndez Pérez 20 Abril, 2017 0 comments

The Good Fight 1x10

Llegó al final el spin off más feminista y multiétnico de la historia. Pero el final fue menos apoteósico de lo esperado, aunque incluyó tintes de apocalipsis y plaga bíblica que es una novedad si comparamos con The Good Wife.

Nada realmente nuevo bajo el sol. El recurso a antiguos conocidos de la vida y obra de Alicia Florrick como Dylan Stack (Jason Biggs) el pesado de los bit coins. Y algo de amores pasados como el de Kurt McVeigh (Gary Cole) con Diane Lockhart (Christine Baranski). Además de un punto y coma en la trama de estafa en villa Rindell.

Empecemos por el caso autoconclusivo que ocupa el capítulo de esta semana. El de los bit coins se presenta en el despacho de Diane para pedirle que le represente. Resulta que según argumenta alguien ha pirateado su ordenador y le ha introducido un código para responsabilizarle de un mega apagón que afectará a Chicago en horas. Y están en Chicago como para estar sin luz. Diane se reúne con sus socios y deciden mandar de pesca a Lucca (Cush Jumbo) por eso de su noviazgo con el ayudante del fiscal millonario y futuro senador Colin Morello (Justin Bartha). Increíblemente este no la traiciona, pero pierde bastante de su pretendida indignación cuando le dan un ascenso. Lucca acaba acusada de colaboración con terroristas, cuando la usb que entrega a la fiscalía infecta los ordenadores de la fiscalía. En el juicio acaba representándola Maia Rindell (Rose Leslie) quien no sabe aún la que le espera. Por cierto, a Lucca ya libre es Colin el que parece pasar un poco de ella.

Todo el bufete se pone en marcha para localizar al terrorista y tenderle una trampa con la participación de Felix Stapless (John Cameron Mitchell). Efectivamente le cazan cuando se reúne con el cebo y resulta que era el pesao de los bit coins como era de esperar.

Diane se lleva un susto cuando Kurt resulta herido en un accidente. El susto es todavía mayor cuando descubre que el accidente no ha sido tal, sino un acto heroico al evitar el secuestro de un bebé. Evidentemente acaban en la cama después de vivir la jornada más parecida al apocalipsis cuando efectivamente a la hora descrita, Chicago sufre un apagón.

Los Rindell se tiran al monte. Henry (Paul Guilfoyle) duda entre si escapar o no. Cuando parecía decidido a huir del país, conoce que su hija puede ser procesada por mentir a una agente federal. Entonces parece aceptar el trato de la fiscalía y cumplir los 35 años. Convoca a su familia a una cena como si tras ello fuera a ir a prisión.

El final se nos presenta tras un soliloquio de Adrian Boseman (Delroy Lindo) sobre el rumbo errático de la humanidad y demás desgracias. Está genial y la única queja es no haberle dejado a Diane el papel protagonista en esa reflexión.

Finalmente, Lucca aparece en casa de Maia para cenar tras el largo día de colaboradora con terroristas. También recibe la visita de la fiscalía. Vienen a acusarla de mentir a una agente federal tal y como amenazaron a su padre si no aceptaba el trato. Evidentemente Henry ha huido.

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