La cita barcelonesa ha demostrado ser la mejor del territorio español. No solamente ha sobrevivido a los problemas económicos que han llevado a los festivales a caer en una inevitable selección natural, sino que ha batido todos sus records de asistencia. A continuación ofrecemos una pequeña selección de las actuaciones más interesantes que se pudieron ver en el Parc del Fòrum.

1. Neil Young

Sin lugar a dudas, la presente edición del Primavera Sound estará eternamente vinculada a un nombre propio: Neil Young. Venerado por los nostálgicos del movimiento hippy y respetado por las posteriores generaciones que han navegado por el garage, el punk y el noise, el rockero canadiense se presentó en Barcelona consciente que tenía que cumplir las expectativas depositadas 22 años después de su último paso por la capital catalana.

Tras poco más de 1 hora y 45 minutos de actuación, lejos de las 2:15 anunciadas, las casi 30.000 almas presentes salieron entusiasmadas por un espectáculo a la altura de lo esperado. Young alternó su repertorio más íntimo con el más electrizante y casi no prescindió de ninguno de los hits que han encumbrado una carrera que comenzó en 1966 Buffalo Springfield. No faltaron “Hey Hey. My My”, “Cinnamon Girl”, “Heart of Gold”, “Old Man”, “Down By The River” o “Rockin’ On A Free World”, y sólo “Like A Hurricane” quedó en la recámara del ansiado segundo bis que nunca llegó.

El incio de la gira europea de “Fork In The Road”, álbum del que sólo sonó  “Get Behind The Wheel”, demostró el buen estado de forma del que puede ser considerado el incono más importante de la generación que hizo nacer la cultura del rock. A sus más de 60 años, Young es el fiel reflejo de aquello que él mismo escribió en su día y que Kurt Cobain citó en su nota de despedida: “Es mejor quemarse que apagarse lentamente”.

2. The Pains of Being Pure at Heart

El aliciente que generaba la duda sobre la capacidad de desenvolverse sobre el escenario de los responsables de uno de los mejores discos en lo que va de 2009, era motivo suficiente para dejar a medias la actuación de Spiritualized y desplazarse hasta el escenario Pitchfork. El portal musical de Chicago se ha convertido en el gran valedor -a la vez que promotor- de la banda de Nueva York, y la repercusión que la web ha alcanzado en nuestra tierra quedaba evidenciaba por la gran cantidad de público local desplazado para la ocasión.

Pese a tocar poco menos de 45 minutos y no dignarse ni a fusilar su homónimo disco de debut, The Pains Of Being Pure At Heart acabaron con cualquier tipo de incertidumbre y demostraron que en directo se mueven con las misma soltura y frescura que en el estudio.

Mención a parte merecen sus temas inspirados en el pop más opaco de los ochenta que les ha valido constantes comparaciones con My Bloody Valentine o Ride, aunque los neoyorquinos tienen más en común con The House of Love o los Jesus and Mary Chain de Stoned and Dethroned. Su triunfo es el triunfo de la sencillez en un momento en que más que nunca la calidad tiende a confundirse con la complejidad y la experimentación.

3. The Vaselines

La hora y el día -el jueves a las 19:15- no acompañó la actuación de los escoceses, una de las más esperadas por los amantes del indie rock más genuino, el que no se preocupa por la actitud escénica y las truivialidades estéticas por las que destacan el séquito de bandas de lo más cool que inundan el panorama. La actuación de Eugene Kelly y Frances McKee representó la apertura simbólica más digna para el festival. Una actuación en la que no faltaron los temas que marcaron a toda una generación de bandas en Escocia e incluso al mismísimo Kurt Cobain, que versionó con Nirvana dos clásicos de la banda como “Son Of A Gun” y “Jesus Don’t Want Me For A Sunbean”.

The Vaselinas pueden ser considerados unos de los padres del hecho diferencial escocés en lo que a la música se refiere(con permiso de de The Pastels y Orange Juice). Y es que el sonido de la vieja Caledonia siempre ha tenido la mirada puesta en la otra orilla del Atlántico y no en sus vecinos del sur, lo que le confiere una personalidad única que se ha mantenido hasta nuestros días y que no ha privado a infinidad de bandas de gozar de relevancia internacional sin tener que hacer escala en Londres. Sólo para comprender la magnitud de su legado, valió la pena.

4. Black Lips

Sus caóticas, excéntricas y alocadas actuaciones son más que célebres en nuestro país, a pesar del poco recorrido en el mismo de la banda de Atlanta,  formada en el año 2000, que se dio a conocer hace apenas un par de años con “Good Bad Not Evil”.

Pese a que Jared Swilley, Ian St. Pe, Cole Alexander, Ben Eberbaugh y Joe Bradley estuvieron más cometidos de lo habitual, desplegaron un directo furioso y visceral, que dignificó la fama que les precede. Sobre el escenario su música carece de todos los matices que caracterizan el garage psicodélico de sus álbumes, para convertirse en una vorágine punk que no puede (ni debe) dejar a nadie indiferente.

5. Yo La Tengo

Una apuesta segura. El trío de New Jersey siempre es sinónimo de calidad y cuando es consciente que el público que le observa puede que no sea un extenso conocedor de su obra puede mostrarse de lo más accesible. Así que Yo La Tengo optó por un repertorio en el que no fallaron sus grandes canciones de alma pop como “Stockholm Syndrome”, “Mr. Tough” o “Tom Courtenay” pero no obvió su faceta más experimental. Ira Kaplan, James McNew y Georgia Hubley regalaron varios parajes instrumentales de puro noise que demostraron porqué la banda merece un puesto de privilegio en los altares de la música alternativa norteamericana.

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