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2016: un año de cine

posted by Marc Muñoz 13 diciembre, 2016 0 comments

Trump Time Cover

2016 ha resultado un año aciago bajo cualquier tipo de luz. Probablemente el de signo más oscuro, aterrador y devastador que servidor recuerda haber sobrevivido. Todo empezó de manera prematura con la muerte de David Bowie. El visionario artista quizá en un último acto de lucidez anticipara la tormenta y decidiese bajarse del navío antes del impacto: reveses políticos y sociales que se han ido sucediendo como una secuencia catastrófica hasta concluir en uno de los escenarios geopolíticos más inestables y angustiosos en tiempo.

El período más crítico fue en verano, uno de los más sangriento en la historia europea reciente. Cada mañana, tarde y noche de julio acudimos medio temblorosos a las redes sociales para quedar sacudidos con la última matanza del ISIS en suelo europeo, el golpe militar en Turquía, u otras desgracias que parecían anunciar el fin de la civilización. Las masacres de los lobos solitarios del ISIS, inadaptados de segunda o tercera generación a los que el estado y la sociedad les ha dado la espalda, por ende, sujetes de captación asequible y convicción ciega, dejó un regadero de desolación, sangre y odio por las calles europeas. Primero fue Bélgica con un atentado doble – el más sangriento el del aeropuerto de Bruselas – y en verano una retahíla de horror que tendría su punto culminante en la tragedia de Niza, y que antes había enmudecido poblaciones de Francia y de una Alemania, que hasta ese momento, había conseguido evitar el terror islámico. Sin contar los constantes zarpazos en Estambul, el último de ellos el pasado sábado, que al parecer no son dignos de nuestras muestras de repulsa y/o solidaridad con las víctimas en nuestros perfiles de las redes sociales

Ante este clima de inseguridad y de miedo, instrumentalizado por ciertas esferas políticas y medios de comunicación, unido al drama incesante de lo refugiados amontonados en nuestras fronteras ante el recelo general que provoca el visitante extraño e inoportuno – un colapso que es consecuencia directa de una guerra en Siria sin conclusión limpia – el populismo (especialmente el de derechas) se consolidó vendiéndose como salvaguarda de la identidad europea ante las invasiones bárbaras, pero también como bastión rebelde ante la presión fiscal y monetaria de la Unión Europea a sus socios, las alarmantes cifras de paro y la lentísima recuperación económica. Ingredientes que sin duda tuvieron que ver con el resultado de la consulta del Brexit. Otro de los reveses inesperados dejado por este despiadado año, y que dejó la desmantelación de la Unión Europa (todo dependerá de las próximas citas relevantes en las urnas) en algo no tan descabellado.

Aunque la cita con las urnas más grave y crucial – después del fracaso del referéndum colombiano y el último de Renzi en Italia – fueron las elecciones norteamericanas. Los peores augurios fueron transformando ese matiz pesadillesco pero improbable de ver al temible burlón con los pies en la mesa principal del despacho oval en un escenario cada vez más plausible, y que finalmente se concretó el pasado 8 de noviembre, dejando uno de los escenarios más inciertos de la historia reciente, y sin duda, años venideros de temor y angustia. La victoria de Trump, como la de los partidarios del Brexit, el electorado creciente de Le Pen, Wilders, etc. era la respuesta a la capitalización electoral del odio al tercero y el aglutino del voto del desencanto y la desafección. Con las élites políticas incapaces de dar respuesta a los serios asuntos de nuestro mundo, salen al rescate esta nueva fauna de la derecha parapetada en la pos verdad y la aniquilación de lo políticamente correcto.

En clave local no han llegado noticias más esperanzadoras, pero el desgobierno que tuvo el país durante más de 300 días al menos no ha posibilitado demasiado lamentos en  materia legislativa, sí no bien, fue suficiente para presenciar la inmolación del PSOE.

En años de signo tan deprimente no queda otra que mirar hacia la cultura, refugiarse en los brotes culturales ahí donde no se hayan exterminado. Pero también en este campo el resultado ha sido funesto, teniendo que lamentar pérdidas, un exterminio excesivo y desolador, especialmente incidente en el universo rock: Bowie, Umberto Eco, Cruyff, Muhammad Ali, Prince, Andrzej Wajda, Michael Cimino, Leonard Cohen, Abbas Kiarostami, George Michael, Carrie Fisher y un largo etcétera se fueron yendo de nuestro mundo y despoblando la tierra de referentes y mitos.

Por suerte, la cosecha discográfica y seriéfila, a diferencia de la cinematográfica, hinchada y poco reluciente, nos ha dado un salvoconducto para escapar de este gris presente.

En materia cinematográfica 2016 no relucirá con luz propia – confirmado ayer con las descafeinadas nominaciones a los Globos de Oro – pero sí que al menos deja una estela de momentos, trailers, actuaciones, escenas y películas que llega el momento de repasar.

El trailer más demencial: Get Out/Swiss Army Man

Lo que arranca como un prometedor thriller de suspense con gotas de terror encima de una capa de denuncia racial transmuta hacia una criatura solo imaginable en los universos de Ryan Murphy. Un insano avance que te lleva a una montaña rusa de sentimientos encontrados. Miedo da pensar lo que ofrecerá la película.

Los Daniels trasportando su estilo grosero, escatólogico, delirante e hiperbólico al medio cinematográfico se saldó con Swiss Army Man, ganadora en el Festival de Sitges. Solo una película así podría tener un trailer tan demencial como el de arriba. 

El trailer más memorable: Moonlight

En un tono mucho más alejado de los de arriba, pero sin aparcar la cuestión racial, Moonlight avanzó sus credenciales con este majestuoso trailer compuesto por imágenes que revolotean por la mente incluso finalizado el visionado. Barry Jenkins ha dirigido la cinta indie más vitoreada del curso, y con este poderosos avance no sorprende que así sea.

La secuencia de persecución más trepidante: “Iguana vs Snakes” – Planet Earth II

Los picos de adrenalina más altos de la temporada no han venido ni de la enésima peli Marvel, ni de lo último Michael Bay, ni siquiera firmado por Denis Villeneuve. El tanto se lo anotó la BBC con su serie documental Planet Earth y la captura de una secuencia para la gloria de una iguana atrapada en un nido de serpientes. Valiéndose de dispositivos del cine de acción: una cámara lenta alucinante, efectos de sonido amplificados,  un montaje picado muy consciente, nos brindaron esta espectacular escena que mantiene los párpados en plena abertura durante todo su recorrido.

La secuencia más demencial: El exorcismo del chamán – El extraño (The Wailing)

Na hong Jin es todo un especialista en dilatar la tensión en secuencias de acción visceral. En su última tentativa, aunque también dejaba espacio a persecuciones, el momento más intenso y arrebatador lo lograba a través de un montaje en paralelo entre el ritual de un chamán en trance y los efectos de ese exorcismo en la pobre hija del protagonista. Intensidad extrema y acumulación de elementos en un estadio de puro cine

El momento más surrealista: ¿Qué fue de Jorge Sanz?

Lo que la realidad supera a la ficción se volvió a confirmar con este preciado momento. Uno que brotó de la forma más inesperada. De la realidad (de la calle), en pleno directo, cuando las cámaras de TV3, informando sobre un desalojo okupa, obtuvieron una instantánea imborrable: el actor Jorge Sanz en silla de ruedas saludando a cámara con mera tranquilidad. En realidad, el actor interpreta estos días un inválido en un teatro de Barcelona, pero nada quita la magia de esa panorámica y el hallazgo del actor. Gracias Òscar Broc por descubrirnos esta pieza.  

La película más controvertida y con la fotografía más alucinante: The Neon Demon

The neon demon

A The Neon Demon o la odias o la adoras, y ningún espectador convencido cruzará de bando. Lo último de Nicolas Winding Refn es casi con toda probabilidad la película más controvertida del curso, el paradigma del estilo Refn revuelto en una paridad de puntos de vista enfrentados. Aunque más unanimidad debería generar la excelente fotografía de Natasha Braier, pero de nuevo el hater puede que ni disfrutara de la envolvente, seductora e hipnótica forma. Todo es posible

La película que nos hubiera gustado ver en el cine pero duró un parpadeo: The Midnight Special

Midnight Special

Tras esperar impacientes la llegada con retraso de lo nuevo de Jeff Nichols, perdernos su único pase en el Festival de Sitges, y descubrir casi por casualidad su estreno en suelo español, fueron muy pocos elegidos los que pudieron atraparla a tiempo, porque voló de la cartelera en una semana. Desconozco que distribuidora hizo tal maniobra pero me resulta de lo más incomprensible. Suerte que su próximo proyecto, Loving, con opciones de alguna nominación al Oscar, llegará a suelo español con mejor trato.

Las películas que nos gustaría ver en una sala de cine pero que ninguna distribuidora española está por la labor: las de Terrence Malick

El que directamente no tiene trato en la cartelera española es Terrence Malick. Si algunas de sus anteriores películas ya se hicieron de rogar, aún esperamos con ahínco su Knight of Cups (vista por Alberto Varet en Londres) y su documental Voyage of Time. Parece que varios países disfrutan del genio texano pero en España como si no existiera el cine de uno de los mejores autores en vida. En fin…

La distribuidora más en forma: Universal

Universal Pictures

 

Universal ha vuelto a sostenerse como una de las distribuidoras con mejor olfato, combinando una cartera de películas taquilleras y cintas indie con proyección. Desde American Honey a Animales nocturnos, o las próximas candidatas casi seguras a los Oscar: Manchester frente al mar y La La Land.

Los que nos han dejado

Al contrario que en la música, 2016 no ha dejado ninguna muerte sonada en el séptimo arte, pero sí un buen número de desapariciones sentidas, especialmente directores de cine. Siendo las más recordadas: Michael Cimino, Alan Rickman, Gene Wilder, Andrzej Wajda, Curtis Hanson, Abbas Kiarostami, Gary Marshall, Hector Babenco, Ettore Scola, Jacques Rivette, George Kennedy, Carrie Fisher, Zsa Zsa Gabor y Debbie Reynolds.

Actriz Revelación: Sasha Lane (American Honey)

American Honey

American Honey es otro de los filmes que ha pasado bastante desapercibido por la cartelera española. Y eso pese a la portentosa actuación de una recién llegada llevando el peso de este trayecto juvenil de casi 3 horas por la América más desarraigada. Sasha Lane tiene los dotes físicos e interpretativos para permanecer en la agenda de productores de cine.

Mejor película: Dead Slow Ahead

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