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61 Festival de San Sebastián: Crónica I (Lunes 23)

posted by Marc Muñoz 24 septiembre, 2013 0 comments

Gravity SS

Pese a llevar un par de días instalados en la acogedora y maravillosa ciudad de San Sebastián, la vorágine a la que te sucumbe el ritmo intrínseco de un festival con sus proyecciones, coloquios, actividades paralelas, y en este caso muy concreto, lluvia de estrellas por la alfombra roja, ha impedido afrontar la primera crónica hasta hoy, cuando nos situamos prácticamente en el ecuador del certamen.

Les mentiría si negara también un factor humano, con sus pinchos, sus zuritos, sus vinos, como principales distracciones ante las obligaciones informativas contraídas con este espacio. Pero como esa materia es algo que se aleja un poco de la línea editorial del site, y como nunca hemos sido de Instagram ni de colgar fotos posando en Facebook, centrémonos mejor en la materia orgánica que fluye por Donosti durante estas fechas.

Caníbal – Manuel Martín Cuenca

Caníbal

Preseleccionada para los Oscar, y presentada como una de las películas españolas del año, la nueva película de Manuel Martín Cuenca se presentó el lunes dentro de la sección oficial a concurso. Caníbal es un acercamiento frío a la psique enferma de un sastre que se come a filetazos las mujeres que le atraen. Cuenca demuestra pericia en su planteamiento visual, haciendo gran uso del fuera de campo, potenciado una fotografía hipnótica, y sacando buenos frutos del elenco actoral, sin embargo, ese enganche inicial, más atmosférico que humano, se va deshaciendo en un filme que carece de gancho dramático, cuyos personajes se mantienen emocionalmente invariables, y cuyos diálogos van decayendo hasta alcanzar momentos irrisorios, como ese diálogo final que precipita un final atropellado. Demasiados flecos sin pulir en un guión que no logra sintonizar con el espectador, pese a su trabajado envoltorio, que por momentos, recuerda a Haneke.

Gravity – Alfonso Cuarón

Dentro de la sección Perlas se proyectó ayer una de las grandes bazas del festival, tras convencer casi de forma unánime en el pasado festival de Venecia. Y es que resulta complicado no rendirse al majestuoso espectáculo orquestado por Alfonso Cuarón. Gravity narra la lucha titánica de dos astronautas flotando en la deriva tras sufrir un aparatoso accidente que ha dejado su estación espacial inservible. Desde ese momento, lucharán por todos sus medios para imponerse a la gravedad y volver a la tierra. El director mejicano puede vanagloriarse de haber cometido uno de los planos secuencias más extraordinarios vistos nunca. Un plano que marca el inicio de este trepidante thriller espacial que deja al espectador noqueado y sin aliento después de 90 minutos de tensión asfixiante. Una cinta plagada de apuntes interesantes, de enfoques rompedores, de recursos visuales fascinantes, y que presenta una de las carcasas más atronadoras y espectaculares que se ha visto en años. No es una película perfecta, ni muchos menos, ni como diría James Cameron, “la mejor película espacial de la historia”, pero es probablemente la experiencia cinematográfica más bestial del año, y en poco, debamos dirigirnos a ella, como nuevo clásico de la ciencia-ficción.

Fruitvale Station – Ryan Coogler

Fruitvale Station

Tras recalar con gran recepción en el último Sundance, y llevarse de allí el premio a la mejor película, y el premio del público, llegaba a San Sebastián Fruitvale Station. Con un tratamiento realista de cámara en mano, Ryan Coogler nos acerca a la historia real de Oscar Grant, un joven afroamericano que la noche del fin de año del 2009 se vio envuelto en unos dramáticos sucesos en el metro de San Francisco ante centenares de personas que grabaron lo ocurrido con sus móviles. Pese a la clara intencionalidad de su discurso, la carga emotiva, y ciertos trucos maniqueos para fijar la mirada del espectador, y con ello, ganarse su complicidad, la película de Coogler presenta suficientes atributos dramáticos como para contemplarla como un producto serio y bien diseñado. Es en la crónica realista de esos sucesos cuando realmente el filme pega una estocada en los corazones de los espectadores, y con esa sensación, de haber recibido un fuerte golpe, uno abandonada la proyección trastocada. Un efecto que no se pueden atribuir muchos filmes, ni aunque por el camino hayan obviado los matices, las tonalidades grises, y hasta en ocasiones, adobado al sentimentalismo de serie B.

 


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