La noche de Mr. Dynamite

Live at the Apollo

Tres años antes de que el mundo se volcara con la muerte del rey del pop, otra figura clave de la música negra americana nos dejaba sin tanta repercusión de por medio (en estos lares, en su tierra natal sí que la tuvo); El Padrino del Soul moría por fallo cardíaco a los 73 años de edad. Tras su muerte miles de personas, la gran mayoría afro americanas, salieron a las calles de Harlem (NY) en peregrinación hacia el teatro Apollo, lugar donde yacía el féretro, y donde la gente pudo despedirse de él. No fue ninguna casualidad que se escogiera tal espacio para la despedida, ya que esas mismas paredes, 40 años atrás,  habían albergado uno de los mejores lives registrados de la Historia, y todo por obra y gracia de James Brown. Gracias al vinilo, CD’s, MP3 y remasterizaciones (pese a los que pudiera opinar Walter Benjamin)  todos los que no estuvimos en esa inolvidable velada podemos ser partícipes de ella con Live At the Apollo, para muchos el mejor álbum de un directo que pueda existir sobre la faz de la tierra.

Tras los primeros compases de “I’ll go crazy”, y especialmente con la entrada de Brown en escena, la euforia se desata entre el público presente la noche del 24 de octubre de 1962. Ya desde los primeros minutos El rey del Soul deja claro el porque de sus distintos apodos lanzando su potente chorro de voz  a través del teatro como un río torrencial por el que se transporta a los presentes, y al oyente con ellos, hacía un mar de emociones. Resulta hasta chocante percibir el poder de contagio del Sr. Dinamita. Todas sus interpretaciones, sus pasos sobre el escenario,  sus comentarios con la audiencia, son acogidos con fervor por los presentes, algo que ejemplifica, aunque sea en una pequeña porción, la magia de esa velada en el Apollo Theatre. El Padrino del Soul no sólo demuestra su poderío con la voz, sino también su habilidad como maestro de ceremonias poniéndose al público en el bolsillo con sus intervenciones y haciendo gala de su sex appeal salvaje con las mujeres.

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