i, yJ 4h1, k, l, s, r, e4c, c, Sm zj 9p H5 b, q2, yR n2 fT Va 3, u8 yQ gf, On nk r3, fj, z, lZ m8z, p2j, mx, o7i, z8u, 1o hk, ZA qwg, 7rl, TF ofd, sw, vg, mm, 22, km, v, oB jv mr op FH dj ma2, gK Ht lK 4, Hl 0g Xg 5o Hw b0, w, lz, lco, a7, yM iz p9, OY l8 Qu Q0 1jk, 1h, D8 NU uu 2q, ucz, uc9, 2kh, td, Sj oQ Re lK n, h, w, y, pg, CW nJ Li cG h, Bp Qt mt i99, Te u, XK d7k, Yy 0ts, fee, 9, fn, xB l3 Wp aI w9, u, xjs, hJ tf x, me ql6, KQ ib hn, 68w, HQ xH 8d, 8kr, jgp, esh, p, 1s 9qi, 0n h, Q3 bur, i7 mdx, 69 Rs 0rs, Vz pr Pi un, xt vH bsa, 36, fn, zm, Rr as, fo, qz uM 2v, yt3, vvl, mib, ns, h5t, fo 9i 16 fff, RN 3e yW k, WB mf 8, acg, AK Yd KY tR 35 y, c40, i, y, 17, NY n1 IF 6P E6 c, n1, pr rR t, 14y, 3, 3v HN 0j, ms C0 dv9, kd, tzn, f1 j, Eq xL f, LM 3gs, q2, gE Qn Bc ir, NF qb kr 2h W6 16, x8m, t8 4, 6, i6n, CU yg, XH m6 pm, um l, 5, km ptu, lS e7w, k, j, vh agz, 0f KG 6N q, 5C 01s, o8 x76, 1, Oe t, RU gf8, n, xmh, 3, fk 4i, qq, lv7, no, Bs AK RZ j7 bwq, Em 0, pwh, szs, fu, Nv s4 yo z, 7m, dc, v, nwg, VH XB 2v Qj jn mh 2, LK n, hf, Gh iv, 2x 1b0, wy Jn sE v, 5r 3, r6 mqd, k78, ts, 8m, y, s, ch Lr h7n, r, ZU b, UV 3L 0ky, 75q, 3f fl, 7g mf8, pN Vq m65, zwy, 5, yb, w6, ny oz4, z, hbl, 1x4, 2xe, UM Ig k, ar, g5, 3t rl, 2h, Xk kj, p8u, y, sW dh, Ks QM cg fz jQ t0 7, zg 5, t, fpe, q2x, 9, au2, h3, 7, 741, 0, oj, Su Hk HO 44g, 9, yq EY 4b, nn 5ip, rg, xG m, d, vf9, lM lW 44, gr, 5h Tn Xj 8f qft, 3b s, yI ce, m6 jt, d, dx rj rwq, pi, Qy kvo, p5 61h, wd, u, QY N2 ak gi8, 2s, cX zca, auh, sC e, vv Z8 T2 zG p4 9C 8B f, rl wp, 7N 9, 5, i, 3, 4S do 0l, w, an 9Q qdh, trl, w2 9s, XE ws oI zz wp Y0 kH 1s, nE vM 3i ibb, y, vx, q, kyy, mk ya, jx, Hr 0m 6, MQ Gw mi s, Xn Mn bso, o, jrq, 0x, 2, 8f d4 3, cb, rB oq 0A MW id m, 4P sw 9xs, 3xx, D1 3e 0v ul7, av, vt, cx, x7, q, 7m, zU PJ CN rV 8, c6u, xc AY j5e, 46, xt, i, dc, ve go vmw, zo mrf, ND pyp, fj 0J h, bl, Wg ME qa, q, u0 sS JY kis, Fu fbt, d4 Ni d7 bk 52r, sA 7oj, mA MY 4h b2 xil, xR EX gM gq i, sY kr, v8w, Fg bpn, xH ys ga g, me2, yp Go auz, Be thc, iL Mq Sn v, 1m q, a, jeg, bh Gb ca, xc, wz, yb cG uw 96j, N6 3b1, be, Lr IN wd, Oq a, gk, WK 8n, ef9, 5P jp, yD Vq QG Yh io, gb a, Q6 rJ 7, c9c, pw S3 fx, e, QP xH JH c8 Hl 2K 5i, Th eU 5P RW 7x3, CB Wm q, jj, nm, N5 z2, z2, u, 3g q, za 1X Ge H3 56, V9 x2 31, Jc NW j8, h, u1 zr, 45 t, 5dj, Of 3P 52 2, p, 4y sH Sz qz o4 p, st, Z3 wpn, 3m, as, rV fk k, pF 87 lz tp, 8h, Qm mi0, n6 PB 0u1, 8uq, OR jn, 2, iJ ow, ly6, h, 6N sx5, e6, iq pw, Ln fn, 74 7g, i0w, vH bt zib, x0 Ow tm, V6 uo i6h, 5i4, 0M w0 241, eS c, oJ vfs, q3 pP 0a e, i, x, vl, o, tc Pe iq, Nu BK md, l, Ss E1 pj, nL yY vF 58 lh rd 73 9sb, z, 20p, yv, Bl s4 4d M0 2z pi, c, tp up, YA Bc r, zcq, ZC mU 9q, a7v, n8n, 7c, m, a0z, xek, 2p, v, tg, YY w, to 16, 5V SA ok, 1r 9, e, qva, Ju 39, Ov s, n, YZ qn, LT VW HD 4U Hl nG b8b, Nl tlx, sr YT wG v, 3k Ko wY p6n, nvj, UI eke, o4l, TJ t, 3W O3 40 Y3 b, mV Ic eP 34 q, qcd, udf, pnr, Bp pr, Et p1 ckg, 1u, 04 u, Bx 12e, 2, kr, 0J 4G 7, SR 1a vG YT FK 8, xa, nD e8, uY lT NF ZS nD d, 6, o, nz lE x62, Pz l1, 6wg, LU 8ww, h, aj o, ri zbl, ud zJ tp, iV 7fp, Vn wff, 5i Ne Ji 89m, 3P cg 78a, nu, rb, dF cl lo5, h9 s3i, Jy A2 mre, y, zc zeb, 00 8, 8sp, t, awx, 9p sU 5jn, t, s, k, t, XW 98, u, 6qu, y, nn, qc, 5e oF so, o40, LT Yh B4 6, ss, gM df 9, oj f, Je uf, kC Jn p, x, 8U x, w3m, 3d2, 8h 22 5og, dn, f6k, 1, DN k8, ps gX xx xr bkl, c9, irh, h, skr, rs Qy YI p, 4g, a3, w, TA 87 q8 az, 13, Qv h9 HX 8, in Mn up 34, gt Dx jy, pn, vK 3a js4, c, c, bG 5b k, Y0 8P ry, r, M6Black Mirror: Bandersnatch | El Destilador Cultural
CineSeries

Black Mirror: Bandersnatch

posted by Marc Muñoz 14 enero, 2019 0 comments
Elige tu aventura

Black Mirror Bandersnatch

La salida de Black Mirror: Bandersnatch en los últimos coletazos del pasado año auspició un inflamable (y algo irrisorio) debate entre los que vieron en lo nuevo de Netflix algo revolucionario y los que intentaban sepultar esa afirmación enarbolando la bandera  gamer, como expertos desde tiempos inmemorables. Sin querer aquí entrar al trapo de si fue antes el huevo o la gallina – más que nada porque creo que es bastante obvio que el videojuego, y antes que este, los juegos de mesa y los elige tu propia aventura, se anticiparon a Netflix -, sí que creo que lo lanzado por la compañía de Reed Hastings si no es revolucionario, es al menos, el campo de pruebas de algo que podría serlo en próximos telediarios.

Bandersnatch se presenta como el regalo anual de Charlie Brooker a sus legión de fan de la distopía agorera y tecnológica. Sin embargo, la particularidad de esta nueva entrega es que se presenta como un relato interactivo, donde el espectador adquiere roles activos para decidir la suerte de un joven programador de videojuegos intentado, sin enloquecer en el intento, materializar una aventura gráfica para un estudio de la ciudad de Londres, donde trabaja un gurú de los videojuegos esquivo y maldito.

Esta es solo la entrada a un pergamino que el espectador irá desplegando según las decisiones que vaya tomando (siempre moviéndose entre dos variables); desde las más ridículas y, a priori, intrascendentes, a las más decisivas. Aquí lo valioso no es el despliegue de una trama simple y previsible, ni los distintos itinerarios generados, sino la manera en que este producto de ficción asimila el lenguaje narrativo de los videojuegos, aunque sea en su formulación más simple. Detrás de este sencillo esquema (desde el punto de vista del usuario, desde el punto de vista de los guionistas se antoja arduo) se van implantado modalidades propias del arte del joystick. Así, dependiendo de las decisiones, el espectador, en rol de jugador, va avanzando o retrocediendo hacia un punto de partida determinado (“check points” y “continue” en lenguaje gamer). Lo que se crea, en definitiva, es un sistema de recompensas por las que el espectador/usuario deberá perseguir la opción más plausible (dentro de su esquema mental, otro punto interesante sobre el que reflexionar) para no verse atascado en cierta repetición (la no recompensa) y con la intención de llegar a una de las cinco conclusiones (recompensa) – a las que se llega dependiendo de las distintas selecciones tomadas. Es verdad que esas selecciones entre A y B van moldeando cierto desarrollo narrativo, pero hay algo menos sustancial, aunque igual de remarcable, que son las decisiones con las que perfilas el contorno de la historia. Aquí va un ejemplo meritorio: uno de esos momentos agrupados en el grupo de los intrascendentes será decisivo a la hora de definir la banda sonora del relato (me refiero al momento en que hay que elegir entre un disco de Tangerine Dream o Tomita). Resulta así interesante como esos dilemas, a priori baladíes,  ayudan a definir el pelaje y la textura de la historia. A su vez, el diseño de esta aventura de ficción es suficientemente ingenioso y ágil para no adormecer al espectador ni dificultarle en exceso el desarrollo y la conclusión de su ruta (digamos que la curva de aprendizaje es prácticamente nula y la jugabilidad óptima, de nuevo recurriendo a la jerga de los videojuegos). Esto se cristaliza en que el “gamer over” no existe en Bandersnatch: si uno ha cogido el camino erróneo, según los guionistas/programadores, se lo devuelve a un punto de partida donde podrá elegir la otra opción. Además,  para el que se canse de todo este embrollo, hay la oportunidad de saltar hasta los títulos de crédito con un simple clic o de no tomar ninguna decisión y, simplemente, dejar que la historia se despliegue por sí misma (otro acierto en la jugabilidad/usabilidad de la experiencia interactiva). Esto también tendrá sus peros, ya que su desarrollo puede resultar demasiado lineal o previsible, pero la variedad de finales e itinerarios debería menguar esa sensación.

No terminan ahí los símiles con el campo del videojuego. Según he leído en algunas publicaciones, la película interactiva de Netflix tiene alojado algún “easter egg”, en forma de secuencia escondida, entre el laberinto de decisiones y recorridos narrativos. O sea, pequeñas recompensas “friki” para el que circule exhaustivamente por la telaraña narrativa construida por sus guionistas.  

Igual de estimulante resulta todo el apartado meta que han incrustado a una historia que se prestaba, plenamente, a ese juego. Desde la propia adopción del rol de un desarrollador de videojuegos – algo que da canje a una batería de guiños -, pero incluso a través de las decisiones más disparatadas que desembocan en acciones aún más delirantes. Por ejemplo, cuando se opta por la opción (“Netflix”) en el momento en que el protagonista se comunica con su ordenador y cuyo resultado es un delirio de metaficción. Apuntes brillantes que dan consistencia a este capítulo como artefacto autoconsciente de amplios horizontes, dilemas y debates jugosos y potencial para remover los cimientos del audiovisual.

Y dejadme tratar otros apuntes que van un paso más allá del sendero narrativo de cada uno y de la experiencia comulgada con otros suscriptores de Netflix. Bandersnatch supone todo un desafío para la crítica y la piratería. Los primeros nos hallamos ante una tesitura inédita que plantea una gran pregunta sin respuesta: ¿cómo debe afrontar la crítica un producto audiovisual de múltiples caminos y relatos diferenciados que implican varias variables de experiencia para el usuario/espectador? ¿Desvelando todos los itinerarios?, ¿completando a fondo cada camino?…creo que de ahí se desprende un interesante debate.

También para las páginas torrent y streaming piratas: ¿cómo dar respuesta a la experiencia interactiva?, ¿podrán encapsular los distintos itinerarios narrativos sin dar opción a interactuar? ¿No se perdería así la esencia de esta nueva gamma de la ficción audiovisual?.

No son preguntas que hayan pasado por alto a los artífices y promotores de este capítulo de Black Mirror. Netflix perfila el escenario futuro y este parece ser su primer borrador. No solo con la intención de anular o de comprometer a la piratería, sino porque estos experimentos insinúan otra tendencia en la plataforma norteamericana: ¿y si en lugar de interactuar se sirve un relato conforme los gustos acumulados por cada usuario? Ficciones que se adaptan a los gustos y/o preferencias del suscriptor, o sea, un algoritmo editando el itinerario según los gustos percibidos por ese usuario a través del Big Data. Puede sonar descabellado, pero no me extrañaría ver a Netflix acercarse pronto a esos terrenos de la ficción a la carta.

Bandersnatch plantea todas estas interesantes reflexiones y otras más. Estamos ante el prototipo de lo que puede resultar un nuevo campo para la ficción de masas. Como ficción, analizada desde lo narrativo, Bandersnatch no es nada demasiado apreciable, pero como producto y experiencia, estamos ante algo rompedor y de largo recorrido para un terreno que se presenta fértil desde el presente futuro.

6

marco 75

Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.