Don’t believe da hype

Normalmente servidor no suele anticiparse a los hechos, siempre suele concluir todos los capítulos de una temporada para analizar la misma. Pero hay casos en que la paciencia se ve mermada por culpa de unos guionistas exasperantes o por culpa de la ola del hype que impregna de altas expectativas un producto que luego no las cumple. Esto es básicamente lo que ha pasado con Flashforward, la serie que irrumpió como la que tenía que hacernos olvidar Perdidos, para en realidad convertirse en la nueva Heroes.
De hecho guarda varios paralelismos con la serie de Tim Kring, que a su vez pretendía asemejarse al esquema que configuró Perdidos. Al igual que éstas Flashforward la protagonizan varios personajes (cada uno de ellos cubre una parte de la pluralidad de los vastos EEUU) que tienen su base de operaciones en L.A., pero no por ello, dejan de visitar otros escenarios del globo (quizás con menor frecuencia que en los referentes). Su piloto también es espectacular, extremadamente caro, y el pico de calidad de la serie, a partir de ahí todo es bajada.
La premisa ideada por David S. Goyer a partir de una novela de Robert J. Sawyer daba para vender una serie, pero vistos los últimos capítulos, no era suficiente para guardar el nivel durante toda una temporada. Sus tramas giran en torno al día del colapso, día en que todos los habitantes del mundo se desmayan durante dos minutos y diecisiete segundos y tienen una extraña visión sobre futuro, un flashforward. A partir de este suceso misterioso, los personajes intentaran desvelar las causas de ese asunto, y ver con temor como sus visiones se van acercando a un punto sin retorno. Mientras los guionistas se han relajado de sobremanera confiando en la fuerza del hype, y la serie ha ido perdiendo fuelle capítulo tras capítulo, hasta el punto de llegar al actual mini parón, que los directivos han utilizado como toque de atención a los responsables ante la caída significativa de audiencias.





