Treme: Open season

Tremazo

Ok, de los cuatro lectores de media que tiene mis entradas, dos habrán salido por patas al leer el absurdo subtítulo, pero sé que al menos uno de ellos, se habrá ido a ver inmediatamente Treme (yo ya me sentiría satisfecho), el otro seguirá creyendo que Caso abierto es lo más grande que ha parido nunca este medio.

Pero centrémonos en lo que de verdad importa aquí, en lo que es motivo de celebración: la vuelta del señor que cuenta todos sus trabajos por triunfos, el Bill Russell de la TV. Y evidentemente, hablo de David Simon, co-creador de la magistral The Wire, y de la no menos, Generation Kill, entre otros anillos que coronan su mano.

Treme  nos sitúa en Nueva Orleans, tres meses después que el Katrina barriera (literalmente) la ciudad sureña. La nueva serie de Simon gira en torno a la recuperación espiritual y física de la ciudad, mediante el poder curativo de la cultura, en concreto, de la música. 

Aquí el telespectador no debe esperar ver la crudeza y la violencia que el mundo de la droga dejó en las retinas de los seguidores de The Wire, aquí el motor que mueve la trama, es otro tipo de droga: la música. Y ya se deja claro en la primera secuencia de su open season (la serie se estrenó en los EEUU el pasado domingo, a España llegará en mayo) con un parade con algunos de los personajes que pueblan la serie.

Su primer capítulo ha servido para presentarnos a los personajes que configuran este drama coral. Todos comparten el vivir en una ciudad devastada, que intenta rehacerse, y que a la vez están enojados con el trato recibido por las organizaciones gubernamentales (o más correcto sería hablar del no trato). En este entorno somos testigos de la vida de músicos como Antoine Batiste (Wendell Pierce), cocineros como Janette Desautel (Kim Dickens), profesores como Creighton Bernette (el siempre genial John Goodman), o el personaje que ya se ha ganado todo mi respeto Davis McAlary (Steve Zhan).

Como en The Wire, intuimos un dibujo preciso y auténtico de los personajes (de hecho Simon vuelve a contar con gente corriente para algunos de los papeles). De momento se perfilan algunas líneas narrativas de algunos de sus protagonistas, y dejamos las  tapiadas casas de Baltimore por el moho de las edificaciones destruidas.  Otra vez se respira autenticidad por cada poro, y el paisaje sigue siendo igual de desolador.

Además este capítulo de obertura,”Do you know what it means”, ha dejado ya patente, el esmero con el que se ha escogido la música, hasta el punto de que la HBO tiene en mente vender las canciones por Itunes. También para el recuerdo de este primer apetitoso aperitivo, el cameo de Elvis Costello en un bar de jazz, que por lo oído no será el único.

Han sido los primeros acordes del nuevo trabajo del gran Simon, pero estoy deseoso de seguir degustando esta comilona criolla. Seguramente muchos les decepcionará que de entrada la serie no destripe el pequeño cerebelo del espectador, pero estoy seguro que la imprenta de Simon, y su predilección por no dejar títere con cabeza, harán haciendo entrada. Esperemos que la tristemente reciente muerte de uno de los guionistas, David Mills, no interfiera en el desarrollo de esta serie, que de momento cuenta con 10 capítulos de una hora, y si la cosa gusta, se plantean cuatro temporadas más. De momento la cosa gusta, y el primero completado.

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