La caja vacía

El señor Richard Kelly se han ganado una reputación de culto entre cierto sector del público desproporcionada, y para quien escribe desmerecida, tras dirigir Donnie Darko; una entretenida propuesta con momentos inquietantes, y que dejaba entrever un estilo propio interesante, pero sin más. A pesar de que ese filme hacía presagiar buenos augurios en la carrera de su director, ahora, tras haber visto su última película, The Box, puedo afirmar que el boom inicial le ha venido más mal que bien a su trayectoria.
La última incursión de Kelly en el formato de celuloide es esta The box. Un thriller de ciencia-ficción que se basa en el relato corto “Button, button” de Richard Materson. En ambas obras somos testigos de cómo en 1976 una pareja ve alterada su vida, normal hasta entonces, con la irrupción de un misterioso viejo (Frank Langella), que se planta en la puerta de su casa con el propósito de ofrecerles una inesperada oferta: una caja con un botón rojo en su parte superior, que si se pulsa, morirá una persona en alguna parte del globo terrestre, pero en contraposición, se les entregará un millón de dólares.



