
2008
Portishead – “Third”
Uno de los regresos menos esperados y más sorprendentes de la historia. Poco queda en Third de aquello que se conoció como trip-hop a principios de los noventa y que se convirtió en la alternativa jugosa y madura a la catarsis juvenil del brit pop. Los abanderados del Bristol Sound junto a Massive Attack y Tricky, acabaron con más de una década de silencio sin recurrir a los sonidos ralentizadas de base electrónica y conciencia negra que los consagraron. En Third, Portishead canalizó y revisionó su sonoridad hacia un encaje de texturas mucho más saturadas, rudas e incluso esquivas, y que supo acomodar también la electrónica primitiva con las variables rítmicas propias del rock progresivo. En definitiva, un disco inclasificable y sin igual.
Paul Weller – “22 Dreams”
Aunque siguen enmarcados en el punk, Paul Weller consiguió alejar a The Jam de la escena con una propuesta mucho más refinada y menos nihilista que la del resto. “The Modfather” ya era el músico más maduro de su generación siendo prácticamente un adolescente, algo que treinta años más tarde le permite seguir con una carrera envidiable. Traspiés no le faltan como evidencia su convulsa y discutible etapa al frente de The Style Council, pero Weller cerró la década en una forma envidiable: con el mejor disco de su carrera en solitario desde Wild Wood (1993). Uno madura musicalmente al ritmo que lo ha hecho la carrera del de Woking, y 22 Dreams es un disco con un largo bagaje a sus espaldas, cada vez más cercano a la música negra, al soul, al northern soul británico, pero que mantiene una clave rock evidente.




