A lo largo de esta década a punto de concluir, la televisión ha irradiado a los telespectadores con algunos de los momentos de ficción más memorables, entrañables, adictivos, o simplemente, imborrables de su historia. Erigiéndose así en una alumna aventajada de los productos de ficción made in Hollywood. A lo largo de estos 10 años, hemos vivido fenómenos sociales como el de Perdidos, que ha allanado el camino para un sinfín de series de grandes presupuestos que de otra forma nunca hubieran visto la luz catódica. Pero también han surgido un gran número de series de pequeña escala, que llevadas por la moda de las series, han conseguido posicionar sus creativas ideas en horarios cercanos al prime time, al late night, o lo que sea (que más da mientras sean una realidad). Tras el camino han dejado un regazo de suspensos, rupturas sentimentales, abandonos laborales, dejadez higiénica e incomunicación social, por culpa de unos guionistas que han sabido mantener en estado de ansiedad a unos telespectadores convertidos en ionquis catódicos. Sin embargo, en este travesía a la exclusión social, hemos compartido algunos de los mejores instantes con unos personajes admirables, carismáticos, y tan bien definidos, que serían dignos de existir en nuestras añoradas vidas sociales. Aquí va un pequeño resumen de aquellos personajes de series de TV que más han cautivado mi intelecto y mi corazón.
* La siguiente lista no está ordenada por orden de preferencia.
1. Don Draper (Jon Hamm – Mad Men)

Es el hombre admirado, aquel que todos desean asemejarse; director creativo de una de las agencias de publicidad más prestigiosas de NY, marido de una Grace Kelly que todo hombre desearía casarse una vez en la vida (aunque sólo fuese durante un fin de semana), padre de unos niños encantadores, y propietario de una casa con jardín envidiable. Draper lo pose todo para ser feliz, sin embargo esconde un oscuro pasado que le hace plantearse constantemente quién es en realidad y en quién se ha convertido. Todo él es una contradicción, símbolo de una sociedad norteamericana paradójica (especialmente en ese momento histórico), que tan bien parece conocer a la hora de plantear sus campañas, y que a la vez, tanto repudia.
2. Dr. Walter Bishop (John Noble – Fringe)

Bishop pone el colorido de humor a una serie como Fringe, y esto lo agradece el telespectador. Sus constantes salidas de tono mezcladas con sus profundos análisis científicos han sido uno de los descubrimientos de la temporada. Fringe sin el doctor Bishop bajaría enteros.
3. Omar Little (Michael K. Williams – The Wire)

Poco se puede decir sobre este personaje carismático de The Wire. ¿Es bueno, es malo?, nadie lo puede afirmar con rotundidad ya que no se ha construido bajo ninguna borrachera de estereotipos o clichés. Su composición obedece a la prosa de la calle, surge de la cabeza de un guionista que se ha pateado mucho tugurios, celdas polvorientas o que ha tenido que fotografiar muchas siluetas en los asfaltos. Omar es un asesino desalmado, todo el mundo lo teme y lo repudia, pero bajo esa capucha siniestra se esconde un homosexual con corazón, le hemos visto también en su lado tierno, y como todo lo que acontece en The Wire, nada más cercano a la realidad.



