
“La pequeña pantalla se ha impuesto a la gran pantalla“, frases en esta línea han sido una constante a lo largo de esta década que ya agoniza. Los adictos a las series nos podemos congratular de haber vivido los diez años más gloriosos de la producción televisiva. Todo estalló con ese fenómeno de masas que el rey midas de la televisión convirtió en oro a los pocos capítulos de su estreno. Perdidos configuró un nuevo panorama televisivo. No sólo impuso un modelo de serie basado en grandes presupuestos, con multitud de personajes que cubrían la diversidad étnica de los EEUU, y con tramas complejas que se entrecruzan en distintas localizaciones a lo largo y ancho del mundo. Sino lo verdaderamente revolucionario que hay que atribuirle a la serie de J.J. Abrams es la fiebre que ha provocado en la red. La red como expansión del universo propio de la serie, Internet como nuevo lugar de peregrinación para los devotos, y en definitiva un espacio en el que compartir dudas, elucubrar teorías, e investigar las constantes pistas que ha dejado la serie. Y además implantó una nueva forma de consumo: el streaming y la descarga directa, con los que las cadenas han tenido que hacer frente. Sus trepidantes tramas y la adicción extrema a la que te llevan sus estudiados guiones han provocado que los adictos necesitasemos la dosis al instante que la merca llegaba lista para descargar, sobre todo, para que nadie nos desvelará ningún secreto, y para poder empezar a imaginar teorías
Perdidos ha sido la serie angular de esta década, pero gracias a su impacto las cadenas han apostado por proyectos que en otro momento no hubieran visto la luz. La cosecha extraída durante estos diez años hace que algunos intentemos aún ponernos al día con nuestras series preferidas mientras siguen cayendo nuevas propuestas. Otra buena muestra del excelente momento que pasan las producciones de HBO, Showtime, ABC, o AMC es la fuga de talentos que ha habido del cine a la televisión. La televisión ya no es ese reducto al que venir a retirarse cuando un actor ha pasado al olvido, ahora la televisión es un marco perfecto para explorar las dotes interpretativas. Y no sólo ha sucedido con los actores, también directores, técnicos, guionistas han realizado el mismo trayecto.




Sólo me queda una temporada para poder afirmar, con total rotundidad, que The Wire es la mejor serie de esta década (con el permiso de ver cómo se desenvuelve el desenlace de


