Cine

A la defensa de un nuevo Nolan

posted by Alberto Varet Pascual 2 diciembre, 2014 5 Comments

Interstellar Nolan

Regresa con fuerza el anticristo del cine contemporáneo con una nueva superproducción de esas que ponen los dientes largos a sus fans y los pelos como escarpias a sus detractores. Su nombre es Interstellar y está protagonizada por Matthew McConaughey, quizás el más reconocido de los actores del momento, que aquí habla con el mismo garbo con el que lo hacía en Dazed and Confused, pero sin gracia. Porque esto es un film de Christopher Nolan, con su dosis extra de seriedad y trascendencia. Esa que aplica el nuevo rey Midas del celuloide para dar sin titubeos explicaciones sobre asuntos que ni siquiera la neurociencia ha podido descifrar. Y no hablamos de una personal interpretación visual, como la que entrega sobre los agujeros negros antes de estrellarse, sino de una ridícula racionalización del misterio.

Es por ahí por donde se le vuelve a ir el trabajo a un Nolan que dejará un ligero amargor incluso a sus incondicionales al estirar hasta casi las tres horas una obra que hubiera sido mucho más redonda con menos equipaje. Y es que si se antoja torpe el citado final, no lo es menos la decisión de tener que dar un desenlace a todas y cada una de las subtramas abiertas a lo largo de la proyección (como si el David Lynch de Mulholland Drive o el Michael Mann de Corrupción en Miami, por poner dos ejemplos, no existieran). Narraciones bastante gratuitas que se suceden a golpe de machamartillo y que son resueltas con grotescos trucos de guión marca de la casa. De todas ellas, una, la que tiene lugar en el planeta helado, podría eliminarse íntegra. No sólo porque no aporte nada a la trama general, sino porque tampoco es original ni visual ni atmosféricamente, y porque está atravesada por unas torpes secuencias de acción que dejan en evidencia las carencias del realizador en la puesta en escena.

Sin embargo, ahí podemos parar las críticas. Pues quitando lo dicho y los treinta minutos que suceden al estupendo arranque de película, Interstellar nos ofrece no sólo lo mejor en la carrera del inglés, sino también una muestra insólita de su cine. Ahí está, sin ir más lejos, la cuenta atrás rodada sobre la cara de un hombre que deja su casa, literalmente hablando, tras de sí. Rostro que la cámara vuelve a retratar en el espacio mientras una luz parpadeante lo ilumina tenuemente según escucha la voz de su hijo envejecer. Verdaderas sorpresas dentro de la obra de un tipo al que se le puede (y debe) reprochar su falta de sutileza y su racionalización desmedida. Pero no las únicas. Ya que donde esta cinta alcanza el sobresaliente en el hipnótico periplo espacial en el que vemos el creador de formas que el británico lleva dentro y del que parece renegar.

Y es que durante ese trayecto, que lleva a los personajes de la Tierra a Saturno, el director usa la banda sonora (música, silencio y sonido) de una manera tan elegante como insólita en su filmografía, huyendo, por fin, de esa tendencia a ahogar sus imágenes en el ruido (hasta Hans Zimmer, que ha entregado una de sus mejores partituras aquí, parece sosegado). Un abrazo a la delicadeza que afecta igualmente a la edición, alejada por fin (excepto en la última e infumable media hora final) del montaje paralelo con música de chunta-chunta tan propio del autor, para mostrarse tan natural como sugestiva en ese viaje a través del tiempo y el espacio cargado de detalles y logros audiovisuales que conjugan presente, pasado y futuro casi sin querer.

Porque el de Origen se ha acercado más que nunca a la trascendencia cuando ha decidido decir sin hablar, sin cargar las escenas de diálogos petulantes ni acción teledirigida. Cuando se ha acercado más a la contemplación que a la narración. Pero el triunfo no es total porque a Nolan le importa vender. Por eso no acaba esta producción donde tendría que haberlo hecho (con Matthew McConaughey tras una estantería en uno de los más originales hallazgos visuales vistos en una pantalla en años) y decide estirar su metraje con treinta minutos de aburridas explicaciones. O por eso le dedica un mundo entero a una previsible trama en un planeta congelado con pelea de turno de por medio.

A estas alturas el inglés debería saber mejor que nadie cuáles son sus virtudes y cuáles su defectos, para trabajar las primeras y apartarse de los segundos. Filmar acción no es su fuerte, pero generar atmósferas sí. Un cineasta con potencia audiovisual, obsesionado por la imagen que da la película frente al digital, debería centrarse más en observar. Si su último ejercicio es lo mejor que ha hecho desde Memento es, precisamente, por haber rectificado algo su conducta anterior, librándose, por fin, de la pesadez que imponían la épica de pandereta bañada por Zimmer, el montaje paralelo con ínfulas trascendentes y el intento constante de levantar el simulacro de gran cine a través de una espectacularidad que dirige la mirada del espectador.

Lejos de las salidas bien señalizadas el británico es un creador mucho más potente. Ojalá ese trayecto entre la Tierra y Saturno sea un punto de inflexión en su carrera.


5 Comments

Mario Retamar Cediel 2 diciembre, 2014 at 13:57

Me parto con esta crítica!! Si tan poco te gusta Nolan, no vayas a ver sus pelis. No todo lo que ha hecho Nolan es espectacular, pero no reconocer que Nolan es uno de los directores más punteros e interesantes del cine actual es simplemente absurdo.
Si te gusta cualquier tipo de cine salvo el de Hollywood y no te gustan las pelis de súper héroes (ni si quiera con una interpretación realista y más humana), pues no veas ese tipo de cine y sobre todo no hagas críticas, porque ya sabemos lo que vas a decir.
Good Bye y por favor, no pretendas que el resto del público disfrute exclusivamente con cine francés, sueco, japonés, español subvencionado y un largo etcétera.
El cine es entretenimiento, no cultura, la cultura viene después, años y siglos después y solo es cultura lo que sigue interesando pasados esos años o siglos. Ejemplos claros: Lope, Calderón tienen cientos de obras entre los dos y no todas son cultura, muchas se quedaron en puro entretenimiento, pero las que han transcendido hasta hoy… Eso es cultura.

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Mario Retamar 2 diciembre, 2014 at 14:06

Me parto con esta crítica!! Si tan poco te gusta Nolan, no vayas a ver sus pelis. No todo lo que ha hecho Nolan es espectacular, pero no reconocer que Nolan es uno de los directores más punteros e interesantes del cine actual es simplemente absurdo.
Si te gusta cualquier tipo de cine salvo el de Hollywood y no te gustan las pelis de súper héroes (ni si quiera con una interpretación realista y más humana), pues no veas ese tipo de cine y sobre todo no hagas críticas, porque ya sabemos lo que vas a decir.
Good Bye y por favor, no pretendas que el resto del público disfrute exclusivamente con cine francés, sueco, japonés, español subvencionado y un largo etcétera.
El cine es entretenimiento, no cultura, la cultura viene después, años y siglos después y solo es cultura lo que sigue interesando pasados esos años o siglos. Ejemplos claros: Lope, Calderón tienen cientos de obras entre los dos y no todas son cultura, muchas se quedaron en puro entretenimiento, pero las que han transcendido hasta hoy… Eso es cultura.

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Martin Aguirregaray 2 diciembre, 2014 at 18:50

La verdad, totalmente de acuerdo con la crítica. Yo he dicho que es una gran película, a pesar de los numerosos errores que uno le puede encontrar (como lo sucedido en el planeta de hielo, los diálogos trillados y ese final recargado). Y lo sostengo porque me cuesta recordar tanta ambición en los últimos años a la hora de querer contar algo y tocar temas trascendentes para el ser humano. Insisto en que el Tiempo resulta impactante, por la brutalidad en el que es representado.

Me molestaron mucho los pasajes explicativos y donde no paraban de hablar, pero me pareció de una belleza sobrecogedora los momentos en que la música de Zimmer y la fotografía hacían absolutamente todo. Creo que Nolan ha dejado pasar una buena oportunidad para posicionarse muy arriba. Es una pena que decida cometer errores que cuando uno los ve en la sala no entiende cómo es que puedan suceder.

Un abrazo!

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Alberto Varet Pascual 3 diciembre, 2014 at 12:46

A Mario:

1. En primer lugar darle las gracias por opinar libremente y participar en esta página.

2. Estoy en esta web a modo de crítico, por tanto, me gusten o no determinados directores, tengo que ver sus películas y escribir un análisis.
Aparte, estoy dando una valoración optimista del cine de alguien que me carga mucho.

3. En este sentido, usted habla de Nolan como un cineasta del entretenimiento. Ojo aquí. Aunque se desviva por vender, su cine no es, a mi juicio, nada entretenido. Es curioso que mencione despectivamente el cine europeo y asiático, así como el subvencionado (aunque aquí sólo señala a España, como si fuera el único lugar en el que se subvenciona cine), renegando, entiendo, de las obras sesudas para defender la creación de un director obcecado en ir más allá del entretenimiento.
Desde luego hay cineastas que han sido capaces de lograr estimulantes filmes sociales/políticos sin perder de vista las claves del cine de género. Ahí están Verhoeven (Robocop, Starship Troopers) o Kinji Fukasaku (Battle Royale), por poner dos sobresalientes ejemplos. Pero Nolan, le guste o no, no juega en esta liga. Porque es un creador de formas menor y porque renuncia a estar donde sería mejor (en un cine más contemplativo y menos narrativo).

4. Por tanto, sí me gustan cosas que vienen de Hollywood, sobretodo cuando alguien levanta trabajos contra todo pronóstico (espero con ansias lo último de Michael Mann).

5. Cineastas punteros en Hollywood son Mann, Malick o Grey. Nolan está lejos, aunque podría estar más cerca si no se creyera capaz de hacer un cine de género complejo. Recalquemos aquí su incapacidad para el cine de acción.

6. El cine nace para documentar. A partir de ahí ha evolucionado su lenguaje, se ha inventado la narración, ha muerto la narración, ha hibridado con la contemplación… Yo defiendo un cine de ideas como defiendo otro meramente de género. Y claro que el tiempo pondrá a las obras en su lugar, pero eso no significa que sólo pueda haber un cine del entretenimiento, amén de que Nolan no es alguien interesado sólo en entretener (para lo que, insisto, NO HA NACIDO). Tiene otras pretensiones que lo matan.

Un saludo.

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Alberto Varet Pascual 3 diciembre, 2014 at 12:50

Gracias Martín.

A mí también me parece que tiene lo mejor en la filmografía de Nolan. Pero son sólo 30 minutos. Aparte, están muy bien los 5 primeros minutos y mejor de lo que esperaba toda la secuencia del planeta de agua.
Además hay instantes muy sorprendentes dentro de la película de un director que reniega de las sutilezas.
Sin embargo, todo lo que me gusta en Interstellar dura, más o menos, una hora. Y el film se va hasta las tres. Hubo muchos pasajes aburridos. Pero miro el vaso medio lleno. A ver si Nolan decide hacer una película más pequeña y sutil la próxima vez.

Un saludo.

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