
Para algunos la décima edición del Primavera Sound fue la ocasión perfecta para sacar sus kits de medicamentos mágicos mientras otros hacían negocio vendiéndolos, para un grupo minoritario fue una buena oportunidad para practicar nuevas posiciones del kamasutra en las zonas fangosas de los matorrales, otros lo vieron como el marco perfecto para sacar a relucir las vestimentas más llamativas adquiridas en el último año, casi la mitad (todos ellos de habla inglesa) fue una mera excusa para dejarse el sueldo de un año en alcohol, para otros muchos fue la oportunidad de ver a Pet Shop Boys, y para un reducido grupo de gente, el PS fue un buen pretexto para que pudiésemos gozar de la música, que con muy buen criterio, sus organizadores programan.
Podíamos hablar largo y tendido sobre todo lo que acontece durante los tres días que dura el festival, y de las imágenes que perduran en cada uno. Para aquellos que vieron a Tim Harrington de Les Savy Fav corriendo semi desnudo por los matorrales del escenario ATP (A.K.A. los baños públicos romanos vikingos) puede que sea la imagen que van a retener, a no ser que se hayan topado con el inglés que blasfemaba al cielo: “it’s snowing”, o vivido el colofón diurno con Dj Coco y cincuenta espontáneos en el escenario con sombrero mejicano. Pero sí yo tuviera que hablaros detenidamente de algo, seguramente os hablaría de la lujosa zona de prensa Adidas Originals PrimaveraPro que montaron para profesionales y gente de la prensa con piscinita al mar, hamacas, carpas, y restaurante incluido, pero muchos me odiarías por eso. Así que lo mejor será sintetizar de manera escueta, esquemática y vacía estos tres días de música.





