Batman Arkham City (PS3)

Batman Arkham City

A todos nos ha pasado alguna vez. Llega el día y te diriges a tu camello más cercano (en mi caso era Norma Comics). Tienes el nuevo número de …Batman…. en tus manos (rellenar lo que está entre puntos con fetiche personal: Super Pop, Rolling Stone, Harry Potter…) corres hacia la caja registradora con el dinero en mano, deprisa, por si a alguien le da por atracar el local y llevarse tu tesoro como efecto colateral. Sales, nadie te sigue, vas hacia tu casa a una velocidad de espanto, elucubrando sobre la portada que ya has visto pero cumpliendo con un rito sagrado que no te deja abrir ni la primera página hasta que estés a salvo, cómodo y dispuesto para abandonar la civilización. El tiempo ha pasado deprisa, no sabrías explicar cómo has llegado a tu casa pero ya estás ahí. Sorteas a tus familiares como puedes y te encierras en tu habitación. Cargas el baúl rebosante de antigüedades contra la puerta. Estás a salvo. Empiezas a leer y lo que creías saber sobre la portada se cumple en las primeras páginas, pero la historia se tuerce atravesando caminos insospechados. Sumergido en un profundo trance haces una pequeña pausa. Tu conciencia sale a la superficie y le recuerda a tus dedos, que con cariño pasan cada página como si fueran de seda virgen, el poco tiempo que queda para terminar aquello que llevabas tanto tiempo esperando. La tristeza te abraza por un instante pero sigues adelante con la lectura hasta que cierras la última página pensando que acabas de disfrutar de algo que nadie en el mundo es capaz de comprender. Excepto el dibujante de ese cómic y tú. Esto es Arkham City. No es corto, es demasiado perfecto.

Después de esta exagerada pero necesaria introducción, hablemos de jugabilidad. Se repite lo que ya vimos en Arkham Asylum: un juego que trasciende los géneros para convertirse en una aventura gráfica beat’em upera de estilo sigiloso y reminiscencias sandbox. No intentes clasificarlo, el género debería llamarse “eres lo puto Batman”. La historia esta vez es un poco menos lineal ya que las misiones secundarias nos permitirán adaptar (un poco) el desarrollo de la trama a nuestra manera. No es un sandbox (gracias a Dios) pero la falsa libertad de la que disponemos dota al juego de una personalidad única (a ver cuando tarda en plagiarlo Spidey. Con cariño). El sistema que deberemos seguir es el de hacer caso a todas y cada una de las indicaciones para avanzar en la historia (usar los batgadgets correspondientes, apretar los botones en el momento preciso,…), plantear los enfrentamientos mediante sigilo o mamporrazo y desplegar nuestro ingenio para acabar con los enemigos finales. El modo normal es exageradamente fácil, así que os recomiendo enfrentaros a la historia directamente en difícil. En cuanto le pillas el truco a las peleas es bastante sencillo repartir estopa a diez matones al mismo tiempo. El exceso de indicaciones unido a lo útil (por no decir tramposo) que es usar el modo detective (con el que mediante infrarrojos vemos a los enemigos y los puntos de interés para avanzar) hacen que sea excesivamente sencillo. Pero entendemos que la dificultad de mantener un recorrido interesante y coherente para el jugador hayan impuesto cierto sentido pragmático a la jugabilidad: avanzar en vez de encallar. Tienes la sensación de que pasan tantas cosas con tanta facilidad que el juego se acabará pronto. Y por pronto no me refiero a que sea corto, sino excelente. Aunque la posibilidad de rejugar con Catwoman, el DLC de Robin y la cantidad de acertijos y misiones que deberemos afrontar antes de que el marcador indique 100%, nos hace estar un pelín más tranquilos.

Una banda sonora que podría pertenecer al mismísimo Zimmer Oscuro nos acompaña realzando, con matrícula de honor, las mejores escenas del juego. Épica y sombría, como debe ser. Pero ah, esto es solo una pequeña parte de la grandeza que esconde esta joya que se ha ganado un punto extra por estar completamente doblada al castellano. Casi lloro al escuchar las primera palabras de Batman (pronunciadas por el doblador de Christian Bale) cuando se enfrenta al Joker (la misma voz que en Animated Series). Un doblaje que roza la perfección pone la guinda a esta pelí… este, perdón, juego que junta más que nunca al séptimo arte con nuestros pulgares. Y todo, por supuesto, testado en un sistema 5.1 con el que brilla como las mejores superproducciones de Hollywood, sólo que mejor. No, no estoy de broma. Aunque, para que no se diga, lo único que no es perfecto a veces es la sincronización labial.

Unreal Engine: el motor gráfico que ya vimos funcionando a la perfección en Arkham Asylum y que podemos encontrar en multitud de títulos. Aquí lo verdaderamente importante es el sobresaliente trabajo artístico realizado para dar vida a una ciudad entera, con sus bandas de delincuentes, supervillanos, edificios abandonados, cloacas, museos, y un largo etc. etc. etc. que esconde sorpresas en cada esquina. Todos los escenarios están cuidados hasta el más mínimo detalle y visten a este juego con un estilo gráfico que hace honor al sello DC Comics que aparece al principio. Además, por su título ya podemos intuir que todos los esfuerzos visuales van en la dirección que en su día marcó Dave McKean con una de las mejores novelas gráficas de la historia. A su favor también tiene haber creado el mejor Robin que he visto nunca (sí, vale, copiando a Ezio en plan oscuro) con capucha y un palo para repartir leña. Un personaje que por fin nos hace levantarnos del sillón y pronunciar sin ningún tipo de vergüenza Schumacheriana: “Sí Robin, te creo”. Hay personajes, como el Hombre de Hielo, que son una salvajada visual narrativa, teniendo en cuenta la tecnología a la que se enfrentan sus desarrolladores. Por todo ello se ha conseguido una credibilidad total en lo que a personajes y universo se refiere, creando un micromundo con el que hacía tiempo que soñábamos. Y gran parte de este logro se debe al esfuerzo de retratar los rasgos personales de todos y cada uno de los villanos que persiguen al alter ego de Bruce Wayne.

En resumen, Batman ha vuelto a reventar las consolas enfrentándose a un desafío mucho más grande sin perder ni un ápice de esencia ni calidad. Peca de facilidad, sí, pero la perdonamos para hacer que todo el resto funcione con naturalidad y nos mantenga enganchados. El exquisito detalle en todos sus apartados lo convierten en un juego sobresaliente. Los momentos en los que piensas en cómo descolgarte de una gárgola para aturdir a un villano mientras reduces a otros dos con el Batarang para soltar una bomba de humo y desaparecer entre las sombras son, sencillamente, brutales. Ésta es la esencia del juego, como ya han dicho, y repito, millones de veces: convertirte física y mentalmente en un superhéroe. El que lo tiene difícil ahora ya sabemos quien es… así que Nolan, el listón vuelve a estar muy alto. Larga vida al murciélago.

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