
El Primavera Sound 2009 arrancó ayer en el Parc del Forum de Barcelona dispuesto a demostrar su fino paladar musical a la hora de programar un cartel, que año tras año, ha sabido obtener el reconocimiento de público y crítica. Su propuesta musical se alargará en el día de hoy y concluirá mañana sábado, como el día fuerte en su programación. De momento centrémonos en lo que dio de sí su primera jornada.
Al traspasar por primera vez el umbral del recinto, uno se daba cuenta que la afluencia de gente era ya considerable por ser día laborable y horario temprano, sospechas que se confirmarían más adelante con aforos a rebosar en conciertos de corte experimental. Una afluencia de público acentuada por tratarse de un jueves, y que deja patente la sinergia favorable al PS tras la desaparición de este año del Summercase.
The Vaselines
La primera marea humana del día tenía como destinatario el escenario Rockdelux, donde la banda norteamericana The Vaselines daban muestras de su indie pop, que en su día encandiló al mismo Kurt Cobain.
Yo la tengo
Tras un tibio tentempié musical, llegó la hora de Yo la tengo. El tridente de New Jersey empezó con las guitarras afiladas a lo alto y practicando una distorsión ruidista poco apetecible para las grandes audiencias. Por suerte de todos los presentes, los norteamericanos suavizaron su inicio arrollador, con temas más melódicos, donde la voz corría por una atmósfera de sonido compacto, con ciertas licencias a la distorsión, e incluso, se permitieron un tema puramente punk. En líneas generales su directo fue enérgico, crudo y compacto, tan sólo algo perjudicado por su escapismo ruidista que lidiaba peligrosamente con la paciencia del público.
Andrew Bird
Este cantautor de Chicago parece moverse por el escenario con la misma soltura que Yaya Touré lo hace sobre el terreno de campo en posiciones defensivas, de mediocampo o atacantes. Bird demostró su habilidad para tocar el violín, la guitarra acústica, el banjo y lo que se le ponía por delante, para crear una música a medio camino entre el folk, el jazz, la world music y ciertos tintes rockeros.
Phoenix
Poco se pudo disfrutar de las habilidades de Bird, porque a los 20 minutos la banda francesa Phoenix iniciaban su directo. Un live que supuso el colorido musical a la primera jornada a base de un menú plagado de singles, muy efectivos para cualquier festival. Los franceses demostraron su habilidad para construir piezas potentes hiladas con precisión instrumental, y envueltas con ese tono de pop satinado que tan grácil resulta al oyente (llaméenle factor edulcorante si quieren). No faltaron ni su último single 1901, ni la pegadiza y soberbia Funky Squardance, ni el guiño final al barcelonismo aún eufórico con Rome.

foto Dani Canto
My Bloody Valentine
Si a uno nada más entrar por la puerta de un festival le dan la pertinente pulsera, y todo seguido, unos tapones de los oídos para la actuación de My Bloody Valentine, ya se puede uno imaginar qué se va a encontrar. Los que aún no sepan de que les hablo, quizás entiendan que con el primer rugido de esta bestia del shoegaze, se creó una especie de maremoto sonoro en las instalaciones del forum de consecuencias impredecibles (más allá de la más evidente: sangrar por el oído). El sonido de estos irlandeses es algo aterrador, demoledor, ensordecedor. Es difícil de entender cómo uno puede llegar a disfrutar con un láser de sonido distorsionado que parecía dirigirse directamente a los timpanos de los presentes en forma de cuchillos afilados. Más allá de sus aciertos musicales, (seguro que alguien con oído guerrero los puede localizar), es muy difícil posicionarse (en todos los sentidos) delante de esta banda.
El Primavera, pese asentarse sobre la escena de rock independiente, siempre ha velado por los aficionados a la electrónica, al hip-hop, y a otras propuestas más minoritarias como fue el soul el año pasado con Mary Wells o el minimalismo de este año con Michael Nyman.
Aphex Twin
En ese sentido, la primera jornada guardaba en la recámara dos de las balas más relevantes del panorama de la electrónica de hoy y de antaño. El primero en abrir el camino, fue Richard D. James, más conocido por el alias de Aphex Twin, o por el hombre que para desayunar estimula sus conrflakes con elementos piscotrópicos. Una leyenda urbana que de tener algo de real no sorprendería si uno ha presenciado los vídeos con que Aphex Twin decide acompañar su dj set. Tildar el universo de este particular artista de perturbador es quedarse corto. Aphex twin desplegó en el Primavera una sesión que fue in crescendo con sus constantes cambios de ritmos, su afinidad por los sonidos indescifrables, y con la habilidad de dejar hipnotizado a los presentes con su música y sus proyecciones. Quizás puso poca carne de la suya en el asador de su tabla, pero es indudable, que el perturbado perturbó (disculpen la redundancia) a las almas más desvalidas y a las más férreas.

Foto Cristina del Barco
Squarepusher
Tom “Squarepusher” Jenkisnon realizó un live centrado en lo que vienen siendo sus últimos trabajos, donde logra crear sonido de la mezcla entre las bases electrónicas, el bajo y la ayuda de un batería. Sorprendió a muchos ver a Squarepusher equipado con un bajo y sacando esa música. Su concierto pasó por algún bache reiterativo, pero finalmente se fue ganando al público con su saber hacer y con temas de la envergadura de Come to Daddy, haciéndose cómplice y mensajero del saludo musical lanzado hacía pocos minutos por el propio Aphex Twin.
Ebony Bones
Este grupo de electrónica petardera aportó el colorido freak a una noche con pocos grupos dispuestos a dar caña y ofrecer motivos para bailar. Fue la versión pequeña del concierto del pasado año de The Go team.
Meneo
El que suscribe esto se perdió este concierto, pero de muchas bocas salieron grandes elogios hacía esta banda, que sin reparos acabaron su concierto de electroregaeton base chiptune en pelotas.
Con este grupo concluyó la primera jornada del Primavera, que a pese no ofrecer ningún directo deslumbrador, sí que dejó un sabor de boca general satisfactorio.



