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Informe indie 2017: Parte 1

posted by Xavi Roldan 17 Julio, 2017 0 comments

A pesar de desprecios implícitos disfrazados de pragmatismo comercial (Jim Ryan, jefazo de Sony), de su discreta presencia en el pasado E3, de su relativa ausencia en los grandes medios, siempre pendientes del pelotazo triple A. A pesar de todo ello el mercado indie sigue brillando con la fuerza de siete soles. Por lo menos si nos ajustamos a resultados creativos, que el tema de réditos comerciales ya tal. Y si 2016 fue un año artísticamente glorioso este 2017 que tenemos ya a medio cocer parece que podrá mirarlo de frente e incluso pasarle la mano por la cara. En seis meses son tantos los buenos títulos que nos hemos podido zampar que la cosa pinta a año para el recuerdo. A un 50% del camino, pues, hacemos un pequeño alto y echamos la vista atrás para hacer un breve repaso de lo más granado de entre todo lo que ha ido cayendo.

Un recapitulado que pone las cosas muy, muy calentitas de cara al resto de títulos con potencial de neoclásicos que tienen previsto aparecer en la próxima media docena de meses: Cuphead, Lancelot’s Hangover, Pyre, Hellblade: Senua’s Sacrifice, Absolver, Below, Eitr, Nidhogg 2, Tacoma… Un puñado de nombres que demostrarán que la del videojuego no es sólo una industria de una potencia comercial sin parangón sino también un lugar capaz de albergar pequeñas joyas de virtudes artísticas y lúdicas infinitas.

Quizá de estas citadas podamos hablar en breve. De momento toca echar la vista al retrovisor.

Aquí nuestra lista de diez perlas irrenunciables (sin jerarquías de calidad, aplicando un cómodo y aséptico criterio alfabético):

A Normal Lost Phone (iOS, Android)

A normal lost phone

En una época en que ser indie es sinónimo de tener toda la libertad artística para crear juegos lo más bonitos que uno logre imaginar… A Normal Lost Phone es una experiencia completamente funcional. Pero es que esto pelea en otro campo, en el de las aventuras de texto que han entendido el medio como una herramienta lúdica, pero también social. En la línea de Depression Quest, Emily Is Away o The Average Everyday Adventures of Samantha Browne, A Normal Lost Phone pone su acento en la exclusión de los adolescentes que están en plena búsqueda de la identidad sexual. Y como tal, se convierte en una reivindicación sensible y, al mismo tiempo, en una experiencia altamente entretenida.

Everything (PC, PS4)

Everything

La última chaladura de David O’Reilly, autor del simulador de montañas (sic) Mountain, es esta otra experiencia meta-todo en la que el jugador puede encarnar literalmente cualquier cosa que vea en pantalla, desde un paramecio hasta una galaxia. Desde una colilla pisoteada en el pavimento hasta, que sé yo, un narval, una estructura subatómica o un pedazo de excremento. Más un videoensayo interactivo que una experiencia puramente escapista, O’Reilly dispara en todas direcciones reflexiones entorno a la identidad, al ser y el estar, a la división entre física y alma y la la relatividad del tamaño de los cuerpos en el cosmos. Le vuela a uno el cráneo allá donde No Man’s Sky no lo logró.

Little Nightmares (PC, PS4, XBox One)

Little Nightmares

Dos pequeñas obras maestras este año han adoptado las formas habituales de desarrolladoras ajenas para enarbolar un discurso propio, único y musculoso. Uno de ellos es Little Nightmares, que en sus primeros minutos de juego evoca, quizá demasiado, las mecánicas y los postulados estéticos de Playdead, con el recuerdo de Inside aún palpitándonos en el hipotálamo. Pero son sólo primeras impresiones. A poco que se la deje volar, esta aventura muda de una niña en chubasquero amarillo luchando contra el hambre y tratando de escapar de un complejo pesquero se convierte en un auténtico mazazo dirigido al centro emocional del espectador. Mecánicas precisas, arte de altos vuelos, Little Nightmares pasa volando pero sigue resonando.

Nex Machina: Death Machine (PC, PS4)

Nex Machina: Death

Housemarque y su puta manía de hacer juegos cortitos a los que, sin embargo y por pura necesidad fisiológica de adrenalina, seguimos volviendo con insistencia durante años. Con Resogun instalado ya permanentemente en nuestro disco duro los finlandeses unen esfuerzos con el venerable Eugene Jarvis (el de Robotron 2084 y Smash TV) para empaquetar un juego-chute que recoge lo mejor de ambos mundos en formato shoot ‘em up a doble stick: movimiento constante en un plano cenital, ensalada de tiros, bosses muy badass. Todo muy old school, pero con la pinta de ser el juego más moderno del mundo. Hablaremos de todo ello en breve y en modo análisis, pero quédense con esto: Nex Machina es La Brutalidad.

Night in the Woods (PC, PS4)

Night in th woods

¿Saben aquella sensación que se tiene en la tardía adolescencia de que todo lo que uno toca lo rompe? Pues un poco de eso habla Night in the Woods. De una dropout gatuna que vuelve a su pueblo rebotada de la universidad y se reencuentra todo… igual que lo dejó. Pero con una carga extra de mal rollo, de resquemor hacia su persona por culpa de algo que no recuerda muy bien cómo hizo, como el Ezequiel maldito de la canción de Nacho Vegas. Un exquisito apartado artístico cartoon con animales antropomórficos, una filia nostálgica (bien entendida y mejor llevada) y un gameplay sencillo pero capaz de transmitir IDEAS hacen de Night in the Woods la gran masterpiece pequeñica del año. Uno de los juegos más esperados del ruedo indie que ha terminado siendo uno de los que más ríos de tinta digital ha hecho correr esta temporada.

Old Man’s Journey (PC, iOS)

Old Mans Journey

Otro título con apartado visual mesmerizante. Es esta la historia de un anciano al que no le queda ya demasiado más que hacer que sentarse y esperar… pero que sin embargo decide lanzarse a la aventura tras recibir cierta carta. La mecánica es simple: point and click para llegar de un punto A a uno B resolviendo ciertos puzzles relacionados con el paisaje. Poco más. Eso y la intención de mecer las meninges del jugador masajeándolo con un look de enorme belleza plástica y aroma de cuento ilustrado, más una exquisita delicadeza expositiva, simple como un haiku. Una historia cortita y modesta, pero rica en emociones. Llorera con cabeza en modo prólogo de Up.

RiME (PC, PS4)

Rime

Sudor y lágrimas les costó a los madrileños Tequila Works echar a andar este RiME pero, como suele decirse, la espera ha merecido la pena. Con el trabajo del maestro Fumito Ueda y los estilemas formales del Team Ico en mente, RiME es una aventura de puzles donde encarnamos a un protagonista mudo, un chaval que llega a una isla misteriosa y debe enfrentarse a su propia identidad y a un ecosistema de belleza mítica. Una jugabilidad afinada y un apartado artístico sublime hacen de RiME uno de esos títulos por los que un año merece ser recordado. Joyaza.

The Sexy Brutale (PC, PS4, XBox One)

The Sexy Brutale

El resorte narrativo se resume con facilidad. The Sexy Brutale (segundo título de Tequila en esta lista) es Atrapado en el tiempo + trama de asesinato folletinesco. El objetivo, vivir un mismo periodo de tiempo de un único día en bucle para poder evitar una serie de homicidios en un casino-mansión al que ha acudido la crema social del momento. Es decir, la esencia de la mecánica videolúdica más pura (ensayo-error, muerte y vuelta a empezar), aplicada de la manera más cool posible. Divertido, adictivo, diabólico y, este también, tonificado por un apartado visual (no tanto musical) la mar de atractivo.

Thimbleweed Park (PC, XBox One)

Thimbleweed Park

No sé si es buena o mala señal, pero que un título tan anclado en una época dorada pretérita y centrado en la reivindicación formal de un género sea uno de los juegos del año en 2017 es, cuanto menos, curioso. Como sea, lo que hace a Thimbleweed Park una propuesta que no es engullida e invalidada por la nostalgia más hardcore y estéril es su brutal ingenio meta. Regreso triunfal al ruedo de los muy nerds Ron Gilbert y Gary Winnick, esto es una aventura gráfica tronchante y autoconsciente a mayor gloria del pixel gordo, un homenaje generacional y una puesta al día de los tropos de la narrativa criminal, con Expediente X y Twin Peaks como coartadas estéticas.

What Remains of Edith Finch (PC, PS4)

What Remains of Edith Finch

Con Night in the Woods, probablemente el título que más ruido (justificado) ha hecho en lo que llevamos de año. Una nueva exploración de los más escurridizos fantasmas que aparecen tras la muerte: los del recuerdo. Con Gone Home reclamando su derecho de Gran Referente del indie reciente, recorremos las ruinas emocionales de una casa a la que regresamos sólo para encontrar vacío. Ausencia. Y poco a poco iremos reconstruyendo, en una de las primeras personas más contundentes del videojuego reciente, las últimas horas de cada miembro de la familia. Lírico, siniestro y cautivador, esto es uno de esos viajes sin retorno de los que lo más probable es que no se salga vivo. O por lo menos no igual como se entró.

Son diez ejemplos, pero podrían haber sido más. Entren en la categoría “honorable mentions” el coreano Detention; los muy cucos juegos para móvil Spaceplan, Dandy Dungeon y (milagro) la inesperada continuación de Monument Valley; el bonito -y jodidamente difícil- Rain World, el cifi micromalista Induction o el hermético y fascinante Future Unfolding. No, a Jim Ryan no le interesarán los indies, pero aquí, no nos engañemos, es donde de verdad está la buena mierda. Y que siga.

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