CineCrítica

Anticristo – Lars von Trier

posted by Marc Muñoz 21 agosto, 2009 2 Comments
El caos reina

Si la escena de la mutilación de La Pianista os obligó a salir del cine, si la secuencia de la violación de Irreversible superó vuestros límites de aguante psicológico, o si la castración de Hard Candy os provocó un intenso mareo, entonces sería recomendable que no fuerais al cine a ver Anticristo, el último filme del siempre polémico Lars Von Trier.

La película de Von Trier te deja aturdido, sales del cine con el estomago revuelto, y con la sensación de que sus imágenes han dejado una huella imborrable en tus retinas. Pero para el que esto escribe, sigue siendo desconcertante saber si el director de Dogville ha hecho una nueva obra mayúscula, o simplemente, se recrea tanto en lo extremo que la jugada se le vuelve a la contra, convirtiendo el filme en una extrema farsa. A estas alturas (2 horas después de haberla visto) tiendo a pensar en lo primero, sobre todo percibiendo que el director danés ha volcado en su filme todos sus temores, fobias, pesadillas, y locuras, coincidiendo en una etapa de su vida, que según el propio director, le había hecho caer en un pozo sin fondo inmerso tras una gran depresión, y parte de ello, queda reflejado en el filme.

Permítanme que omita explicar la sinopsis de la película, los que ya estén familiarizados con el cine del director de Europa lo entenderán, y los que no, deben saber que el sencillo hilo narrativo del que parte la cinta pronto se enreda en una fábula religiosa, con elementos de Nietzsche y su obra homónima, y cargada de simbolismos. No es ninguna casualidad que la pareja protagonista se refugie en una cabaña llamada Edén, de hecho, algunos ven la película como una relectura del mito del pecado original entre Adán y Eva.  Un Edén en esta caso antagónico, ya que el lugar y sus particulares Adán (Willem Dafoe) y Eva (Charlotte Gainsbourg) parecen sonsacados de las brasas del infierno. Pero la película aborda muchos otros temas, algunos de ellos de claro signo misógino (digamos que la presencia femenina no sale muy bien parada), y otros relacionados con el sexo, como motor del mal, como arma de doble filo femenino.  También hay retazos del sacrificio para lavar el pecado, en este caso el sacrificio y mutilación propia, y ajena. Es precisamente en esos momentos de sadismo y destrucción extremo, en el que el filme te golpea sin compasión. Hasta ese momento (dos terceras partes del filme), la película se desarrolla por el sendero del psicodrama; mucha exploración interna (el personaje de Willem Dafoe en un psicólogo), pero llegados a cierto punto, la peli gira hacia el terror extremo, sádico, repugnante e inaguantable, una especide de catarsis colectiva  entre Von Trier, Gainsbourg (cuyo esfuerzo como actriz es incomparable) y Dafoe para expulsar sus demonios. 

El cine de este director podrá gustar más o menos, algunos lo encontraran un genio, otros un farsante, y muchos un mero provocador sin demasiada cordura. Pero de lo que no cabe duda, es de su pericia visual para componer imágenes de un poderío alentador. Anticristo llega quizás a los momentos más álgidos de su carrera, con imágenes hipnotizantes, ya sea por el extremismo que representan, por la propia expresividad del plano, o por utilizar (por primera vez en mucho tiempo) recursos estilísticos que brinda este arte, como las texturas, la cámara lenta (el prólogo hasta parece un spot o videoclip de Jonathan Glazer), la fotografía, o la música inquietante. Todo este estuche estilístico le sirve para crear momentos que cautivan por su enfermiza belleza, o instantes perturbadores y desgarradores que se clavan en tu mente, y prometen no dejarte hasta tus últimos días.

Esta es la característica del cine de este danés, golpear al espectador a través de las imágenes. Transgresiones en formato celuloide que afectan anímicamente al espectador, no tanto por su empatia con los personajes dibujados, sino por el talento visual desplegado, que deja atontado y te sacude hacía diferentes estados de ánimo. Un tour de force que no puede dejar indiferente a ningún espectador que se aventure a adentrarse en esta cinta.

He llegado a las últimas líneas, y aún sigo sin tener un veredicto claro de este slash diabólico, quizás por ello, y por no haberme podido sustraer de su visionado (en especial de algunas de sus escenas), la película de Von Trier se merece la nota de más abajo. El cine también puede funcionar como experiencia trangresora.

7

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2 Comments

jay 31 agosto, 2009 at 11:52

Una imagineria visual tremendamente simbolica y provocadora, que no olvida tampoco un contenido controvertido más alla de lo estetico. Aunque el prologo quiza sea lo mejor de la pelicula, quiza sea porque es lo más entendible y al fin y al cabo lo que origina todo este largo elenco de emociones y pulsiones descontrolados sin orden aparente, al menos para el espectador. Claro que esto pueda deberse a la empatia. Al no entenderla, acabamos con ella. Misoginia rozando lo ridiculo o retrato surrealista de la historica sociedad machista. En la mente del espectador esta la respuesta o mejor dicho la pregunta

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